Entrevista con Hesse Kassel
- Blues Araiza

- hace 2 horas
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En pocos años, Hesse Kassel se ha consolidado como una de las propuestas más estimulantes de la sónica latinoamericana. Renatto Olivares (voz, saxofón), Joaquín González (teclados), Luca Cosignani (guitarra), Mauricio Rosas (guitarra), Matthew Hopper (bajo) y Eduardo Padilla (batería) irrumpieron en la escena de Santiago de Chile a inicios de 2023, presentándose en bares locales y forjando una reputación al filo del art sound.
Tras una serie de sencillos, en marzo del año pasado el proyecto publicó su primer álbum de larga duración. ‘La Brea’ fue aclamado por la prensa hispanohablante, destacando por su ambición técnica, densidad conceptual y el diálogo constante con una generación criada entre pantallas, sin olvidar las recurrentes comparaciones con bandas de la llamada windmill scene.
A semanas de su debut sobre escenarios nacionales, este próximo 20 de marzo en el Foro Indie Rocks!, el sexteto atraviesa un momento de expansión artística y reflexión identitaria. En esta entrevista, Olivares y González hablan sobre su noción de pertenencia latinoamericana, el futuro de la política cultural en Chile, el drift anímico del último año y el horizonte creativo de su próximo material.
¡Hey! ¿Cómo andan?
RO: Todo bien.
JG: Bien, bien, ¿tú qué tal?
Yo estoy genial, en parte por entrevistarlos, en parte por la noticia de su próxima visita a México. ¿Cómo se sienten al respecto?
RO: Emocionados, muy emocionados.
JG: Sí ya, faltando cada vez menos.
¿Habían visitado la CDMX antes?
JG: No realmente, será mi primera vez por allá.
RO: Yo sí, fuí como turista cuando era algo más chico.
Ya, ¿recuerdas esa primera impresión de la ciudad?
RO: La verdad no recuerdo mucho, pero era parecida a Santiago (Chile), quizá con más mercados.

Pienso en una entrevista que hicieron hace poco en la que decían que, dentro de todo, Hesse Kassel suena a música chilena. No necesariamente por incluir algún tipo de folclor musical, si no por dar testimonio de lo que es hablar, vivir y hacer arte desde un país como Chile.
RO: Creo que la idea de sonar “latinoamericanos” se vale desde un aspecto discursivo y quizá hasta político: qué es ser latinos, cuál es el sentimiento latino, desde dónde nos posicionamos frente al resto del mundo. Chile, en particular, tiene la costumbre de renegar de su autenticidad, lo cual no es común en muchos otros países. Por ejemplo, en Argentina, los grandes exponentes de su rock nacional y música popular son súper fieles a su acento, a sus modismos. Es por eso que podemos reconocer que se trata de música argentina. Claro que cada país tiene distintos dialectos según cada localidad, pero el acento que se percibe como dominante es el que uno escucha. El mexicano, por ejemplo, es uno más neutral, menos complicado de entender para el hispanohablante promedio. Los artistas chilenos terminan recurriendo a él porque hace más fácil darse a entender. Siempre se tiene el prejuicio de que los chilenos hablan mal, de que abusan de palabras ordinarias, de que se comen letras, etc. Diría que esto es algo más criticado de chilenos a chilenos que de latinos a chilenos. Así y siendo de acá, de Chile, es muy importante ser realmente fieles a nuestra forma de hablar, cantarlo así, escribir como se habla.
JG: De cómo se habla y de cómo se vive. Creo que hay un momento que atraviesan todos los latinoamericanos, que es hablar desde cierto sentido de resistencia. Porque, al fin y al cabo, sí pasan cosas buenas, pero no son para todos. Ahí hay un tema sobre el tipo de discursos que hacemos famosos, aún cuando hablan de algo que no existe realmente. Aquí en Chile se habla de un momento de la historia donde se cantaba sobre amor y bicicletas. Ahora parece haber un giro lírico donde se hablan cosas más sensibles: temas de religión, temas de política, ámbitos mucho más sociales. Y esto parece atravesar una cantidad importante de sonidos latinos, pienso en Argentina, en México, o de manera aún más local, con las distintas escenas regionales de Chile. Parece haber algo ahí que no se había dado y se imprime en qué es lo que suena chileno.
Estoy completamente de acuerdo. Pienso que la pregunta por la identidad latinoamericana, mexicana o chilena, se responde de manera contextual. Nuestro presente es uno de internet globalizante, política en el límite de la comedia negra, contenido ultra rápido y de perdernos en el torrente informacional permanente vía celular. Considerando esto y el papel de internet en la conformación de Hesse Kassel como exportación sonora de Chile para el mundo, ¿cómo describirían su paso por esta ajetreada era contemporánea?
JG: Aquí en nuestro país estamos un poco en la cuerda floja. Tuvimos elecciones hace poco y ahora tenemos nuevo presidente, uno de ultraderecha. Como comunidad de artistas independientes, dependemos muchas veces de fondos del estado. Ahora no se sabe lo que sucederá, ni con los centros culturales que solemos frecuentar, ni con nuestros amigos de otras partes del país que cuentan con estos apoyos estatales, ni con nosotros mismos. No lo digo desde una experiencia violenta, pero no tenemos idea de hacia dónde va a seguir desarrollándose la cultura de nuestro país y nosotros dentro de ella.
RO: Sobre ese estar crónicamente en internet –como dice la gente–, existe una lista enorme y generacional de cosas a las que personas de nuestra edad han estado expuestas desde que eran chicas. Esto afecta culturalmente a cómo consumimos arte y de qué se escribe. En su momento, quizá nos sentimos un poco… no perdidos, pero bueno, no nos conocía nadie y a lo más contábamos con nuestro criterio. Las letras responden a eso que mencionas: la cotidianeidad, su digitalización y la forma en que las emociones se encuentran alienadas. Pero ahora, tras haber sacado el disco y con cierto posicionamiento cultural tanto en nuestro país como en otros, tenemos un horizonte mucho más claro, uno que tiene que ver discursivamente con lo latino, lo chileno, lo mexicano, etc. Este es el discurso del segundo disco que ya estamos trabajando. Ahora tenemos mucho más claro aquello que queremos hacer escuchar.
Y ¿qué es exactamente lo que quieren decir?
RO: Creo que el nuevo disco remitirá a lo conflictivo que es hacer arte en Chile, hacer cosas un poco más propositivas, un poco más candentes –por así decirlo–, que siempre son mal recibidas. Hay muchos artistas en Chile que han sido rechazados por crear fuera de la norma.
JG: Que puede resumirse como ser remeros a contracorriente.
RO: Claro. Y es que hay muchos artistas ninguneados o que directamente no logran tener pantalla. Este será un disco que ponga en boga la forma en que se consume el arte acá, así como el hecho de que quienes más rechazan el arte chileno son los propios chilenos.
Y creo que es una historia afín para más de un país de LATAM. Me emociona poder escuchar nueva música del proyecto; al mismo tiempo, pienso en cómo fue el proceso detrás de ‘La Brea’ (2025), en la exigencia técnica de las canciones. Pienso que, para seguirle el paso al sonido que se pretende, los artistas deben moverse de donde están, avanzar, elevarse. Considerando toda la música que está por venir, ¿hacia dónde creen que se dirigen dentro de Hesse Kassel?
JG: Pienso en todas las oportunidades que hemos tenido como banda y desde lo individual: los conciertos, la exposición, los lugares a los que hemos podido acceder, el viajar juntos, vivir juntos, compartir tanto. Todo esto me ha dado una visión mucho más amplia del mundo, más aterrizada, por así decirlo. Personalmente, ahora entiendo que hay cosas que funcionan y otras que no, porque, bueno, así es, y uno no puede estar peleando con todos. Si bien sucede que otros artistas, obviamente más exitosos que nosotros y con cifras realmente grandes, tienden a, qué sé yo, corromperse, pasar por sobre sí mismos y olvidar sus orígenes, a nosotros todo lo que ha estado pasando nos ayuda a repensar de dónde venimos y a ser cada vez más agradecidos. Me refiero a todas esas personas en mi vida que me apoyaron cuando peor estaba y que ahora me permiten estar aquí. Siento un pathos importante por devolver, aunque sea un poco, lo bueno que se nos ha entregado. Y a pito de nada, a pito de amor, de cariño.
RO: Creo que las canciones de ‘La Brea’ sí nos remitían a estos lugares de autoexigencia, de tener que estar a la altura de la música. Siento que, con los temas nuevos, los lugares en los que estamos ahora son diferentes y tienen que ver más con un tema identitario, tanto de banda como de integrantes. En ‘La Brea’ tanto los instrumentos como las ideas avanzaban en bloque, quizá hacia una zona de confort. Porque no nos sentíamos tan cómodos con nuestros instrumentos o tocándolos de esa manera porque. Estábamos recién partiendo, probando, ajustando motores. Ahora cada uno de nosotros, ya sea en composición o interpretación, resalta más y tiene cierto caché identitario. Todo lo bueno que pudo suceder en el disco pasado, todo lo que brillaba, ahora lo hace (y hará) mucho más, o así lo siento yo.
Ojalá podamos escuchar algo de esta nueva música en su fecha en Ciudad de México.
RO: Así será.
JG: Así será.
¡Gracias por tomarse el tiempo de hablar con Vibras y nos vemos en el show!
RO: ¡Nos vemos!







