Entrevista con Yellow Days
- Lilith Jaime

- hace 1 día
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Yellow Days es el proyecto musical de George van den Broek, una de las voces más singulares de la música independiente contemporánea. Desde su debut a los 16 años, el artista británico ha construido un universo sonoro profundamente personal que mezcla soul, jazz, funk y lo-fi, caracterizado por su voz grave, atmósferas introspectivas y una sensibilidad emocional poco común.
Su música desafía las etiquetas de género y se distingue por su riqueza armónica y su enfoque profundamente introspectivo. Con una carrera marcada por la experimentación y la honestidad emocional, Yellow Days continúa evolucionando como artista, construyendo una obra que busca no solo ser escuchada, sino sentida como una extensión de la vida misma. Previo a su concierto del próximo 20 de febrero en el Foro Indie Rocks, tuvimos la oportunidad de hablar con el cantante acerca de la concepción de su nuevo álbum, sus inspiraciones y lo que representa la música para él.
Esta será tu tercera vez en México. ¿Cómo te sientes al respecto?
G: Es increíble. Es un gran lugar para mí. He hecho mucha composición musical, tocado en vivo y pasado tiempo con mis amigos. En general, he conocido a mucha gente en la Ciudad de México. Así que es un lugar muy feliz para mí, donde he tenido muchos buenos momentos. Y, ya sabes, amo la ciudad. Es un gran placer como músico pasar por ahí y hacer lo mío.
¿Tienes alguna expectativa de cómo será tu show?
G: Bueno, el público de la ha sido muy bueno conmigo, así que sí tengo expectativas altas del él, simplemente porque he tenido experiencias tan buenas antes. Así que sí, espero pasarla muy bien, y espero que él no me decepcione. He disfrutado conciertos fantásticos aquí. Así que mis expectativas son muy altas, y estaría un poco decepcionado si no se cumplieran.
Estoy segura de que será una noche muy emocionante y divertida. En México amamos la música, entonces, definitivamente nos encantará tenerte de regreso. Entre estos temas, tu presentación tendrá el motivo de tocar algunas canciones que conforman tu nuevo álbum titulado ‘Rock And A Hard Place’. Leí que lo consideras de tus mejores trabajos hasta la fecha. Cuéntanos por qué.
G: Fue una etapa muy difícil, tanto personal como musicalmente. Pasé por muchas fases de sentirme muy decepcionado conmigo mismo y con lo que estaba haciendo, hasta finalmente llegar a que este álbum se terminara. Fue uno muy difícil de hacer porque he tenido una carrera muy larga en la música y, ya sabes, había querido hacer un disco como este durante mucho tiempo. Pasé por muchos altibajos personales para llegar a este punto, por lo que fue algo curioso. Fue uno de los procesos más increíbles, y me sentía muy orgulloso de la música, pero al mismo tiempo me resultó muy difícil finalmente llegar hasta aquí.
¿Cómo reflexionas sobre tu proceso creativo ahora que ya todo está finalizado?
G: Tengo sentimientos encontrados. Si reflexiono sobre ello, fue muy difícil, pero también fue algo brillante. Estoy muy orgulloso de lo que he hecho. Y aprecio cuando una persona hace un disco, incluyéndome a mí mismo. Puede que haya dicho cosas así antes, pero la sensación es muy diferente esta vez. Me siento muy realizado con este material y eso es algo muy difícil de decir sinceramente como alguien que crea cosas. He tenido una carrera larga desde una edad muy temprana, y hay momentos en los que haces cosas de las que estás orgulloso. Pero luego llegas a despreciarlas o incluso a odiarlas, aunque otras personas las disfruten. Este es un disco que sé que amaré por el resto de mi vida porque estoy muy orgulloso de él. Así que sí, fue algo muy difícil. Y, por supuesto, el título del disco, Rock and a Hard Place es una indicación del momento de mi vida en el que me encontraba cuando hice este álbum. Así que sí, me siento muy feliz, emocionado y entusiasmado con lo que he hecho. Pero, aun así, fue un disco muy difícil de lograr.
No pensé que hubiera sido complicado. Aunque, noté un aura de nostalgia en los contenidos, más específicamente en los sencillos. Sus videos musicales tienen una estética vintage los 40’s y 50’s. ¿Qué fue lo que te llevo a tomar esta decisión creativa como inspiración visual?
G: Creo que la decisión creativa fue reflejar algo así como el guion de una película de Alfred Hitchcock. Porque siempre me han encantado, ya sabes, A Streetcar Named Desire y ese tipo de guiones clásicos de Tennessee Williams. Y queríamos hacer una especie de guion sobre un tipo que acaba de terminar un álbum. Esa era la intención. Pero sí, creo que también era reflejar la dualidad entre la espada y la pared, blanco y negro. Filmar todo en blanco y negro y representa esa idea. El tono sombrío del video refleja el estado de ánimo sombrío del creador, que en este caso soy yo.
Estos tres sencillos pintan el disco lo mejor posible. El más reciente es I Cannot Believe in Tomorrow, que es una pequeña canción funk pesimista sobre no querer vivir el día de mañana. Es una bastante terrible, en cierto sentido, sobre no querer afrontar el mañana, lo cual es un lugar emocional muy sombrío en el que estar. Y esta estética vintage de la que hablas es una especie de homenaje al big band. Hay ejemplos en el Reino Unido como Benny Goodman, y también Duke Ellington en Estados Unidos, y por supuesto el clásico Nat King Cole. Ese estilo de big band clásico. Así que querían hacer algo con un estilo tipo Alfred Hitchcock, combinado con la estética de big band y el blanco y negro, para expresar la idea de “entre la espada y la pared”. Creo que eso es representativo de la música, del tema central y de todo lo demás.

Creo que el que hayan recurrido a estos recursos visuales vintage le da un toque muy singular y metafórico a lo que quieres trasmitir. Además de eso, tu sonido mezcla el soul, funk e indie rock. ¿Estos tres géneros con los que sueles trabajar siempre han representado mucho para ti?
G: Sí, claro. Y creo que, en general, me gusta pensar en mí mismo como un músico que tiene una relación complicada con los géneros, por así decirlo. Pero mi carrera ha disfrutado formar parte de ese mundo lo-fi, como Mac DeMarco. Creo que siempre me ha gustado ser alguien que no encaja cómodamente en un solo género. Pero dicho eso, en la música moderna, estos géneros —y el significado de palabras como disco, funk o soul— se han vuelto un poco vacíos. Hubo un tiempo en que realmente significaban algo, y ahora ya no tanto, porque internet ha hecho que los jóvenes como yo, que crecimos con él, tengamos acceso a toda la música que se ha creado. Así que puedo escuchar a Django Reinhardt, o a Benny Goodman, o a Nat King Cole, e incorporar partes de esas influencias en mi propia música, y al mismo tiempo también estar influenciado por artistas como Mac DeMarco.
Así que es como, ya sabes, esta idea del género quizá pertenece a una época en la que solo había tres canales en la televisión o una estación de radio. Hoy en día tenemos internet, que es un recurso interminable para todo lo que puedas imaginar. Creo que la experiencia humana ha cambiado de tal forma que la palabra “género” ya no tiene tanto significado, a menos que quizá seas un músico de jazz. Tal vez ese sea el único caso en el que el género todavía significa algo: en el jazz.
Estoy de acuerdo contigo. El internet nos ha dado muchas herramientas para desarrollar y trabajar nuestra creatividad. Igualmente, creo que, hoy en día, las personas están dejando de etiquetar su música y eso favorece bastante los procesos de creación en el arte, porque no se sienten obligados a seguir un determinado esquema. Continuando el tema de tu disco, ¿hay alguna canción que particularmente te guste más que los demás?
G: Creo que mi favorita actualmente es “Let Me Down Easy”. De hecho, la razón por la que este disco se siente diferente a los anteriores es porque es muy rico en armonía. Y pienso que la armonía en la música es, en cierto modo, la forma más pura de brillantez, porque es riqueza. La idea de profundidad, de capas… puedes tener una gran melodía o un tema muy conmovedor en una pieza musical. Pero la armonía tiene esta idea de infinitud dentro de ella.
Recuerdo que Tyler, The Creator hablaba de cuánto ama los acordes, y yo estoy totalmente de acuerdo, porque la armonía son los acordes. Y si puedes escribir una canción que tenga una armonía rica, entonces tienes, en esencia, algo infinito dentro de ella. Es como una de esas cosas hermosas, casi matemáticas. Es una idea abstracta, pero la armonía es así: la riqueza infinita de un acorde es como la forma en que funciona el mundo. Adoro la armonía, y siento que, en este disco, en general, la armonía es muy rica. Por eso amo esa canción, porque en el último minuto más o menos, hay una armonía muy rica que ocurre. Y creo que, como músico, uno se esfuerza por escribir una gran melodía. Pero si puedes escribir una gran armonía, eso es algo que se queda contigo para el resto de tu vida.

Me alegra que estemos tocando el tema de las armonías y la música en sí. Sé por distintas fuentes que tienes sinestesia, que justamente es la capacidad de percibir sonidos a través de colores y texturas. En ese sentido, ¿de qué color fue este álbum al momento de trabajar en él?
G: ¿Sabes qué es curioso? Cuando era joven, tenía sinestesia. Y, básicamente, desde los 16 años he tenido una carrera en la música, y he sido juzgado por mis álbumes y por mi creatividad. Y creo que, a medida que fui creciendo, las cosas que veía al escuchar música se volvieron más complejas. Cuando era joven, era algo tan simple como un color o un lugar. Pero ahora, como alguien que ha sido artista desde los 16 años y ha hecho álbum tras álbum, cuando escucho música, si me preguntas qué veo, veo la vida. Y es la verdad. La música, para mí, es un lugar en el tiempo.
Por supuesto, todo el mundo puede empatizar con el sonido. Pero cuando tienes una relación tan intensa con la música, ya no hay separación entre tú y ella. Es como si yo fuera juzgado a través de la música. Cuento la historia de mi vida a través de la música, y no hay separación. Así que esta idea de la sinestesia ha evolucionado hasta convertirse en todo. El abrazo de mi madre, el beso de mi esposa, la risa de mis amigos. Todo es como un hi-hat, una línea de bajo, un ritmo. La vida misma se ha convertido en música para mí, a través de esta vida que me ha sido dada o que he tenido la suerte de poder seguir. Así que sí, la sinestesia ha evolucionado hasta convertirse en que la vida misma es música para mí. Yo lo llamaría “vidaestesia”.
Creo que ese término es genial. Representa bien lo que contaste y profundiza en qué tanto impacto tiene la música en tu persona. Muchas gracias por estar con nosotros hoy. Esperamos con ansías tu presentación en el país.







