Entrevista con Wombo
- Lilith Jaime

- 29 dic 2025
- 14 Min. de lectura

Wombo es una banda de rock alternativo originaria de Louisville, Kentucky, que ha logrado captar la atención por su sonido experimental y su enfoque único dentro del panorama musical contemporáneo. Han estado explorando una fusión de géneros como el post-punk, el noise rock y el indie, lo que les ha permitido desarrollar una propuesta fresca y distintiva. Su estilo se caracteriza por guitarras distorsionadas, ritmos inconfundibles y una atmósfera que juega con lo oscuro y lo melódico.
Wombo ha sabido encontrar un equilibrio y esencia entre lo crudo y lo lírico, lo ruidoso y lo melódico, lo que les ha permitido crear una base de seguidores fieles y obtener reconocimiento en la escena underground. Con una actitud independiente y un enfoque audaz, fue que presentaron este año su nuevo álbum ‘Danger in Fives’. Tuvimos la oportunidad de hablar con los tres integrantes de la banda, Sydney Chadwick, Cameron Lowe y Joel Taylor, quienes nos contaron sobre sus inspiraciones para este material, la importancia de la filosofía DIY dentro del proyecto y su lealtad a su identidad.
¿Cómo se sintieron al concebir este tercer álbum? He hablado con varios artistas y me han dicho que normalmente el primer disco es pura emoción y alegría. El segundo suele ser difícil por la expectativa que ya se tiene. Aunque, del tercero no he odio mucho.
SC: Se sintió casi como una liberación porque fue como: “vamos a escribir para nosotros”. Estábamos muy enfocados en crear las mejores canciones que pudiéramos para nosotros mismos. Así que sentimos que pudimos ser muy creativos y probar cosas distintas.
CL: Sí, también creo que cada vez hemos aprendido más cuál es nuestro sonido, y miramos menos hacia afuera. Antes buscábamos más, y ahora sabemos cuándo algo suena a lo que somos. Esta vez encontramos nuestra propia voz. Fue lo mejor en ese sentido.
Me llama mucho la atención el título del disco, ‘Danger in Fives’. Tengo curiosidad por saber de dónde viene ese nombre.
SC: Tiene muchos significados personales. No es que tuviéramos un tema definido para el álbum, pero decirlo en voz alta nos pareció natural, y de alguna manera, representaba la narrativa suelta y abstracta que atraviesa el disco. También, nos gusta que la gente lo escuche y le dé su propio significado.
Lo menciono porque hay una canción que también lleva el nombre del disco. ¿Este track tiene un significado especial para ustedes?
SC: Sí, líricamente esa canción tocaba muchas cosas que aparecen en varias del álbum, como cuestiones muy personales que yo estaba procesando mientras escribía, sueños, recuerdos de la infancia y de la vida familiar. Por eso sentí que merecía ser la que diera título al disco. De hecho, fue más bien al revés. Primero existió la canción y después se nos ocurrió que el álbum se llamara así. No sabíamos que usaríamos esas palabras de la letra como título, pero al decirlas en voz alta, sentí instintivamente que eran las correctas.
Honestamente, pensé que primero habían nombrado el disco y después vino la letra.
SC: No, nunca sabemos de inmediato cómo nombrar un álbum o una canción. Jugamos mucho con eso. Tengo que decir las cosas en voz alta y ver si se sienten bien.
Ahora que hablamos del tema de escribir, exploraron distintas formas de hacerlo esta vez. ¿Qué aprendieron de ese proceso de no ceñirse a una sola manera de escribir?
SC: En mi caso, no cambié demasiado. Excepto en una canción, “Reveal Dusty”. Quisimos expandir una historia que habíamos iniciado en otra canción anterior, “Snakey”. Imaginamos qué era un libreto que hablaba sobre lo que pasaba con otro personaje en esa escena de “Snakey”, casi como un “side quest” de la canción de manera divertida. Por lo que se supone que se tiene que leer, pero no como oraciones completas. Es más, si un guion, es decir, como cuáles son los movimientos está haciendo y que lo rodea. Eso fue muy divertido y distinto. Incluso una nueva manera de trabajar en las letras, pero en general, lo más aventurero fue en lo instrumental y lo musical. Ahí sí probamos muchos estilos distintos.
Justamente, también quería hablar de eso. Incorporaron muchas texturas digitales y cajas de ritmos. ¿Cómo navegaron este proceso de trabajar con nuevas herramientas?
CL: Hicimos muchas cosas esta vez. No fue que buscáramos explícitamente sonar “más digital” o expandir las texturas a propósito. En el pasado, éramos muy buenos haciendo canciones, pero no curando un álbum. Y ahí hay una diferencia. Esta vez, hicimos muchas de distintas formas y, al final, las que tenían elementos electrónicos funcionaron en el contexto del disco completo. Y entonces, no fue necesariamente como: “esto tiene que ser así, tiene que sonar digital”. Simplemente, pasó que una de nuestras exploraciones fue hecha con la caja de ritmos. Y luego fue como: “bueno, esta encaja en el contexto de todas estas otras y hace que todo se sienta más grande”. Y así fue como llegamos ahí.

En su opinión, ¿cuál fue la canción más difícil de producir?
JT: Creo que “S.T. Tilted”. Sé que fue la canción sobre la que más deliberamos, o al menos cuando recibimos la primera mezcla estábamos realmente insatisfechos. Luego Dave –el productor– la arregló muchísimo. Nosotros no sabíamos bien, estábamos metidos entre los árboles y ya no teníamos idea de cómo mejorarla. Y entonces la persona que estaba mezclando el disco realmente tomó las riendas. No es que la primera mezcla estuviera mal hecha, sino que nosotros no sabíamos qué queríamos. No lo entendíamos lo suficiente como para guiarlo, así que lo llevamos por el camino equivocado.
CL: Incluso, antes de la grabación y la mezcla de ella, ya era una canción con la que estábamos muy en el filo, preguntándonos: ¿esto es serio?, ¿es gracioso?, ¿es un poco cursi? Tenía elementos extremos que nos hacían pensar: ¿es demasiado ridículo o qué? Sydney sentía muy fuerte que, por ejemplo, la forma en que estaba planteado el bajo era demasiado llamativo, como muy rockero. Entonces, internamente, discutíamos mucho mientras la escribíamos sobre si debía existir o no. Y lo curioso es que al final terminó siendo de las mejores. Había algo que me gustaba de ella, aunque también dudaba de si realmente sonaba a nosotros. No quería dejarla ir del todo, porque tenía algo especial. Y creo que precisamente esa lucha me llevó a crear la melodía y la letra que hice, que representan también una especie de batalla. La tensión entre lo suave y lo áspero. Al final quedó en un equilibrio muy bonito.
Algo que me encanta de su música es que, a diferencia de la mayoría de las alineaciones instrumentales, en ustedes el bajo lleva la melodía principal y la guitarra solo añade texturas. Eso es algo que no ves mucho en la industria. Entonces, ¿es importante para ustedes mantener esa esencia en cada álbum, o considerarían cambiar algunas cosas en futuros proyectos?
SC: No, nuestra identidad es nuestra identidad. Sabemos lo que es y por eso nos lleva a elegir las canciones que elegimos para este álbum. Hubo muchas que no entraron, pero queremos sacarlas en el futuro como demos. Simplemente, no encajaban, pero tenemos claro cuál es nuestra voz. Y creo que mucho de eso tiene que ver con que, en mi caso, escribo las melodías con el bajo. Rara vez hay una canción que haya hecho en guitarra u otro instrumento. Existen, pero son muy pocas, tal vez tres. Todo en este disco, excepto “Common Things”, fue escrito primero a partir del bajo y la melodía, como un marco sobre el cual se construye todo lo demás.
Creo que escribir canciones con el bajo es lo que le da su identidad. Las melodías y el sonido se vuelven un buen punto de anclaje. Ese bajo siempre está al frente, con ese mismo timbre, y se convierte en un hilo conductor que une todo, incluso cuando las canciones son muy diferentes entre sí. Es lo que las mantiene cohesionadas. Aunque, al mismo tiempo, me encantaría hacer una canción que ni siquiera tenga bajo, tomarlo como un reto y componer varias así. Explorar esa dirección en la que nunca hemos ido. No es que nos sentemos a decir: “esto tiene que llevar bajo”, pero es como nuestro punto de partida natural. Aun así, no creemos que nuestra voz dependa por completo de él. Sentimos que la esencia de la banda puede existir también sin el bajo, aunque sí ha sido, definitivamente, la pieza que hemos usado como pegamento.
¿Siempre estuvieron seguros de que querían una identidad experimental y compleja, sónicamente hablando, para su proyecto o fue más un viaje de descubrimiento artístico?
CL: Creo que hemos evolucionado bastante desde ‘Staring at Trees’, que fue el primer EP que sacamos. De hecho, mucha gente ni siquiera sabe que existe, aunque está en Spotify. Y la verdad es que eso fue hace como 10 años, ¿sabes? Yo no querría estar en una banda que no evolucionara. Así que no estamos limitados a una sola identidad. Tenemos nuestra voz y nuestra esencia, sí, pero eso no nos impide experimentar y seguir creciendo. Siempre existe esa tensión, porque sí hemos logrado pulir un sonido que es claramente nuestro. Y siento que, cuando escuchas el nuevo disco, dices: “sí, eso definitivamente es Wombo”. Esa esencia está ahí. Y al final, evaluamos las canciones con la pregunta: ¿suena a nosotros? Pero, al mismo tiempo, no queremos encasillarnos demasiado. No es una buena manera de ser creativo.
No querían repetir su sonido una y otra vez.
CL: Sí, definitivamente no estamos buscando canciones que hayan sido populares de las que hicimos y decir: “hagamos otra igual” o “esto es lo que está funcionando”. No queremos hacer eso. Ni siquiera somos nosotros mismos quienes podemos decir qué es lo que realmente hace que funcionen. Más bien, es lanzar mucha pintura a la pared y, de manera instintiva, ir con lo que se siente bien, seguir el instinto. Pero para eso tienes que poner mucho sobre la mesa, jugar, experimentar y no preocuparte por lo que nos funcionó en el pasado. Incluso, esas canciones que funcionaron para nosotros fueron una sorpresa, todavía no sabemos por qué. Lo único que podemos hacer es crear las que se sienten bien de hacer.
SC: Siempre tenemos que estar en un espacio de incertidumbre, porque en el momento en que ya sabes lo que va a pasar o lo que vas a crear, solo estás repitiendo lo mismo. La única constante es que siempre estamos cambiando y explorando. De hecho, leí una cita el otro día que me gustó mucho, creo que era de Carl Jung, aunque no recuerdo exactamente, pero decía algo así como: “si el camino está claro, probablemente estés en el de otra persona”. Y eso se me quedó grabado, porque creo que es mejor que el camino sea turbio e incierto. Al final es más divertido así.
No solamente su sonido es sumamente característico de ustedes, sino que también los videos musicales que grabaron para este álbum y la portada de este son muy intrigantes. Para mí, su propuesta artistica visual es un reflejo de lo que suenan.
CL: Sí, fue de manera similar e incierto, en un proceso largo y extendido de iteración y exploración. Y con el arte específicamente, tuvimos muchísimas malas ideas, pero eran puntos de referencia para nosotros. Era simplemente parte del proceso. Teníamos que hacer muchas cosas para tener suficientes piezas a las que responder o a partir de las cuales trabajar. Lo que terminó siendo la portada —esa figura de arcilla— fue como una consecuencia de otras cosas que habíamos hecho y que no funcionaron tan bien. Pero luego pensamos que debíamos hacer algo en el disco central. Así que Sidney hizo eso, lo pusimos sobre el agua y se veía como algo en la mezcla de medios y en lo fragmentado, en la manera en que lo fuimos colando todo junto.
SC: Se sintió parecido al proceso de escribir el álbum, lo cual me alegra que digas que “se ve como suena”, porque ese era justamente nuestro objetivo y por eso lo elegimos al final. Así que sí, me gusta eso. También, iba a decir que, definitivamente, construimos un lenguaje con lo visual en los videos. Eso realmente se desarrolló durante el disco anterior, donde empezamos a jugar más con el surrealismo. Siempre siento que eso capta la vibra de las canciones, como algo un poco inquietante o extraño. Y esta vez nos preguntamos: ¿cómo expandimos esto sin simplemente repetir lo mismo? Eso nos llevó a hacer sets de tamaño real en los que, de hecho, filmamos nosotros mismos. Y creo que estoy muy feliz con cómo salieron todos los videos. Siento que visualmente apoyan el tono del disco y al mismo tiempo se conectan con lo que habíamos hecho antes.
Me alegra que hayan mencionado que los videos tienen un tono surrealista, porque yo también lo pensé. ¿qué fue lo que los inspiró a seguir esta corriente artística?
CL: Estamos en este camino largo de exploración, queremos hacer tantos videos y ya tenemos como un precedente con los anteriores, pero no queremos ser redundantes. La clave, en la parte técnica de simplemente ejecutarlos, fue que involucramos a más gente. Nuestra amiga Fallon trabajó con su propia cámara, siendo la persona detrás de ella. Y luego el novio de Sydney, Scotty, que tiene algo de experiencia trabajando en la industria del cine, hizo la iluminación. Me ayudó a hacer repositorio de mis ideas. Así yo podía soltarle todo lo que estaba pensando, y él lo absorbía y luego me lo recordaba, para que yo pudiera descargarme y concentrarme en los detalles más técnicos en el momento.
Y así fue como construimos esa infraestructura en el primer video y los siguientes fueron más fáciles porque íbamos construyendo sobre eso. Como cuando hicimos ese pequeño cuarto para Neon Bog y después pudimos usar ese mismo en los siguientes. Conseguimos un proyector, lo cual fue clave, porque la última vez habíamos hecho un montón de miniaturas y yo pensaba: “¿cómo hacemos las miniaturas, ¿cómo grabarlas en vivo sin tener que usar pantalla verde?”. Porque la pantalla verde tiene como una vibra un poco rara y puede ser graciosa de una forma que yo no quería.
Y entonces funcionó muy bien grabar las miniaturas y luego proyectarlas fuera del cuarto como fondos. Eso fue clave para sumergirnos en un mundo extraño que se sentía muy wombo: muy onírico y surrealista. Me gusta mucho el arte surrealista y siento que me inspira bastante. Y me gusta que nuestros videos parezcan vivir un poco en ese mundo.

Al ver los videos, sentí que me encontraba en un backroom pero con más elementos vivos a mi alrededor. Me encantó poder verlos, sobre todo porque, hoy en día no es tan común encontrar algo tan experimental. Algunas cosas ya se hacen con un pensamiento comercial. Con ustedes, tanto su sonido como su arte visual embonan de una manera coherente.
JT: Gracias. Creo que es porque estamos tan decididos a hacer todo el arte y la música “in-house”. Somos muy cuidadosos con quién dejamos entrar a los proyectos y a colaborar. Para nosotros es extremadamente importante que todo, incluyendo el mundo visual, salga de dentro. Porque entonces se crea ese mundo. Y es ahí cuando realmente se siente como si estuvieras conectando con algo. Es un arma de doble filo porque de verdad necesitamos ayuda y apoyo. No tenemos la infraestructura ni el dinero, así que simplemente el carácter DIY y la esencia casera es una parte muy importante. Así fue como terminamos haciéndolo cohesivo.
Siento que la filosofía DIY no sólo te hace ahorrar dinero, sino conectar con todos los involucrados en la creación del arte. Tal vez por eso son un grupo muy unido.
CL: Queremos seguir adelante y hacer otro álbum para poder hacer más videos. Ahora estamos en racha. Es tan difícil agarrar el impulso. Y es que es difícil incluso retomar desde donde lo dejaste si paras por un año. Así que estamos tratando de hacer un plan de acción para mantener el pie en el acelerador y seguir expandiendo esto mientras lo tenemos fresco.
Pasemos a otro tema. Próximamente, iniciarán su tour en EUA, Reino Unido y Europa. Compártanos algunos tips de como ustedes se mantienen sanos cuando están de gira.
SC: Día a día. Consíguete una hielera trata de comprar snacks y guardarlos ahí en lugar de comer fuera en cada comida. Eso hace una gran diferencia.
JT: Sí, a veces me pongo muy hambriento e irritable si no como con regularidad. Hago pequeñas comidas a lo largo del día, así que realmente tienes que cuidarte. Siempre que estés en un hotel o algo, si hay un gimnasio, corre en la caminadora o por los vecindarios. Cameron corre mucho.
CL: Sí, yo solo pienso en la salud mental y física. Hacemos muchas cosas en la naturaleza cuando estamos de gira. Tratamos de organizar pausas para poder salir a caminar o hacer una excursión o algo así. Son todas esas pequeñas cosas.
Siguiendo el tema, ¿ustedes notan la diferencia entre audiencias cada que visitan un nuevo país?
SC: Todos son muy amables. Diría que en Reino Unido muchas más personas asisten a varios shows. Y algunos han dicho cosas como: “Los vi anoche y decidí manejar hasta este o tomar el tren para venir”. Creo que allá hay mucha más accesibilidad para que la gente vaya a conciertos, tal vez en el Reino Unido y en Europa. Y pienso que eso es algo muy cool que ojalá tuviéramos aquí. Pero sí, todos son muy amables. Definitivamente, hay más cultura de ir a conciertos en el Reino Unido.
Hablando de sus fans, a través de las redes sociales ustedes le enseñan a su audiencia a cómo tocar algunas canciones, lo cual me parece muy tierno. ¿Esto es para ustedes una forma de conectar con ellos?
JT: Totalmente. Hemos estado intentándolo. Definitivamente, no somos intuitivamente buenos con las redes sociales, pero al entrar en este nuevo ciclo dijimos: “tenemos que mejorar en esto o, al menos, encontrar una forma de conectar con la audiencia de una manera real y auténtica para nosotros”. Y en ese sentido pensamos: ¿qué nos hubiera gustado que hicieran otras bandas que amábamos? O sea, imagina que The Strokes u otra banda, cuando éramos adolescentes y los escuchábamos, hubiera tenido una página donde te mostraran cómo tocaban sus riffs. Eso habría sido increíble. Entonces dijimos: bueno, seamos reales y pongamos ese tipo de contenido ahí para que la gente lo vea.
CL: Es contenido de mayor calidad y más relevante. Incluso si no nos conoces, puedes entrar a la página y rápidamente hacerte una idea de quiénes somos. Creo que antes eso era lo que nos faltaba, no se entendía bien nuestra vibra, tenías que salir de Instagram e ir a Spotify para escucharnos. Ahora puedes ver un video nuestro tocando una canción o un tutorial de inmediato. Ha ayudado mucho, definitivamente, ha servido para que llegue gente nueva y también para darle más profundidad a quienes quieren algo más que solo escuchar nuestra música. Ha sido muy positivo y vamos a intentar mantenerlo.
Por favor, sigan haciéndolo, porque creo que es un contenido muy bueno. En lugar de solo hacer una tendencia de TikTok, el hecho de que enseñen a sus fans a tocar sus propias canciones es algo muy apreciado.
SC: Sí, al principio no sabíamos cómo iba a ser recibido, pero ahora mucha gente nos ha dicho cuánto significa para ellos y cuánto les gusta, y eso nos hace sentir muy bien.

Ahora, dos preguntas más. Ya casi se cumplen 10 años desde que formaron Wombo. ¿Cómo ha sido su recorrido dentro de la industria musical?
JT: Ha sido una locura. Empezamos siendo muy experimentales y locales, y siento que sufrimos bastante durante mucho tiempo porque queríamos ser aceptados por ciertos espacios o instituciones. Hacíamos música que no era precisamente accesible de inmediato. Con el tiempo eso ha ido evolucionando y se ha vuelto un poco más accesible, supongo.
Pero durante muchos años la pasamos mal, haciendo sonidos muy raros y preguntándonos por qué no nos invitaban a tocar en ciertos lugares de la ciudad, por qué no nos programaban en la radio local. El gran cambio fue empezar a salir más de gira y expandirnos fuera de Louisville. Creo que crecer de manera lenta fue algo positivo, porque nos permitió mantenernos fieles a nosotros mismos, saltarnos muchas de esas expectativas y hacer la música que realmente queríamos hacer. Hay un público ahí afuera para eso, y lo sabemos, así que vamos a seguir haciendo lo que queremos hacer.
Para cerrar la entrevista, me gustaría hacerles una pregunta divertida, y esa es: si pudieran colaborar con alguien, ¿con quién sería?
JT: probablemente todos tengamos una respuesta diferente, así que voy a empezar yo. Me gustaría trabajar con Kassie Crut y quiero que les gustemos como banda, aunque no estoy del todo segura de que sea así.
CL: Voy a decir Cate Le Bon, para que no me quite esa opción.
SC: Voy a elegir a una artista folk y decir Sibylle Baier. Sé que hablo de ella todo el tiempo, pero de verdad me encanta.
Son excelentes elecciones. Muchísimas gracias por estar con nosotros hoy. No sé si les gustaría agregar algo más.
CL: Tenemos muchísimas ganas de ir a México. Antes era nuestra ciudad número uno en oyentes según alguna estadística de Spotify. No sé si todavía lo sea, pero sé que sería una experiencia increíble y queremos ir para allá.







