Entrevista con Diamante Negro


Desde Barcelona llega un rock pop visceral, proveniente de lo más profundo de Benoit, Lucas y Pol, integrantes de la banda. Una propuesta que vislumbra el lado más honesto de Diamante Negro. Lo que hay dentro de ellos pero lo que también es superficial, debido a que no les cuesta trabajo exponerlo. Los españoles publicaron hace unas semanas su EP Cortes, luego de lanzar en noviembre Mercurio Retrógrado. Tras el estreno de su material más reciente, Vibras platicó con Lucas, guitarrista y eventual bajista de la banda sobre las inquietudes que ellos, como millenials, insertan en algunas de sus melodías. Además de las cuestiones artísticas, visuales y escritas, que integran a su EP y cómo él vivió la etapa más dura de la pandemia al ser enfermero. Aunque en la primera semana de julio se publicó Cortes, las canciones que lo integran ya estaban en su portal de Bandcamp. Son melodías que tenían desde hace tiempo pero que, en algunas, volvieron a grabar las guitarras o la batería. Lucas expresó que el lanzamiento fue muy bueno y que de hecho fue mejor de lo que esperaban.

Los temas que desglosan son críticos e irónicos y van sobre la vida en general y las condiciones de ella. Por lo que el músico aclaró que son varias las inquietudes las que exhiben en sus letras: “Es del mundo en que vivimos y del sistema que nos han impuesto. Vivo con lo que me ha tocado. Vivir solo antes de los 40 años y sin tener que compartir piso es imposible. Tendría que tener un sueldo digno que permita tener una vivienda. Son cuestiones sobre el tema laboral, social… bueno, se puede hacer una larga lista”. Su disco, que por edición limitada estará disponible en cassette, fue trabajado en coordinación con Intromúsica. Lucas considera que ese formato aún guarda la magia de lo que era. “Me gusta la esencia aún sin escucharlo. Es único. Tiene un valor real el propio EP”, compartió. Además, en la versión física añaden la melodía “Ansiedad” que escribieron durante la cuarentena. La carátula de sus canciones y del álbum en general exaltan el mensaje que dan en cada uno de sus temas. Trazos violentos que producen sensaciones de inquietud o inestabilidad reflejan el sentido de su trabajo musical. “Son las carátulas más idóneas. Todas las hicimos nosotros con tres amigos: Mireya, Ale y André. Una tarde fuimos al estudio de André y dijimos ‘Venga, hagamos la portada’. Estuvimos hasta la madrugada dejando salir lo que se nos ocurría. La composición del arte fue similar al de las canciones, muy visceral”.

El guitarrista asegura que en Diamante Negro lucen su versión más honesta. Es la fiel imagen de lo que sienten, experimentan y piensan. Lucas es, a la par de músico, enfermero. Por lo cual vivió muy de cerca el peor momento de España durante la pandemia. Ante esto, el músico confesó que luego de salir del Hospital Clínic, en Barcelona, volvía a casa a tocar la guitarra e intentaba componer algo. Ese era su refugio después de las largas jornadas. A pesar de que no viven de la música todavía, agregó que la situación los afectó a nivel histórico y social: “Fue muy fuerte y chocante para cada uno de nosotros y para la demás gente del mundo. Incluso creo que se ha visto reflejado en alguno de los temas que hicimos post confinamiento”. Diamante Negro quisiera tocar en cualquier lugar donde la gente lo pidiera y que ésta conectara con ellos. Aunque, como deseo personal, Lucas pediría que fuera Australia. País que cumpliría su sueño de visitar. Y mientras esto ocurre, el instrumentista recomienda que para empezar a conocerlos, “Club Caribe” sería la melodía ideal para sintonizar un rock pop fresco desde al otro lado del charco.


ENTREVISTA DEL MES

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