top of page

Entrevista con Youth Lagoon


youth-lagoon-rarely-do-i-dream-album-entrevista
Foto: Tyler T. Williams

Mostrarle al mundo tu vida familiar y recuerdos de la infancia no es una cosa sencilla. Aunque, para Trevor Powers, fue una fuente y motor de inspiración para continuar con su proyecto musical Youth Lagoon. Tras haber vivido una pausa de ocho años bajo ese nombre artístico, el cantante norteamericano reflexionó acerca de los cambios constantes que la vida trae consigo misma. Además de observar las posibles influencias creativas a su alrededor, que iban desde películas hasta recuerdos de décadas atrás.

 

Decir que la temporalidad –como definición– siempre permeó en la música de Powers, sería una mentira. El concepto de la verdad es lo que más le interesó explorar en esta entrega discográfica, así como aceptar su objetivo con sus productos creativos. Si bien, su último álbum Heaven is a Junkyard fue aclamado por la crítica y crucial en su carrera, su nuevo disco Rarely Do I Dream expone una visión más honesta y real de Youth Lagoon frente a la vida de hoy en día, tomando en cuenta el pasado, pero dejando de lado la nostalgia.

 

Hola, Trevor. ¿Cómo va todo?

T: Todo va muy bien, gracias. ¿Tú cómo te encuentras?

 

Estoy bien. Muchas gracias por hablar con nosotros hoy. Me gustaría que comenzáramos la entrevista con el tema de tu nuevo álbum. Tengo entendido que está basado en cassettes con recuerdos familiares. ¿Cuándo los encontraste, sabías en ese momento lo que querías hacer con ellos?

T: Todo comienza cuando fui a visitar a mis padres después de regresar de gira para ponerme al día con ellos. A la vez, estaba buscando una armónica antigua que pertenecía a mi abuela, y encontré una caja llena de viejos videos caseros. Al principio no pensé mucho en ello, más allá de la pura curiosidad de verlos, porque nunca nadie lo había hecho. Los llevé a mi casa, los vi y fue cuando estaba trabajando en algunas ideas musicales, que de inmediato sentí que todo encajaba con la música. Así fue como se abrió esta nueva puerta por la que entrar. Me obsesioné mucho con cuánto podía profundizar en mi autobiografía, en mi vida real, y combinar eso con hasta dónde podía llevar la ficción y los cuentos de hadas. Cómo podía estirar cada uno al extremo,  juntarlos y que de alguna manera tuvieran sentido.

 

¿Fue la primera vez que tocabas estos aspectos autobiográficos en tu música de esta manera?

T: No, pero diría que fue la experiencia más intensa que he tenido al hacerlo. Siempre escribo desde una perspectiva cercana a casa, es decir, lo que pasa en mi calle, mi hogar, mi patio trasero, y todo eso. Creo que ahí es donde hay más "fruta" con la que jugar, porque es una parte de quién soy y de mi espíritu. Al trabajar en este contexto, me permitió meterme de lleno en un agujero de una forma mucho más profunda de lo que lo había hecho antes. 

 

Dijiste que fue muy intenso escribir este álbum, por lo que ¿cuál fue la emoción que más prevaleció en ti al momento de hacer música?

T: Esa es una buena pregunta. Se sintió muy sanador. Mucha gente puede malinterpretar o entenderlo como algo nostálgico. Y yo no soy ese tipo de persona en absoluto. Siento que la nostalgia puede ser un lugar muy peligroso, pues puedes quedarte atrapado en el pasado. Lo que hizo que esto fuera diferente fue tomar esas piezas de quién fui y de dónde vengo, y aplicarlas al momento presente, convirtiéndolas en todos estos diferentes colores en el pincel. Mi mayor objetivo con la música es, ante todo, construir mi mundo interior. Y si logro eso, siento que di justo en el blanco. Y en segundo lugar, lo que me inspira eternamente es poder encontrar maneras de decir la verdad mientras incorporo todos estos diferentes mecanismos que se sienten fuera del tiempo. Realmente, no me interesa ver el tiempo de forma lineal, porque el tiempo en sí ni siquiera existe.

 

Eso último es muy interesante. En lo particular, ¿hay alguna canción con la que te sientas más conectado tomando en cuenta esto que comentas?  

T: Ese es el caso con todo el álbum. La razón por la que menciono ese malentendido es porque varias personas me han hablado de esa idea de incorporar videos del archivo familiar, pero no se trata solo de eso. Estoy usando eso como una herramienta que, combinada con las historias que se cuentan en la música, actúa como un contrapeso emocional. Entonces, podría estar en un lugar donde estoy lidiando con algo que pasó en mi sala en 1993 con mi hermano mayor, algo que se siente muy personal. Aunque, puedo hacerlo en un contexto que se sienta más como una historia de misterio. Hay un acto de equilibrio, un delicado baile entre lo personal, lo vulnerable —una vulnerabilidad realmente brutal— y algo que está ocurriendo en otra dimensión externa. 

 

Este álbum fue, definitivamente, el proyecto más emocionalmente crudo en el que he trabajado, precisamente por haber entrado en esos lugares tan profundamente ligados a mis orígenes. Al verlos desde estas otras dimensiones, eso trajo consigo una sensación general de sanación y de integración de todo. La canción “Home Movies (1989-1993)”, que cierra el álbum, es precisamente eso: la última canción del disco. Fue, sin duda, el resumen de lo que este disco es en su esencia y corazón.

 

youth-lagoon-rarely-do-i-dream-album-entrevista
Portada: Rarely Do I Dream de Youth Lagoon

Tengo mucha curiosidad por saber cuál fue la reacción u opinión de tu familia al saber tu fuente de inspiración.

T: Significó muchísimo para mis padres. Ellos viven a unos quince minutos de mi casa, por lo que vivimos bastante cerca y tenemos una muy buena relación. Trabajar con el archivo familiar de esta manera fue algo que, creo, sorprendió a toda la familia, en el sentido de que nadie lo había visto. Mis papás siempre tenían la videocámara encendida, pero nadie había visto ni escuchado esas grabaciones hasta que empecé a trabajar con ellas. Ha sido una forma muy buena de tener esa comunicación. Como lo mencioné antes, tomar algo del pasado, traerlo al momento presente y utilizarlo de esta manera para enriquecer algunas de las historias que aparecen en el disco.

 

Siento que no sólo exploraste esta parte narratológica en tu música, sino que también una diversidad de sonidos. Para ti, ¿es fundamental conservar la esencia sónica de tu proyecto aunque te sumerjas en nuevos ritmos?   

T: Antes solía pensar que evolucionar significaba empezar de cero cada vez, pero ahora me doy cuenta de que la evolución más emocionante no viene de quemarlo todo y construir de nuevo, sino de añadir sobre lo ya construido y transformarlo en una nueva entidad. Eso es lo que me obsesiona ahora: ¿cómo puedo tomar cada experiencia, cada proceso de escritura y grabación hasta este momento? ¿Cómo no abandono las lecciones aprendidas, sino que sigo construyendo sobre ellas? Con Rarely Do I Dream, siento que logré eso en un nivel que nunca antes había alcanzado.

 

Y ahora estoy emocionado por seguir persiguiendo esa idea. ¿Cómo sigo ganando en esta forma de crear, donde cada puerta que abro creativamente me muestra múltiples pasillos que se ramifican a partir de ella? Y ahora se siente como un laberinto que me está llevando a algún lugar, pero no tengo idea de a dónde.

 

Al mencionar esto, se me viene a la mente tu descanso de ocho años que tuviste con este proyecto musical. Ahora que estás de vuelta, ¿crees que tu identidad e ideas en tu música ya están consolidadas? Porque si bien recuerdo, ese fue un factor por el cual pusiste una pausa. 

T: Sí, totalmente. Sin embargo, está siempre cambiando. Todo mi enfoque –sobre mi objetivo de construir mi mundo interior– se basa en que a medida que atraviesas la vida, esta va cambiando de forma. Y quién soy hoy es una versión ligeramente distinta de quién fui ayer. Y lo mismo pasará mañana, porque tienes nuevas conversaciones, escuchas nueva música y ves películas, entre otras cosas. Tienes experiencias que te impactan a ti y a tu alma y que a la vez te cambian. Soy una entidad en constante transformación, que sólo intenta mantenerse fiel a lo que quiere expresar en un momento específico. Todo mi enfoque es: ¿cómo digo la verdad?

Me interesa muchísimo más capturar la verdad de mi mundo interior que superarme a mí mismo. No creo que sea posible, y más allá de eso, no creo que sea un estado mental sano el estar tratando todo el tiempo de hacer algo “mejor”, porque al final del día, ¿qué puede ser mejor que la verdad?

Esta nueva etapa en tu música se siente sincera y real a lo que tu mundo interior es. Estoy segura que los demás lo verán reflejado cuando escuchen Rarely Do I Dream. Te agradezco mucho por esta pequeña charla con nosotros.

T: Gracias a ti. ¡Cuídate!


 
 
Facebook I Vibras Vol. 18.1.png

LEE NUESTRA REVISTA DIGITAL

bottom of page