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Entrevista con Paco Versailles


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Paco Versailles es un dúo que se mueve entre la música de baile y la tradición de la guitarra, creando un sonido propio llamado Dancemenco. Formados desde la experiencia de tocar en vivo, el proyecto conformado por Vahagni y Ryan Merchant combina ritmos electrónicos precisos con la imperfección humana de tocar instrumentos en el escenario, dando como resultado una propuesta tan bailable como emocional.

Tuvimos la oportunidad de conversar con la banda previo a su show en la Ciudad de México, en donde nos contaron sobre lo fácil que les resulta hacer música, y los lugares que los inspiran. Además, nos compartieron un poco sobre próximos lanzamientos y la identidad y apropiación que la banda tiene con respecto del término y titulo que pavimentó su carrera.

Estamos muy emocionados por su show de febrero en la Ciudad de México. ¿Tienen alguna expectativa de este?

R: Sí, siento que hay muchísima buena energía alrededor de ese fin de semana. A nivel personal, varios amigos nuestros van a viajar a la Ciudad de México. Gente que nos dice “voy a tu show”, viene mi primo, viene otro amigo, así que hay muchas personas entusiasmadas por estar en esa fecha. Sé que por ese tiempo también se lleva a cabo una semana del arte bastante conocida, así que naturalmente se genera una energía muy divertida y vibrante en México. En general, creo que somos optimistas. Yo, en lo personal, he estado trabajando mucho en mi actitud ante la vida, tratando de tener una visión más positiva y optimista, y de cultivarla de manera consciente, incluso a través de la meditación. Al final, ¿qué más puedes hacer? Puedes tener una actitud negativa o una positiva. Yo tengo expectativas muy altas: creo que va a ser muy divertido.

¿Al hacer música, se sienten inspirados por los lugares que visitan?

V: Definitivamente. De hecho, muchas veces siento que el lugar en el que estás influye un poco en cómo tocas. Si, por ejemplo, estoy en Andalucía, y saco la guitarra en el cuarto del hotel, sueno distinto por alguna razón, que cuando estoy en Chicago. Creo que el entorno —dónde y con quién estás, cómo se siente el sol en ese lugar— influye mucho en tu forma de expresarte al final del día. Para mí, la Ciudad de México es uno de los lugares con más energía que he visitado, un sitio donde la energía se impone te guste o no. De verdad se puede sentir. Y es una sensación hermosa, porque es un lugar muy cálido y acogedor. Así que tengo muchas ganas de volver.

Hablando de lugares, noté en su música que algunas canciones están escritas en español, inglés e incluso francés. Quería preguntarles si ustedes sienten que hay temas o emociones en las que se expresan mejor en ciertos idiomas.

R: Es una muy buena pregunta. Creo que hay ciertos momentos en los que estamos trabajando en una canción y hay algo en el ritmo, en la progresión de acordes, que hace que termines cantando en inglés, porque la mayoría de las canciones suelen estar en inglés. Normalmente, empiezo a cantar algo en inglés, pero hay veces en que surge una sensibilidad melódica diferente. Y a veces simplemente estás cansado de la manera en que escribes melodías en inglés. Entonces dices: “¿Sabes qué? Esta canción necesita algo más, quiero cantar en francés”. O piensas que tal vez el español encaja mejor que el francés. No me consideraría 100 % fluido, pero siento que puedo mantener una conversación bastante buena en español y en francés, aunque no es que los hable perfectamente.


Así que es casi como que, cuando cantas o escribes algo en español o en francés, no eres tan meticuloso con la letra, con esa precisión de la gramática o “esto debe tener todo el sentido del mundo”. De alguna manera te libera y te permite ser un poco más poético, de una forma sencilla, ¿sabes?, como si estuvieras escribiendo una canción infantil o algo así. Y piensas: “Ni siquiera sé si esto suena bien en español. Tal vez a alguien que hable español con fluidez le suene tonto”, pero aun así dices: “voy a seguir adelante”, porque en ese momento se siente bien cantarlo.

Es verdad que la lengua te da cierta libertad de usar las palabras al gusto de uno. Sin embargo, siento que, su música, en términos instrumentales, requiere de mucha técnica. Lo menciono por la guitarra que es muy característica de su sonido. Cuando pienso en técnica, pienso en perfección. ¿Lo ven de la misma manera cuando están grabando?

V: Yo diría que hasta cierto punto. Una cosa que, personalmente, no me gusta mucho en las grabaciones es cuando todo es demasiado perfecto, porque creo que ahí se pierde por completo el aspecto humano de hacer música. Los seres humanos no podemos hacer nada con perfección. Simplemente no somos capaces. No puedo tocarte algo de principio a fin de que sea perfecto. En algún momento, la afinación o alguna otra cosa va a ser imperfecta, y eso es precisamente lo que creo que hace que cada persona suene como ella misma: sus imperfecciones, no al revés.

Y además de eso, también hay algo bonito en darle a las guitarras y a los instrumentos en vivo esa sensación tan humana frente a la música electrónica, porque esta puede ser muy cuantizada. Así que tener la mezcla de ambas cosas, al menos para mí, resulta bastante refrescante. Es bonito, es un buen equilibrio. Algo en lo que puedes sentir esa imperfección humana, pero al mismo tiempo hay algo muy potente, marcado y cuantizado que mantiene todo unido. Y la manera en que ambos bailan juntos y se combinan es realmente interesante cuando se hace bien, cuando no te pasas ni te quedas corto. Es una buena pregunta, porque creo que es una línea muy fina. Somos conscientes de ello, pero tampoco dejamos que nos obsesione demasiado. Si algo no es perfecto, pero se siente bien, eso es lo que al final del día realmente importa para nosotros.

Como lo mencionaron, en su sonido hay una mezcla entre una guitarra flamenca y algunos beats electrónicos, lo que, sumado, hace que el género dancemenco cobre sentido. Para ustedes personalmente, ¿qué representa este en su carrera?

R: Bueno, en un sentido muy literal, creo que describe exactamente cuál es el sonido: una mezcla de música de baile en general —ya sea disco, house o lo que sea— y luego flamenco, así que tienes dancemenco. Pero creo que, en otro nivel, se siente como lo más importante cuando estás empezando una banda. Lo que más me entusiasma al iniciar un proyecto y al sentir que algo tiene algo que decir y que puede tener éxito en la industria musical, es simplemente que tenga algún elemento que no se haya hecho antes de una manera muy particular. Cuando nos decidimos por el nombre Paco Versailles, antes que nada, fue un momento muy decisivo, porque también es una mezcla de nuestras influencias.

Y luego el nombre dancemenco que terminó convirtiéndose en nuestro primer álbum, se siente como algo único que de alguna manera nos pertenece en este momento. Es como nuestra cosa. Y hay un cierto orgullo y una emoción especial que vienen de sentir que estás creando algo que tiene su propia perspectiva interesante sobre el mundo. Ahí es cuando el arte resulta más satisfactorio y cuando la gente se siente atraída por algo: cuando suena a que realmente tiene una perspectiva propia.

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Definitivamente, cada que pienso en la palabra, pienso en ustedes. Y su historia con este término continua, pues recientemente sacaron su EP Back Of My Mind. Me llamó la atención que entre su último álbum y este hubiera un año de diferencia. Me parece poco tiempo considerando que, a veces, un material puede tomar alrededor de dos años. ¿qué fue lo que los motivó a sacar música tan rápido?

V: Ya sabes, estamos siempre trabajando. Tenemos incontables —ni siquiera sé cuántos— demos guardados por ahí, porque creo que lo que nos sale de manera más natural, tanto a Ryan como a mí, y especialmente en este proyecto, es el proceso creativo. Literalmente podemos pasarnos todo el día escribiendo música, y eso hace que se vaya acumulando. Terminas una cosa, vuelves atrás y empiezas a revisar lo que ya habías hecho antes en forma de demos.

Pero muchas veces simplemente lanzamos lo que nos entusiasma. Si tenemos algo y se siente terminado, no creo que esté bien guardarlo. Es como: si lo creaste en ese momento, y es lo que es en ese momento, y está terminado, deja que también viva en ese momento. Publícalo y deja que otras personas lo disfruten en ese mismo instante. Eso es lo que intentamos hacer. Ahora mismo estamos con la mentalidad de ser muy prolíficos este año y sacar mucha música. Tal vez volvamos a la idea de hacer un álbum, pero por ahora estamos en un espacio de “sácalo tal como va llegando”, y simplemente compartir todo a medida que lo vas creando.

En este mismo sentido, ¿qué nos pueden compartir sobre su evolución musical a lo largo de estos años?

R: En nuestro primer álbum empezamos con un sonido característico muy específico, que era Dancemenco, y era algo muy concreto: guitarras muy enérgicas a 120 BPM, líneas de guitarra muy marcadas, convirtiéndose en nuestra firma. Y creo que con el tiempo nos hemos ido desviando de ese sonido en distintos álbumes. Es curioso que lo menciones porque, a veces, nos hace pensar si quizá no es muy inteligente desviarse demasiado de tu propio sonido. Hay bandas que simplemente tienen un sonido y cada álbum es prácticamente lo mismo una y otra vez, lo cual, en cierto modo, puede resultar un poco aburrido. Aunque, desde una perspectiva de marca y repetición también es una jugada inteligente, porque la gente sabe exactamente qué esperar.

Pero por alguna razón, nuestras personalidades necesitan explorar en distintas direcciones. Así que en nuestro segundo álbum dijimos: “tenemos que meternos en un estudio con la banda y grabarlo todo en vivo”, y eso creó un sonido ligeramente diferente. Y luego, en el tercer álbum, intentamos volver un poco más a un sonido dancemenco, más orientado al baile, pero también yéndonos por otros caminos. Así que creo que este año estamos como volviendo a eso.

Realmente queremos volver al sonido dancemenco más esencial, pero estamos colaborando con gente muy interesante. Queremos amplificarlo, quizá hacerlo todavía más bailable, casi como canciones que podrías poner dentro de un DJ set bastante más pesado y que encajarían perfectamente en ese tipo de sesión. Dicho esto, en realidad tenemos una canción que sale justo antes de nuestro show en febrero, y no la llamaría dancemenco. Es más bien una canción algo más lenta, un poco pop. Eso sí, tiene muchas guitarras, y es una colaboración con French Braids, que es canadiense, pero vive en Ciudad de México. Así que nuestra próxima canción no es súper dancemenco, pero después de eso probablemente venga mucha música muy cargada de guitarras, básicamente.

Me encanta que se muevan entre los distintos sonidos que van surgiendo. Me pregunto si también cuando tocan en vivo, aparecen nuevas formas de concebir la música en el estudio después.

V: Sí, definitivamente influye, la verdad. Creo que es porque todos venimos de un background de música en vivo. Tanto Ryan como yo, además de escribir y producir y todo eso, crecimos tocando música en directo, estando sobre el escenario de una forma u otra. Entonces, cuando te formas así, especialmente cuando tocas con una banda, a veces ellos te influyen a ti y otras veces tú los influyes a ellos, y se crea un lenguaje que se va desarrollando y que se queda contigo.

Luego, cuando entras al estudio y cuando estamos escribiendo, muchas veces pensamos en eso: pensamos en el aspecto en vivo, en la banda, en cómo tocarían esto, en cómo se traduciría esta canción en el escenario. Así que creo que hay un ida y vuelta constante: cuando es en vivo, ayuda a la composición y la composición ayuda a la canción en vivo. Es como un intercambio continuo que se da entre ambas cosas. Además, cuando tocas en el escenario, eso también te muestra qué funciona. He cambiado muchas cosas de mi manera de tocar para que encajen mejor con nuestro sonido gracias a los shows. Es como la forma en la que más experiencia ganas con tu propio sonido: ves qué funciona, y luego lo incorporas a la grabación y a la escritura de las canciones. Así que sí, creo que definitivamente se influyen mutuamente.

En general, ¿qué les gustaría que las personas se llevaran de sus shows?

R: Simplemente queremos que la gente sienta que está viendo algo inspirado, interesante y nuevo. Queremos que después se sientan optimistas, eufóricos, y emocionados. Tal vez incluso se sientan con ganas de empezar a escribir su propia música, ¿sabes? A veces hay músicos en el público que nos ven tocar y se inspiran, y eso les da ganas de iniciar un proyecto distinto y hacer algo un poco diferente porque les gusta lo que estamos haciendo.

Así que creo que, ya sabes, somos muy afortunados. Hay muchos trabajos en el mundo en los que no puedes decir que necesariamente estés aportando mucha positividad al mundo. Hay muchas cosas que hacemos que son simplemente neutras, o incluso negativas, o lo que sea. Entonces, poder salir y hacer algo que, en general, hace sentir bien a la gente es una posición increíblemente bonita en la vida. Así que estamos muy contentos de poder hacer eso.

Esperamos verlos en febrero en la ciudad. Cerremos la entrevista con una pregunta divertida. Mencionaron que tienen una colaboración que saldrá pronto. Entonces, si pudieran hacer otra canción con algún artista –vivo o muerto– ¿con quién sería?

V: Es difícil. Odio este tipo de preguntas. O sea, las amo y las odio al mismo tiempo, porque hay demasiadas opciones. Es como ser un niño en una tienda de dulces y que te digan: “elige tu favorito”.

R: Así, pensando rápido, nunca he considerado realmente a esta persona como una colaboradora directa, pero a veces, cuando escribo canciones, canto en falsete y pienso: “ojalá por un momento fuera una cantante femenina de soul, para poder expresar de verdad lo que estoy intentando expresar ahora mismo y tener las cuerdas vocales para hacerlo”. Entonces siento que alguien como Chaka Khan sería interesante. Sería muy divertido escribir una canción y que ella la cantara, pero sobre un beat súper bailable, que obviamente es algo que ella ha hecho mucho. Pero ese tipo de voz sobre un beat de dancemenco bien potente creo que sería bastante genial.

V: Soy la persona más indecisa del mundo. Si voy a un restaurante y hay más de diez cosas en el menú, ya sé que va a ser un mal día para mí. Así que, pensando así por encima, otra persona que se me viene a la cabeza es Miles Davis, simplemente porque me encantaría estar en un estudio con él de cualquier forma, aunque solo viniera a tocar un poco de trompeta, hacer arreglos o dirigir la sesión. Creo que fue una figura icónica no solo como músico y revolucionario, sino especialmente como líder de banda. Probablemente fue uno de los mejores líderes que han existido, en términos de armar proyectos, encontrar las fortalezas de la gente y hacer que brillaran. Esa es una que sin duda se me viene a la mente.


 
 
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