Entrevista con Charlotte Day Wilson
- Karla Toral

- hace 18 horas
- 7 Min. de lectura

El patchwork se trata de una técnica de costura artesanal centenaria que va más allá de simplemente unir trozos de tela. Es un arte que combina creatividad, precisión y paciencia capaz de transformar retazos dispersos en verdaderas piezas artísticas.
Esta técnica da título al más reciente proyecto de la multiinstrumentista Charlotte Day Wilson. A través de su música, la canadiense entrelaza elementos de jazz, soul, folk y R&B de una forma única, capaz de conmover y cautivar a miles de oyentes alrededor del mundo.
Su nombre destaca entre colaboraciones con artistas como BADBADNOTGOOD, Kaytranda, SG Lewis, Daniel Caesar, Yukimi, Saya Gray, y más. En esta ocasión, Yukimi y Saya fusionan su increíble talento con el de Charlotte en ‘Patchwork’, consolidando una red creativa que atraviesa distintas sensibilidades musicales. A lo largo de su trayectoria, Charlotte ha mostrado una honestidad y vulnerabilidad constantes en sus composiciones.
Esta nueva etapa no es la excepción. Sin embargo, hay detalles que la vuelven completamente diferente a sus trabajos anteriores. A lo largo de siete canciones, nos adentramos en una producción que se aleja de la perfección pulida para abrazar sonidos más orgánicos y humanos. Así lo ha descrito la misma autora, y precisamente eso lo que lo vuelve especial. Trabajar este proyecto fue, como ella menciona, un regreso a sus raíces, tanto espirituales como sonoras, además de una oportunidad para volver a producir y explorar nuevas sensaciones.
La ganadora del Innovator Award del 2025 regresó a la Ciudad de México para ofrecer una experiencia íntima y diferente a sus fans. Después de su presentación en el Corona Capital 2024, Bar Liebre se convirtió en la sede de una celebración musical donde hubo convivencia, firma de discos, DJ sets y la escucha de su más reciente proyecto. En medio de un espacio lleno de plantas y buena vibra, nos sentamos a conversar con Charlotte sobre su proceso creativo, la transformación y la experiencia de haber tocado junto a una orquesta.
Es increíble tenerte aquí después del Corona Capital. Estás de regreso.
CDW: Sí, sí, ¡exacto!
¿Cómo se siente estar de vuelta en México?
CDW: Amo México. Amo muchísimo la Ciudad. Es una de mis ciudades favoritas. Así que sí, estoy muy feliz de estar aquí.
Justo estuve en tu show en el Corona Capital y fue muy especial. ¿Cómo te sentiste después de ese día? Con la energía de los fans mexicanos.
CDW: ¡Increíble! Creo que estoy muy acostumbrada a tocar en Norteamérica, donde la gente es un poco más reservada. Entonces es bonito tocar aquí, donde la gente es un poco más libre.
Totalmente libres y muy apasionados, ¿no?
CDW: Sí, exacto.
Estuve leyendo bastante sobre este nuevo proyecto. Mencionas que ‘Patchwork’ fue como volver a tus raíces, tanto espirituales como sonoras; además de volver a producir. Entonces, ¿cómo fue para ti redescubrir algunos procesos?
CDW: Fue increíble. Básicamente volví a una versión de crear en la que no estaba necesariamente preocupada por lo que la gente pudiera pensar. Más bien regresé a un lugar de crear por el simple hecho de crear. Y fue reconfortante saber que volver a ese tipo de proceso termina conectando, ¿sabes? Incluso si la producción no es la más hi-fi o la más perfecta que alguien podría hacer, al final se trata de capturar una emoción.
Totalmente, y pienso que logras capturar muchas emociones en tus canciones en general. Sobre tu colaboración con Saya… Sé que trabajó contigo en varias canciones. ¿Cómo te sentiste creando con ella?
CDW: Sí, realmente fue la persona que me animó a producir el proyecto, porque había escuchado los demos y me dijo: “Estos casi no son demos, están muy cerca de estar terminados”. Y agregó: “Creo que deberías hacerlo tú misma”. Siento que necesitaba esa reafirmación. Así que sus palabras fueron muy importantes. Y además, en las canciones en las que ella participó… Digo, es una instrumentista y compositora increíblemente talentosa. Entonces fue hermoso trabajar con ella desde ese lado también.
Volviendo un poco a la parte de redescubrir procesos. Encuentro cierta valentía en esto porque nunca es fácil salir de tu zona de confort, a veces asusta. Justo recordé lo que dijiste sobre sentir un poco de miedo escénico, pero ahora intentas disfrutar esa parte de los shows. ¿Cómo fue trabajar ese miedo? CDW: En algún punto me di cuenta de lo agradecida que estoy por la posición en la que me encuentro y por los escenarios en los que puedo tocar, por las oportunidades que tengo. Creo que empezar desde la gratitud cambió todo para mí. Porque fue como… no sé, no puedo sentirme miserable por mis circunstancias. Estoy muy agradecida, ¿sabes?

A veces es hasta que volteamos a ver hacia otro lado que notamos eso, lo entiendo por completo. Y ahora, pasando a la parte de superar esos miedos e incomodidades. Sé que el piano es el instrumento con el que más te sientes conectada; y que fue un poco difícil tocar el bajo en este álbum. ¿Podrías contarnos sobre este acercamiento a este instrumento?
CDW: Sí, me toma mucho tiempo descifrar mis líneas en el bajo, pero me encanta escribir con él. Uno de mis mayores referentes es James Jamerson, la leyenda del sonido Motown. Siempre intento replicar su estilo. Me divierte mucho hacerlo, pero a veces reconozco mis límites y cuando siento que no está quedando exactamente como quiero, se lo paso a alguien más, como mi amigo Kemy, que terminó tocando el bajo en un par de canciones.
Gracias por compartirnos a uno de tus referentes, más siendo un músico tan importante. Hablando de esta idea de hacer algo que no sea perfecto en la producción. Para mí fue una gran sorpresa escuchar “Lean” al inicio del año. Me gustaría entender cómo te acercaste a estos sonidos que al final formaron una gran canción. CDW: La escribí, grabé y produje muy rápido. Estaba en el sótano y superpuse varios samples para crear como un “patch” con el sintetizador. Luego escribí unos acordes muy simples, los dejé en loop y empecé a cantar. Empecé a grabar y todo pasó bastante rápido. Los drums también los hice muy rápido. Todo fue muy fluido y salió de forma muy natural. Reconocí que era un sonido diferente para mí, pero aún así se sintió muy natural.
Creo que eso tiene que ver con la honestidad que transmites en tu música, no buscas aparentar y, como dices, hay algunas canciones que salen de forma muy natural pero logras conectar con el sonido. ¿Qué otros proyectos musicales vienen a tu mente al hablar de esto?
CDW: Diría que el álbum de Saya, para mí se siente muy honesto. Logró algo muy difícil: mezclar producción experimental con hooks muy pegajosos. Ese proyecto me encanta.
¡Lo escucharé! Soy muy fan de los interludios y los outros. Tengo una playlist solo de interludios…
CDW: ¿En serio? ¡Qué increíble!
Sí [ambas ríen]. Porque creo que al final los relaciono con la vida misma. No pasas de un lugar a otro con un salto. Necesitas esa transición, que es justo lo que nos dan los interludios y los outros. Y amé el outro de ‘Patchwork’. Nos perdemos entre conversaciones, tu voz y varios sonidos. ¿Cómo fue cerrar el álbum de esta manera?
CDW: Originalmente era algo que habíamos grabado para “If Only”, eran los vibráfonos. Pero no quería extender esa canción, así que lo convertí en algo nuevo. Fui uniendo sonidos del proceso del álbum. Me inspiré mucho en un disco de Dev Hynes (Blood Orange) donde hacia el final entrelaza todas las canciones. Siempre me encantó eso.
Y justo abordando la parte de entrelazar y juntar canciones, eso también lo podemos trasladar a la parte visual de ‘Patchwork’ y la dualidad en las portadas. La imagen cortada, donde estás en el teléfono, pero también en el sax. ¿Nos puedes hablar de estos reflejos? No quisiera sobreanalizar [ambas ríen].
CDW: Más que dualidad, era el concepto de cortar y pegar. Fue idea de Othello Gray cortar físicamente las imágenes y volverlas a pegar. Me pareció perfecto para la idea de patchwork. Es lo suficientemente sutil como para que si no lo analizas mucho, sea algo que solo se vea bonito.
La creatividad en todas partes, de lo musical a lo visual hasta la comida… Sobre Tutto Panino, el restaurante que abriste en Toronto con tus amigos... ¿Cómo llevas tu creatividad a otro sector tan distinto? Digo, sin duda hay similitudes: la música y la comida conectan personas. ¿Qué aportó esta experiencia a tu proceso musical?
CDW: Se conectan en el sentido de que mantienen mi mente activa. Son desafíos distintos, pero hay cosas que se traducen, como la colaboración y el trabajo en equipo. Todo lo que hago requiere a un equipo. Y también me gusta no tener demasiado tiempo libre [ríe]. La tienda de sándwiches sin duda implica menos presión, pero sigue siendo estimulante. Estamos llegando al final de nuestra charla y quisiera finalizar con algunas preguntas un poco más rápidas. Me gustó mucho tu sesión sinfónica con Red Bull. ¿Cómo fue ese día? ¿Qué sentiste antes y después?
CDW: Fue una de las cosas más desafiantes que he hecho. La presión fue enorme. Pero también uno de los momentos más increíbles de mi vida.

¿Qué tal tocar el órgano?
CDW: Fue muy divertido[ríe]. Ya lo había hecho en la iglesia donde trabajaba, pero no en un lugar tan grande. Los tubos eran enormes.
Recuerdo ver un comentario en el video donde pedían que lo volvieras una gira mundial, ¿te animarías a hacer algo así?
CDW: Digo, me encantaría. Si alguien quisiera financiarlo lo haría con gusto [ríe].
Muchas experiencias increíbles en 2025, sin duda alguna. ¿Cómo fue ganar el Innovator Award [en el evento de Billboard Canada Women in Music]?
CDW: Los premios no significan tanto para mí porque muchas veces son políticos. Pero siempre estaré agradecida cuando llegan. Es bonito para mis papás [ríe]. No podría estar más de acuerdo, lo mismo pasa con los títulos universitarios y esos papeles…
CDW: ¿Verdad que sí? ¡Exacto!
Sobre el amor. Tu música me ha ayudado a entender y poner en palabras algunos sentimientos, de cierta forma. ¿Cómo influye el amor propio y el amor romántico en tu proceso creativo?
CDW: Es algo que me da mucha estabilidad. Tenerla es algo nuevo en mi vida. Y es algo que me da mucha paz y equilibrio.
Una pregunta que hago siempre y me encantaría conocer tu respuesta antes de seguir pasando la tarde en un lugar tan cálido como este. ¿Cuál fue tu lugar seguro, físico o mental, mientras hacías ‘Patchwork’?
CDW: Honestamente, fue Tutto Panino. Estábamos construyendo el local y se sentía una energía muy positiva.
Finalmente, ¿qué te gustaría aprender este año?
CDW: Viajar me hace querer aprender idiomas. Me encantaría aprender español. Me siento mal de no poder hablar el idioma aquí [ríe].
Definitivamente, además es un idioma muy lindo. Y podrías colaborar con algunos artistas aquí. Gracias por tu tiempo, fue un placer hablar contigo.
CDW: ¡Gracias a ti! Fue un placer. Nos vemos en un rato.




