‘There Is No Year’ de Algiers


Letras apocalípticas sacadas de un poema pintan en un lienzo el panorama social actual en donde el futuro no luce bien; un grito, una llamada de atención para ver lo evidente, para tomar conciencia, y música, música tan electrizante, impredecible y caótica es un poco de lo que se encuentra en There Is No Year, la tercera entrega de la banda originaria de Atlanta, Estados Unidos, Algiers.

El proyecto — que mezcla góspel, post punk, funk y la música industrial — conformado por Franklin James Fisher, Ryan Mahan, Lee Tesche y Matt Tong, nació hace ochos años. En 2015 lanzaron su disco debut Algiers, dos años después The Underside Of Power y ahora, abriendo el 2020 con nuevo material, There Is No Year, han logrado posicionarse como una de las bandas más influyentes del rock experimental en nuestra época.

“There Is No Year” abre el álbum. Una canción enérgica e hipnótica, en donde los riffs se marcan con intensidad mientras Franklin James Fisher, vocalista de la agrupación, canta con fuerza y rabia mientras un coro de voces lo acompaña en el fondo. La melodía termina repentinamente y solo un ronroneo se puede escuchar hasta el final.

“Run around, run away from your America/ While it burns in the streets” se deja oír con una voz potente apenas termina el primer track, mientras un teclado acompaña al vocalista. Se trata de “Dispossession”. Un coro eleva su voz, “you can’t run away” se pude oír en el fondo. En esta canción el góspel se sobrepone al rock industrial.

“Hour of the Furnaces” inicia con sintetizadores y una batería que llevan el ritmo al igual que el palpitar de un corazón y crean una atmósfera que te absorbe en los primeros segundos de la canción, en ésta los riffs de guitarra se hacen presentes. En la recta final de la melodía, como si una alarma se hiciera sonar, la guitarra chilla mientras el coro se repite una y otra vez. El caos y la angustia se pueden sentir.

Como si de un descanso se tratara, llega “Losing Is Ours”, una melodía tranquila que rompe con la energía de las canciones anteriores, con un tempo lento y marcado por la batería, la voz de Fisher se abre paso entre el coro de voces que lo acompañan.

“Unoccupied” es la siguiente canción. Con una participación menor de los coros y una batería más rítmica los sintetizadores se hacen presentes, dejando atrás la fluidez que tenía el disco e introduciendo nuevos sonidos.


Un poco más estilo del post punk, con algunos momentos interesantes de jazz en el medio y riffs de guitarra mezclados con sintetizadores llega “Chaka”.

Con el bombo de la batería marcando el ritmo, la voz de Franklin se deja oír de forma nítida, solo una pulsación lo acompaña. Sonidos similares al ruido en una señal de radio se van haciendo poco a poco presentes y cada vez más fuertes en “Wait For The Sound”, séptimo track del álbum. Es cerca del minuto tres que los riffs de guitarra y las voces del coro se pueden oír, para volver a dejar al vocalista solo en la última línea de la canción.

Con una guitarra melódica y una batería un poco más rítmica que en las otras canciones “Repeating Night” llega para romper el silencio y la tranquilidad de la melodía anterior, sin acompañamiento del coro que hasta el momento había tenido participación.

Una guitarra ruidosa acompañada de la batería palpitante son lo primero que se puede escuchar al iniciar “We Can´t Be Found”. “No, we won't show mercy/ No, we can't be found” es cantado por el coro. Los sintetizadores distorsionados que se hacen oír en el fondo y la letra van de la mano con el caos que causa cierta angustia.

“Nothing Bloomed” una canción triste y melancólica, nos plantea que el futuro no luce bien y transmite la desesperanza a través de la voz de Fisher, quien, sin dejar la potencia de lado, pareciera estar al borde del llanto; la melodía termina con sintetizadores distorsionados acompañados por los riffs de guitarra.

El disco finaliza con “Void” una canción al estilo del punk. Una batería rápida, furiosa, se deja oír en los primeros segundos, seguido de un riff de guitarra mientras Fisher, prácticamente grita la letra de la canción que es un contraste con la anterior, la redención y conformismo no son bienvenidas aquí, siempre hay otro camino. En esta hay una mezcla del góspel con el punk, ya que las voces del coro acompañan al vocalista y le dan su propio estilo a la canción.

Este álbum es una llamada a la acción, a no rendirse por muy obscuro que parezca el futuro, se puede buscar un cambio, siempre hay otra salida. Las tres primeras canciones hacen que el disco tenga una fluidez muy buena; sin embargo, después del cuarto track las melodías mezclan ritmos, los sintetizadores aumentan y los coros góspel disminuyen para terminar con una canción al estilo punk dejando una sensación agridulce.


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