Entrevista con Ye Vagabonds
- Lilith Jaime

- hace 1 día
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Seguir las tendencias está dejando de ser atractivo para las personas, e incluso para aquellas que tienen un nombre dentro de la industria musical. Para la banda irlandesa Ye Vagabonds no hay nada más auténtico y puro que cantar en sus acentos nativos, dejando de lado las entonaciones americanas o incluso las inglesas. El objetivo no es vender masivamente sus canciones, sino conectar con su audiencia de la manera más real posible.
Este año, la agrupación nos presenta su álbum ‘All Tied Together’. Un material que involucra un sentido narrativo basado en autores clásicos y predilectos de los integrantes. Además, aborda temas de importancia local, que incluso, pudiesen resonar con escuchas de otras partes del mundo, y por supuesto, retoma el movimiento okupa para retratar el activismo político que sigue vigente en su país de origen. Tuvimos la oportunidad de hablar con Diarmuid y Brían Mac Gloinn, sobre todos estos temas, más su opinión de la escena actual de bandas de Irlanda.
¡Felicidades por su álbum que recién se estrenó! Este material se grabó totalmente en vivo, lo que considero que es algo muy destacable. Cuéntenme sobre este proceso.
B: Fue una decisión muy importante que tomamos al hacer este álbum. Como banda somos mucho de tocar en vivo. Hemos estado haciéndolo toda la vida juntos ya sea en la calle, en distintos espacios, lugares alrededor y en salas. Pero incluso en nuestra forma de vivir, nuestra música se representa mejor en vivo. Entonces tomamos la decisión firme de grabar este disco en una habitación pequeña de una casa, en lugar de hacerlo en un estudio. Queríamos hacerlo de la manera más directa posible, para que las canciones se comunicaran tan directa como fuera posible.
D: Más que nada porque muchas canciones son muy personales. También queríamos intentar capturar un poco de esa intimidad, ¿sabes?, esa que solo se puede conseguir cuando estás ahí, cuando puedes oír el sonido del aire en una habitación y escuchar los crujidos. En un momento, al final del álbum, incluso se puede oír la lluvia, y eso es simplemente porque empezó a llover antes.
Creo que dejar que otros aspectos fuera de la grabación y de lo planeado dejen que entren a su música le da a su proyecto un aura auténtica. De hecho, sentí que algunas canciones trataban sobre lugares específicos y gente en particular, lo que hace que el álbum se vuelva muy íntimo. ¿Cuándo estaban escribiendo estás canciones, ya sabían de qué hablar o se fue desarrollando conforme fueron componiendo?
D: Sí, lo hizo. Fue algo que fue surgiendo poco a poco. Trabajamos muchísimo en nuestro proceso de composición. Cuando estábamos creando este álbum, pasamos mucho tiempo escribiendo. Habíamos estado de gira durante bastante tiempo y luego nos tomamos un descanso para simplemente sentarnos de verdad en nuestros escritorios, leer muchos libros y escribir mucho. Creamos los comienzos de unas 40 canciones. Y luego, las que más nos llamaron la atención fueron aquellas en las que aparecían este tipo de temas, es decir, canciones que hablaban de lugares y personas concretas. Nos dimos cuenta de que muchas de ellas parecían dialogar entre sí, como si estuvieran conectadas.
Muchas de las canciones estaban situadas en una época bastante similar, quizá hace unos diez o doce años en Dublín, cuando nos encontramos por primera vez en medio de esa escena musical y también de una especie de momento de activismo por la vivienda, con okupas. Había mucha cultura punk y estábamos conociendo a mucha gente nueva por primera vez. Fue una etapa muy vívida para nosotros. Entonces, cuando nos dimos cuenta de que nos atraían especialmente esas canciones, de entre los comienzos de unas 40, empezamos a reducir y a decir: “quizá de esto trata el álbum”. Tal vez esta sea la narrativa general que lo atraviesa.
Adicionalmente a esto, sé que se inspiraron en autores como George Sander y Claire Keegan para escribir. Ellos son reconocidos por ser buenos escritores de historias cortas y, a la par, creo que cada canción de ustedes es como una de esas. ¿Piensan lo mismo?
B: Sin duda lo pensamos, y leemos mucho. Nos encantan los escritores de ficción. Las canciones que amamos suelen ser como relatos cortos, ¿sabes? Incluso mencionamos a John Prine en una. Él es muy parecido a un escritor de cuentos en su forma de escribir canciones. Y creo que una de las cosas que nos atrae de alguien como Kevin Barry, que es otro autor irlandés brillante, y de Claire Keegan, y de muchos escritores de ficción en Irlanda que nos gustan ahora mismo, es que escriben con una voz con la que nos sentimos muy identificados. Es una voz y un acento que suenan a donde crecimos. Y eso tuvo un gran efecto en nuestra composición, en cómo escribimos este álbum.
Queríamos escribirlo en el lenguaje que usamos. Queríamos escribirlo con nuestras propias voces. Queríamos asegurarnos de que las palabras que usábamos, la forma en que las pronunciamos y las cantamos, los personajes que describimos, que todo se sintiera muy cercano, algo familiar para nosotros, y no de otro lugar. No estamos escribiendo sobre un mundo distinto ni sobre otra época. Y sí, esos escritores y esas historias tuvieron sin duda un impacto enorme.
D: Sí, son escritores que saben encontrar los puntos de drama, tensión e intensidad emocional en lo que, de otro modo, podría parecer una realidad cotidiana. No necesitan escribir sobre personajes que sean tradicionalmente aventureros o excitantes. Es muy parecido a Small Things Like These de Claire Keegan. Son personas muy reales, gente completamente normal, y es una historia muy real. Te hace darte cuenta de que cosas así de verdad pasaron, ¿sabes? Se trata de poder elevar lo cotidiano, de estetizar lo mundano, la realidad ordinaria del día a día, de una manera que —al menos para mí— cuando escucho o leo algo así, hace que mi propia realidad diaria se sienta más hermosa. Así que, si puedo lograr eso, siento que he conseguido algo muy especial.
Me encanta que su realidad y su origen sean temas que permeen en este trabajo de manera clara. También, es bien sabido que su música se caracteriza por adentrarse en el folk irlandés, pero a la vez, introducir indie rock. ¿Cómo navegan el balance de sonidos y el tema de su identidad a la vez?
B: Me encanta esa pregunta.
D: Sí, es genial.
B: Es algo en lo que pensamos mucho. De hecho, la identidad —la identidad de la voz— es algo muy poderoso, ¿sabes? Todo el mundo se adapta. Por ejemplo, cuando nos mudamos de Carlow, donde crecimos, a Dublín, probablemente empezamos a hablar de otra manera, porque en una conversación de tú a tú, quieres intentar empatizar lo máximo posible con la persona con la que hablas, ¿no? Así que todos estamos ajustando constantemente la forma en que nos comunicamos, a veces de manera sutil y otras más evidente, según el contexto. Eso es una parte muy importante de todo esto. Y sí, en la música creo que eso es algo enorme.
D: Creo que, a lo que apuntas también, es a algo que sucede de manera colaborativa. La identidad no es algo a lo que llegas simplemente meditando todo el día o algo así. Tienes que estar en relación con otras personas y otros lugares para poder descubrir quién eres. Así que siempre es un proceso. No es un punto de llegada. Es algo que está ocurriendo continuamente. Y eso es muy cierto también en la creatividad y en el arte. Hay momentos en el camino que se convierten en “puntos de llegada”, en obras que salen al mundo. Pero incluso esas obras tienen su propia identidad, que está siempre en negociación con otras cosas. Es decir, alguien toma esa canción, se la lleva a otro lugar y se convierte en algo distinto.
B: Creo que, a lo largo de nuestros álbumes, si lo ves como un proceso que ha ido avanzando a través de nuestra música, con los años definitivamente nos hemos ido identificando de manera distinta. Por ejemplo, en algún momento, ya entrados en nuestros veintitantos, fuimos capaces de aceptar la música tradicional irlandesa como parte de nuestra identidad, de una forma en la que no lo hacíamos cuando éramos adolescentes. Porque, ya sabes, la idea de la música irlandesa tradicional nos parecía demasiado exclusiva. Sentíamos que dejaba a cierta gente fuera, o quizá sentíamos que nosotros no pertenecíamos a ese mundo de jóvenes.
D: Muchos de mis mejores amigos, cuando era adolescente, eran polacos. De hecho, mi primera banda era una especie de mezcla punk-funk, un mix de géneros distintos con un grupo de chicos polacos. Así que no iba a meterme en esa situación diciendo: “creo que deberíamos tocar música tradicional”, ¿sabes? Aunque, de algún modo, eso también forma parte de quienes somos. Es parte del trasfondo de nuestra crianza y de nuestras vidas. Pero sí, creo que tuvimos que encontrar nuestra propia manera de llegar a ello.
B: Y lo hicimos, en concreto, a través de nuestra madre, de ella y de su familia. Cuando empezamos a mirar de verdad el lugar de donde viene y a explorar la música de allí, eso nos dio otra perspectiva. Cuando lo miré con más atención, me di cuenta de que en realidad no era tan exclusivo. Las personas que yo consideraba artistas tradicionales también cantaban canciones country y pop de la radio, y nunca hacían esa distinción.
Quienes hoy consideramos las fuentes principales de la música tradicional, los que fueron grabados en los años 30’s, 40’s y 50’s, no se preocupaban por qué era tradicional y qué no. Simplemente cantaban lo que les gustaba. Y eso es lo que nosotros hemos intentado hacer también: seguir lo que sentimos que es genuino para nosotros, seguir nuestra propia curiosidad y aquello que de verdad sentimos auténtico.
D: Y creo que también haces un buen apunte ahí: nuestra puerta de entrada a la música tradicional no fue una identidad nacional ni algo así como una identidad del Estado. Fue algo mucho más local, una realidad mucho más cercana. Creo que es más fácil ver que todas esas tienen cosas en común, ¿sabes? Cualquiera que venga de un pueblo pequeño, de cualquier parte del mundo, puede identificarse con ciertas experiencias. Es como que todos tenemos cosas en común porque, al final, venimos de contextos bastante parecidos, independientemente de la cultura. Si te permites ver cómo las cosas están conectadas, sabes que en el fondo son bastante similares. Así que sí, creo que poder verlo desde ese punto de vista —como algo local y, curiosamente por eso mismo, menos exclusivo— fue importante.
B: Y volviendo al presente, este álbum es nuestra identidad y nuestra vida tal como la hemos conocido durante los últimos quince años, en lo cotidiano y, en la medida de lo posible, la representación más realista de eso, supongo.
D: También, para abordar una pequeña parte de tu pregunta, porque mencionaste dos géneros —la música tradicional y el indie rock—, creo que la mejor manera de entender cómo se juntan es pensar que, en realidad, ninguno de los dos tiene límites tan claros. La música tradicional es, de hecho, algo mucho más amplio si piensas en cómo incorpora influencias de otras culturas. Por ejemplo, la música irlandesa tiene elementos franceses, escoceses, ingleses, estadounidenses y de muchos otros lugares. Y el indie rock también es un montón de cosas distintas. Así que, aunque esas categorías son útiles para el mercado o para hablar de la música en general —decir “esto es música tradicional”, “esto es indie rock”—, en el fondo no dejan de ser espectros, distintas maneras de entender y organizar la música, más que fronteras rígidas.
B: Y, de hecho, hace unos años nos pasó algo curioso. Hicimos algunos conciertos con Phoebe Bridgers y Boygenius. Son compositoras indie increíbles, con un público súper joven de fans del género. Pero empezamos a notar que venían a nuestros conciertos chicas jóvenes, de finales de la adolescencia o principios de sus 20’s, vestidas con trajes y corbata, claramente fans de Boygenius, que estaban cantando a pleno pulmón canciones tradicionales que nosotros habíamos aprendido de señoras mayores en pequeños pueblos del oeste de Irlanda. Fue adorable y muy divertido ver cómo podían conectar con esas ellas tan rápidamente, igual de fácil que con las que han escrito otras personas. Creo que Phoebe Bridgers nos dijo que ella considera que sus canciones folk, ¿sabes?

Durante esta charla, el tema de la identidad pasa de ser algo nacionalista a ser concebida como una realidad cotidiana, con la cual crecen muchas personas, sin perjuicio alguno. Es un concepto bastante fuerte de proyectar hoy en día. Siguiendo el tema, me gustaría que discutiéramos algunas canciones. Vayamos con “The Flood”, la cual creo habla sobre una crisis de vivienda. Sé por amigos cercanos que actualmente el país atraviesa por una situación complicada al intentar conseguir una estancia. Sin embargo, la canción también habla de residir en lugares que pueden resultar incomodos por su naturalidad. ¿Ustedes abordan ambas crisis?
B: Estamos viviendo la peor crisis de vivienda que ha habido nunca en Irlanda. Ha sido increíblemente difícil. Durante toda nuestra vida viviendo en Dublín —y no solo ahí, sino en todo el país— mucha gente siente que vive en situaciones muy precarias. Te pueden desalojar de un día para otro. Los derechos de los inquilinos no son buenos. Así que, sí, las cosas no se sienten nada estables. Y “The Flood” habla de una etapa de nuestra vida en la que conocimos a esta comunidad de personas que estaban ocupando un complejo de almacenes en el centro de Dublín. Vivían allí unas 45 personas, pero era como un espacio comunitario. Había una especie de huerto y se organizaban muchos eventos. La gente podía simplemente entrar y pasar el rato.
Había espacios de arte y actuaciones. Había todo tipo de personas formando parte de esa comunidad. Recuerdo que una vez hablábamos de ello con un amigo nuestro que dijo algo así como: “¿No es bonito que, de alguna manera, todos somos como balsas salvavidas? Somos pequeñas balsas atadas unas a otras, y de vez en cuando alguien se suelta, se lo lleva la corriente y se va, y quizá no lo vuelves a ver”. Daba la sensación de ser una comunidad frágil pero hermosa, que aun así se mantenía unida de forma muy precaria.
D: Y, de hecho, literalmente a veces la gente sí se ataba entre sí cuando había desalojos. Se amarraba para intentar evitar que se los llevaran.
B: Así que sí, creo que lo importante de esa canción es que no nos propusimos escribir una sobre la crisis de la vivienda. Simplemente, empecé a escribir a partir de un recuerdo muy vívido que tengo de esa época. Es personal y está situada en el contexto de la crisis de la vivienda en Dublín, pero habla de una comunidad que se rompe, de una ruptura de relación, de la experiencia emocional.
D: Es como si lo emocional y lo político son la misma cosa.
B: Y también intenta pintar ese contexto de cómo se siente el paso del tiempo. La sensación de hacerse mayor, de ya no estar en los primeros veintitantos ni en la adolescencia tardía. Ya no somos los jóvenes. Ahora me doy cuenta en los conciertos o festivales de que mis amigos y yo ya no somos los que van descalzos a una rave a las cuatro de la mañana. Ahora hay otra gente y ellos son los jóvenes. Pero en aquel entonces, nosotros lo éramos, bailando descalzos sobre el cemento, ¿sabes? Así que esa canción trata de eso, de ese momento de nuestras vidas.
Adentrándonos en otras canciones, el track “Cuckoo Storm” menciona a la ciudad de Dublín y, dado el contexto, pienso que esta región toma un rol de personaje principal en la historia que se cuenta. Sin embargo, no sé si estén de acuerdo con esto o si solo es un escenario para la narración.
B: Sí, es un recurso dentro de la narrativa, sin duda. Es, ya sabes, otra canción que también mira hacia atrás a un momento y se da cuenta de que es uno que ha terminado. Una “cuckoo storm” es en realidad una traducción del irlandés, de donde es nuestra madre. Hay un término que la gente usa para un tipo de tormenta que llega en abril, mayo o junio, como a principios del verano y finales de la primavera. Puede ser un día muy hermoso y tranquilo, y de repente aparece una tormenta muy violenta que te toma por sorpresa. Si estás pescando en el mar o en un bote, puede ser algo peligroso. Tienes que estar atento.
Y el término que usan literalmente significa “el grito del cuckoo”. El cuckoo es un ave migratoria que llega en esa temporada. Así que, sí, quedar atrapado en una “cuckoo storm”, en ese sentido, es como decir: “Wow, no lo vi venir”. Es como si en un momento fuera este día de verano que parecía que nunca iba a terminar. Ya sabes, esos días largos y calurosos en los que sientes que el calor nunca se acabará y que el día continuará para siempre. Y de repente, todo se ha ido. Pero ese día, en mi memoria —esos días y noches como los recuerdo— Dublín era la habitación en la que vivíamos. Era como el lugar donde nuestras canciones rebotaban mientras andábamos en bicicleta.
D: Esa es una muy buena pregunta la que hiciste. Como, ¿es el lugar un personaje? ¿Es Dublín un personaje? Me encanta esa pregunta, y creo que de alguna manera resalta una forma de escuchar la canción. Porque, ¿sabes?, está esa línea: “la mitad de Dublín te escuchó cantar”. Porque es como escuchar a alguien de una manera que hace que la mitad de Dublín se convierta en el sujeto, en la persona. Creo que eso es algo que ha estado en canciones que hemos escrito antes, ¿sabes?, que los lugares son una parte tan significativa de la historia que son como un personaje.
Y también me encanta escuchar que hagas esa pregunta, porque es parte de la experiencia que tenemos cuando estos tracks salen al mundo: escuchar a la gente y darnos cuenta de que están percibiendo cosas de las que ni siquiera éramos completamente conscientes cuando las escribíamos. Porque para Brían, al escribir esa canción, Dublín era el escenario. Él no lo pensó como un personaje, pero en realidad tú has señalado que sí lo es. Y creo que eso es una de las cosas más especiales: que el escenario pueda sentirse como algo vivo, casi como alguien propio dentro de la historia.
Una de las partes más gratificantes de todo este proceso para mí es que ahora voy a estar obsesionado con esa pregunta durante días. O sea, voy a estar pensando en eso como: “Wow, sí es un personaje”, y eso me va a inspirar a pensar en cómo abordar una canción, quizá empezando desde la idea de que el lugar es un personaje. ¿Qué significa eso? ¿Cómo lo voy a hacer? Es parte de la conversación continua. Es una pregunta realmente genial.
Me alegro mucho de que mi pregunta diera paso a una nueva forma de ver a los personajes de sus canciones. Y también me gusta que tomen en cuenta la perspectiva de otras personas para angular su música de otras maneras. En otros temas, recuerdo que en 2021 fueron nombrados como uno de los mejores grupos de folk. ¿Alguna vez han sentido la presión por cumplir las expectativas de las personas cuando se les dan esos títulos de reconocimiento?
D: Los premios son algo curioso. Creo que lo último que queremos es que la música se vuelva algo competitivo o que alguien sea puesto en un pedestal. Siento que eso es contrario a toda nuestra ética y a nuestra forma de pensar sobre la música. Para nosotros, la música trata de inclusión, de una experiencia social, y de que todos se reúnan. Quizá, en la situación más ideal, se trata de que todos se junten, compartan y escuchen canciones y tal vez canten juntos. Y al reconocer en la realidad hiperpersonal de otra persona algo que resuena con tu propia realidad, las fronteras de la individualidad se disuelven un poco, y todos se convierten en una especie de entidad colectiva. Creo que eso está bien. Obviamente es algo idealista, ¿verdad? Pero eso es, en cierto sentido, a lo que aspiras en el sentido más ideal posible.
Por eso la experiencia en vivo es tan importante para nosotros. Es como cuando tienes un concierto. De hecho, la ciencia está empezando a ponerse al día con esto; la neurociencia está empezando a darse cuenta de que el ritmo cardíaco de las personas comienza a sincronizarse entre sí en una sala cuando están escuchando música. Los patrones de ondas cerebrales de las también empiezan a hacer lo mismo. La gente realmente llega a convertirse en una sola entidad.
Así que, cuando se trata de estar a la altura de las expectativas, no me oriento a tratar de ser visto como un ejemplo o como alguien que sobresale o está por encima del grupo. Quiero pensar en el grupo. Quiero pensar en la comunidad, en la experiencia colectiva, y creo que el éxito para mí se mide por qué tan bien logramos eso. Incluso en términos de composición, creo que mientras mejor nos volvemos colaborando, mejor pensamos en el proceso como el objetivo en sí. Creo que es la experiencia de crear juntos lo que realmente importa, no decir: “Yo hice esto. Soy especial.”
Ahora que hablamos de la importancia de tocar en vivo, hace poco en una entrevista comentaron que les gusta irse de gira, pero no les gusta presentarse en recintos grandes. Hablemos sobre eso.
B: Pienso que hay un límite. En los últimos años hemos tocado como teloneros muchas veces. Hemos abierto muchos conciertos para artistas mucho más grandes, tocado frente a 50, 000 personas enormes y, en general, hemos tenido ese tipo de experiencias. Y por emocionante que sea, solo hay cierto nivel de conexión que puedes tener en ese tipo de escenarios. Muy rápidamente he notado que, como la música —especialmente el pop— se ha vuelto cada vez más difícil como medio de vida, ahora es mucho más difícil que la gente pueda vivir simplemente de vender sus álbumes. Ese medio ha perdido importancia como forma de ganarse la vida. Así que tienen que tocar en estos grandes conciertos, lo que significa que realmente tienen que montar un gran espectáculo.
Tiene que ser una experiencia visual, con cámaras, pantallas gigantes, cambios de vestuario, utilería y todo ese tipo de cosas. Y se convierte en algo mucho más que solo las canciones en su forma más directa y esencial. Así que, para nosotros, preferimos mucho más tocar en lugares que todavía sean lo suficientemente pequeños como para poder conectar con el público. Y el tamaño más grande en el que hemos logrado hacer eso ha sido quizá con tres o cuatro mil personas. Como unas 3,000 personas es más o menos el tamaño máximo de una sala donde todavía se puede mantener esa conexión. Aunque, sigue siendo grande. Pero nuestros lugares favoritos son esos. Hay un par de recintos increíbles en los que hemos tocado que tienen quizá 1,500 personas o menos.
D: Sí, somos muy felices tocando incluso para 40 personas, si se siente bien. Si son 40 personas que en realidad escuchan, que están presentes, ¿sabes? Es más una cuestión de calidad que de cantidad, quizá.

La razón detrás de su postura me parece muy genuina y tiene una esencia que los mantiene leales a la conexión la música está dispuesta a transmitir a los escuchas. Como dijeron, es más sobre quiénes están presentes, dejando de lado cuantos boletos se hayan vendido o todas esas cosas que implican cantidad en algo. Tengo dos preguntas más. La primera es: ¿Qué les gustaría ver en la escena de bandas irlandesas?
D: Es algo que creo que estamos viendo cada vez más, y es realmente alentador verlo. En el pasado, las bandas irlandesas sentían que necesitaban cantar con acentos estadounidenses y usar referencias culturales estadounidenses, o más “globales”, que en realidad terminaban siendo estadounidenses o inglesas, ¿sabes? Así que sí, creo que estamos viendo cada vez más bandas que vienen de Irlanda cantando con sus propios acentos, sobre sus propias experiencias, usando el inglés vernáculo que utilizamos en Irlanda. Todo este tipo de cosas, es decir, reconocer que, en realidad, lo local es, de manera curiosa, más fácil de relacionar que tratar de inventar una identidad global genérica.
B: Sí, eso es lo que me gustaría ver más, y es lo que estamos empezando a ver más.
Este concepto de retomar las raíces y hacer arte con ellas eleva por completo un proyecto a un nivel más auténtico y natural. Me agrada que se esté dando más. Para finalizar, me gustaría terminar con una pregunta divertida. Su música me recuerda mucho a lugares verdes. ¿Si pudieran grabar un disco en cualquier parte del mundo que estuviera en alguna área natural, dónde sería?
B: Diría que esa es una pregunta genial. Has hecho muchas preguntas muy buenas. He cantado en un par de lugares que me parecieron realmente increíbles. Uno fue una cueva en el sur de Francia, justo en la frontera con España. Es un lugar antiguo donde hay arte rupestre de hace 25,000 años. Y mientras estábamos en ese viaje, me llevaron allí con un grupo de grabadores de campo, ¿sabes?, personas a las que les gusta grabar sonidos en entornos naturales.
Y el guía nos dijo que han descubierto que los lugares donde la gente hizo pinturas rupestres, hace decenas de miles de años, a menudo son lugares que suenan increíbles. Eran espacios con una acústica extraordinaria para que la gente hiciera música y cantara junta. Yo era el único que tenía una canción para cantar en ese momento. Así que canté la más antigua que pude recordar, y fue absolutamente increíble. Apagaron las luces para que pudiéramos simplemente escuchar. Me encantaría grabar en una cueva antigua en el sur de Francia. ¿Suena muy pretencioso?
D: Eso me recuerda a una experiencia que tuve también en Francia, curiosamente, donde alguien nos llevó a mí y a un amigo a las catacumbas no oficiales, fuera de los límites permitidos, en París. Nos llevaron a un espacio subterráneo muy parecido a una cueva, y de nuevo se convirtió en algo donde nos dimos cuenta de que el lugar resonaba de una manera increíble. Así que yo y otro chico francés empezamos a cantar canciones, como en un intercambio, uno tras otro. Música underground. La escena musical subterránea, literalmente underground.
De hecho, el único pensamiento que tuve fue, ¿sabes cómo Pink Floyd tienen ese álbum Live in Pompeii? Donde lo grabaron en vivo en esa ciudad muerta. Siempre pensé que el equivalente irlandés de eso sería grabar en los fuertes, ¿sabes?, como en un fuerte antiguo, en el borde de un acantilado, un lugar ancestral.
B: Te invitaremos si alguna vez lo grabamos en un fuerte antiguo o en un lugar subterráneo.
¡Me encantaría poder presenciar música literalmente undergorund, gracias!




