Entrevista con Del Water Gap
- Lilith Jaime

- hace 3 horas
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Holden Jaffe, mejor conocido como Del Water Gap, se ha consolidado como una de las voces más sensibles y honestas de la escena contemporánea. El proyecto musical destaca por su capacidad de transformar la introspección y la experiencia personal en canciones profundamente narrativas, donde la melodía y la emoción avanzan de la mano. Además, suele explora temas como la identidad, la exposición emocional y el paso del tiempo, construyendo un universo íntimo que conecta de forma directa con su audiencia.
En los últimos meses de 2025, estrenó su tercer álbum de estudio, ‘Chasing The Chimera’, donde la autenticidad emocional de su obra se vio reflejada en sus letras y composición sonora. Por otro lado, su proyección de la música como un elemento arqueológico jugó con las narrativas temporales y personales de Jaffe. Tuvimos la oportunidad de conversar con el artista sobre su más reciente entrega, la dificultad de ser vulnerable, pero compartirle al mundo lo que sientes y el cinismo de su autoexigencia.
‘Chasing The Chimera’ es tu tercer álbum, por lo que ¿cómo se sintió trabajar en este material, ya teniendo experiencia haciendo discos?
HJ: Supongo que el tercer álbum es un punto interesante en la carrera de cualquiera. Creo que la gente lo ve como un momento decisivo, de todo o nada. Yo me sentía, al mismo tiempo, más confundido que nunca sobre lo que debería estar haciendo, pero también más seguro que nunca. Segura de mis decisiones y de mi gusto. Y creo que, en los últimos años, me he acercado más a lo que es verdadero para mí. Así que, en algunos sentidos, fue más fácil y en otros más difícil.
Cuando empecé a trabajarlo, venía del tramo final de un año muy largo de giras, así que me sentía realmente cansada. Todo comenzó, de alguna manera, con la intención de volver a inspirarme para escribir y leer. Leí mucha poesía y muchos libros, y volví a escribir mucho en un diario. Poco a poco, todo eso empezó a transformarse en canciones
Uno de los conceptos que pude percibir en tu disco fue un deseo por un acercamiento más íntimo, pero a su vez, un miedo por ser notado. ¿Qué fue lo que te inspiró a navegar esta dualidad?
HJ: Acababa de terminar una relación muy larga y estaba saliendo con gente por primera vez, además de volver a vivir en Nueva York después de varios años. Así que estaba conociendo a muchas personas y creo que, cuando conocemos gente nueva —especialmente cuando estamos saliendo románticamente—, accedemos a una versión distinta de nosotros mismos. Siento que aparece una versión que está actuando un poco y que, en cierta medida, se pone una máscara frente al mundo.
Estaba muy inspirado e inquieto al descubrir ese lado mío. Creo que soy una persona bastante tímida, pero al mismo tiempo muy dependiente de la intimidad y la cercanía, y tengo muchas dificultades con las cosas casuales. Y pienso que todo eso se intensificó mucho al estar de nuevo en una ciudad nueva y al salir con gente en un aspecto más romántico. Y creo que una de las maneras en que lidié con todo eso fue simplemente escribir al respecto, escribir sobre esa sensación de quedar al descubierto, y también reflexionar sobre la masculinidad. Sobre la idea de que, quizá, el acto último de esta sea la suavidad y el no llevar armadura. Así que, sí, es solo un reflejo honesto de lo que estaba ocurriendo en mi vida.
Es muy talentoso de tu parte el que puedas crear canciones que reflejen una transición de emociones que van desde la alegría de salir con alguien hasta el sentimiento de un corazón roto. Todo este proceso siendo el típico que sucede cuando empiezas a salir con alguien de otra manera que sobrepasa la amistad ¿Cómo encuentras un balance emocional en tu proceso de escritura?
HJ: Bueno, creo que es difícil escribir canciones felices, triunfales o celebratorias. Lo intenté por primera vez en este disco, así que me alegra que lo hayas notado. Creo que mi objetivo principal al hacer este álbum era crear una obra cohesiva, algo que se pudiera escuchar de principio a fin sin sentir que, ya sabes, sales de la habitación y vuelves varias veces. Así que la esperanza y la intención eran simplemente hacer un disco que se sintiera como una representación fiel de los distintos estados mentales que podemos tener a lo largo de un día o de una semana.
En esta experiencia de abarcar tu vida personal de la manera más realista a través de las letras de las canciones, ¿descubriste algo nuevo sobre ti mismo?
HJ: Creo que descubrí que he tenido una relación muy cercana con la negatividad. He leído que los seres humanos percibimos la negatividad como inteligencia, es decir, cuando alguien es crítico con algo, tendemos a verlo como una señal de inteligencia. Creo que yo he caído mucho en el cinismo. Al escribir este álbum, me di cuenta de eso: de que he sido una persona muy cínica y de que no es algo que realmente quiera seguir siendo, y que sí tengo la opción de elegir otra cosa. Así que, sí, por primera vez fui honesto conmigo mismo al respecto. Siento que soy un cínico en recuperación, y eso me da algo de vergüenza. Es algo con lo que quiero estar más en diálogo.

Recuerdo que en tu canción “Damn”, hay un verso que dice: “why wear my armor when I can be soft? Why be a hero when it can be me?” Me resultó muy impactante, pues me transmitió el mensaje de que tenías que estar a la altura de lo que la gente pensaba de ti.
HJ: Sí, claro. Creo que la mayoría de mis expectativas son autoimpuestas. Crecí con padres que no me presionaban mucho de manera directa, pero son personas muy intelectuales e inteligentes. Así que pienso que siempre hubo una presión implícita por ser grande o resultar impresionante de alguna manera. Creo que interioricé eso desde muy joven y, como resultado, he pasado gran parte de mi vida sintiéndome muy inadecuado.
Y, de manera injusta, creo que, si miro mi vida desde un lugar más estable y reflexivo, en realidad soy muy feliz y las cosas van muy bien. Pero aun así he luchado con sentimientos de insuficiencia. Creo que todos, en cierta medida y en distintos momentos, pasamos por eso. Y pienso que llevar una vida más o menos pública puede amplificar mucho esas sensaciones, ¿sabes?
Al observar la cámara de eco que se genera en internet y la constante comparación, y al ser artista, la vida puede sentirse como si estuviera siempre expuesta, incluso en lo más privado. Así que sí, ese ha sido un tema muy importante para mí. Pero creo que el primer paso ha sido simplemente admitir que me he sentido inadecuado. Creo que es algo fundamental poder decir que no me siento bien todo el tiempo, y eso está bien. Y siento que estoy tratando de mejorar en reconocer lo incómodo y avanzar hacia ello, en lugar de evitarlo. Creo que esa línea que mencionas en la canción habla precisamente de eso.
Siguiendo esta misma idea de aceptar que, a veces, uno no se encuentra bien y tiene que lidiar con ello frente a un público, en un contexto general ¿sueles prestar atención a lo que se dice de ti en redes sociales?
HJ: Sí, definitivamente. Probablemente demasiado. He buscado mi nombre y es curioso porque en realidad solo estoy buscando cosas malas, ¿sabes? Creo que, como seres humanos, tenemos una especie de adicción y deseo por ver lo negativo. Pienso que eso es parte de por qué también somos adictos a las redes sociales, ¿no? A veces queremos ver cosas que nos hacen sentir mal, por alguna razón. Pero, claramente, no encuentro muchas cosas horribles, sino muchas bonitas. De vez en cuando alguien dice algo que suele ser bastante gracioso. Aun así, estoy tratando de pasar menos tiempo en línea, leer más y dedicar más tiempo a estar presente.
Vivir en el presente me parece una buena forma de experimentar la vida con más calma. Las redes sociales pueden llegar a alterar un poco la manera en la que vivimos. De hecho, en las demás canciones noté un acercamiento cinematográfico a cómo sonaban. Me pregunto si te inspiraste en alguna película o libro para estas.
HJ: Sí, me encantan las películas. Veo prácticamente una cada semana. Estoy en un club de cine con mi abuela, así que vemos muchas. Por eso creo que el cine ha sido mi principal inspiración artística en los últimos años. Así que sí, un par de películas influyeron mucho en este álbum. Hay una llamada The Eight Mountains, que sigue la amistad entre dos hombres a lo largo de toda una vida y se desarrolla en los Alpes.
Es una cinta muy hermosa, realmente extraordinaria. También hay otra, de la que tomé el título del álbum, llamada La Chimera, de la directora italiana Alice Rohrwacher. Esa trata sobre un arqueólogo criminal. Él se dedica a saquear tumbas y a robar tesoros etruscos. Conecté mucho con ese personaje, me identifiqué con la idea de ser un arqueólogo criminal, porque muchas veces siento que la música y la composición funcionan justo así: como una arqueología criminal sin consentimiento. Conoces personas, escribes sobre ellas, y no siempre están de acuerdo con lo que dices, pero ahí está.
Esta idea de excavar en la historia me parece muy poderosa. He construido toda mi vida a partir de excavar en mi propia historia, y eso es, en esencia, lo que también hace la arqueología. Así que cuando vi esa película, pensaba mucho en mi proceso, en mi vida y en el personaje. Se llama Arthur, y conecté profundamente con su temperamento.
Este concepto de la arqueología combinada con la música me resulta muy interesante y nuevo. Definitivamente, cuando creas un álbum, excavas en lo más profundo de tu ser para escribir sobre algo que te mueva en particular. Regresando al tema musical, ¿cómo es que este disco encaja en tu evolución sonora?
HJ: Creo que es un poco más maduro. Se siente como si hubiera crecido. Por primera vez, hice un álbum que realmente suena a la música que yo escucho, y eso se siente bien. Estuve oyendo mucho a Leonard Cohen, Dennis Wilson de The Beach Boys y a The Walker Brothers, ese tipo de música de crooners muy melodramática, es decir, canciones muy orquestadas, reflexivas, narrativas, con una composición grandilocuente. Siento que esos fueron los ingredientes con los que trabajé, y luego los pasé por mi propio filtro para llegar a este resultado. La verdad es que estoy muy orgulloso del sonido. Creo que es ambicioso, pero sin estar sobrecargado. Y eso me deja muy satisfecho.
Pasemos esa música al escenario ahora ¿Crees que también tus giras previas te inspiraron a componer de manera distinta este nuevo material?
HJ: Totalmente, sí. He salido muchísimo de gira en los últimos años, pasado la mayor parte de mi tiempo viajando y me siento muy conectado con mi base de fans, como si estuviera en constante diálogo con ellos. Tengo una relación muy cercana con mis seguidores en línea, así que se siente como una especie de cámara de eco muy bonita. Y sí, muchas veces pienso en cómo se va a sentir una producción o una canción en vivo, sobre el escenario. Ha sido una parte muy divertida de girar más: ver cómo la experiencia en carretera ha influido en los discos.
Cuando estas armando tu setlist para el show, ¿qué cosas tomas en consideración?
HJ: Buena pregunta. La verdad es que lo estoy resolviendo ahora mismo para la gira de enero. Esta vez estoy intentando construir una historia y luego encajar las canciones dentro de ella. Antes estaba mucho más enfocado solo en el flujo rítmico, es decir, algunas canciones rápidas, otras más lentas. Pero ahora quiero armar un relato, dejando que las canciones funcionen como los pilares y los puntos clave de esa historia. Ha sido un proceso distinto y muy interesante. Básicamente, el show tendrá varios capítulos: uno de música nueva, otro de canciones antiguas y también un espacio para charlar con todos.

Creo que dejas un buen espacio para que tus fans disfruten de tu música y de ti en el show. Me encanta. Por cierto, ¿hay alguna canción nueva que estés emocionado por tocar en vivo?
HJ: Estoy muy emocionado por tocar la última canción del álbum. Se llama “Eagle in My Nest” y la amo. Es, en cierto modo, una meditación sobre el nacimiento y la muerte, sobre lo absurdo de estar vivos y de nacer. También reflexiona sobre lo extraño que es que todos, en algún momento, hayamos estado en el vientre materno, flotando en ese espacio liminal. El primer verso habla de mi mamá, y el segundo es una carta dirigida a mi futura hija aún no nacida, algo que fue muy profundo de escribir. Tengo muchas ganas de cantarla y compartirla con todos.
Eso es muy adorable. Cerremos la entrevista con una pregunta divertida. ¿Cuál es tu ciudad soñada para tocar?
HJ: En verdad quiero tocar en Tokio. Nunca he estado en Japón, pero me encantaría ir. Escuché que son buenos fans de la música, por lo que espero algún día visitarlos.







