Entrevista con Daniel Quién


“Y me cae un aguacero, que me inunda los barcos y me deja temblando”, entonaban Ed Maverick y Daniel Quién en marzo, en su presentación del Vive Latino, donde interpretaron por primera vez “Los plebes del rancho”. La naturaleza se sincronizó con la canción y dejó empapar a los espectadores que vieron a los norteños en el escenario. Ese fue el recuerdo que guardó Daniel de aquel día. El último show presencial que tendría antes de la emergencia sanitaria.


Ahora, a medio año de esa fecha, Daniel se prepara para lanzar su primer álbum de larga duración titulado Aroma a Nostalgia. Como antesala a dicho viaje auditivo, el nacido en Mazatlán, Sinaloa, ha lanzado “Lo supe de ti” y “Poetas en las cuevas”. Con motivo de sus estrenos, Vibras platicó con el compositor sobre lo que la música le ha otorgado como persona, así como ésta lo ha relacionado con otros artistas y lo que es representar a una escena que proviene del norte de México.


“Lo supe de ti” es una melodía que reconoce la importancia de una persona en la vida de uno. Es un agradecimiento a haber coincidido con ella. Este tema sería la primera imagen y producción de Daniel. Después, a inicios de mes, publicó “Poetas en las cuevas”, una analogía que, en palabras del autor, habla sobre expresar lo que uno siente y no ocultarse en un sitio alejado de los demás.


“Ya no hay que esconderse en una cueva. Es para que los poetas salgan, y no solo ellos, sino cualquier cosa que uno sienta y sin tener miedo de cómo será recibido. Hay cosas positivas que deben darse a conocer; la música es una de ellas. Es bonito que lo incorporen al aspecto de su vida que mejor les compete. Es una analogía muy puntual con la que se pueden identificar”.


El hilo que conduce a su próximo material es la melancolía y la nostalgia. El sinaloense explicó: “Es una parte negativa y positiva que hace que te des cuenta de donde estás y en donde quieres permanecer. Todas las canciones van de la mano con ese sentimiento y discurso”. Asimismo, agregó que hay un factor sorpresa con el que le ha gustado jugar. En su última canción se escucha una voz femenina, la cual aparecerá más tiempo en otro tema.


El disco se trabajó antes y durante la pandemia. El caos mundial influyó, de cierta manera, en su producción. Al respecto, el cantautor aclaró cómo importó el contexto en la elaboración de este.


“Sí sucedió en el aspecto en que las personas, viviendo en cuarentena, están en mayor contacto con sus sentimientos, están auto descubriéndose. Mi música y sus letras van un poco sobre eso: de conocerse, analizarse, preguntarse en dónde está parado y qué siente. Además, nosotros, como músicos, nos sentimos como poetas en las cuevas al no poder salir. No podemos dar conciertos ni ir a festivales. Todo se relaciona y queda una conexión implícita”.


Así como Ed Maverick, Bratty, Arroba Nat, entre otros, Daniel pertenece a una camada de artistas que provienen de estados al norte del país. Es por ello que, además de descentralizar el talento mexicano, también se suman a otras causas mediante sus propuestas.


“Somos muy unidos. Siempre estamos al pendiente del otro, de cómo está, cómo va su proceso musical y emocional. Somos una familia de músicos. [...] Nos damos cuenta de que todos, tanto del norte como del sur, estamos luchando por las mismas cosas. Nos preocupamos por las mismas situaciones sociales que están pasando. Y, nosotros, con nuestra música o con nuestro personaje artístico, tratamos de secundar ese discurso de unión e igualdad”.


Es por ello que, el intérprete no solo se ha sumado a esa oleada gracias a este arte, sino que encuentra en él una forma de conectar con las personas. Mencionó: “Siento la música como un lenguaje innato. A veces no sé cómo expresar lo que siento o si lo digo bien pero, cuando lo estoy cantando o lo acompaño con algún instrumento, de repente cobra sentido para mí”.


Lo que una serie de acordes, acompañados de una letra y un significado pueden lograr en otra persona es lo que le da sentido a todo. Daniel reconoce que crear melodías, que en un principio pueden ser un ejercicio introspectivo, termina por conectarlo con otras personas.


“Me ha ayudado a ver como mi música toca la vida de otras personas. A ver que lo que yo pienso o siento también secunda lo que piensan otros y hay divinidad en ello. Cuando el artista suelta su obra, deja de pertenecerle. Ahora es del mundo entero. El mundo, entonces, la siente e interpreta como quiere. Es bonito ser parte de eso”, finalizó el cantante mexicano.



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