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Entrevista con Model/Actriz

La sónica como la ciudad; brutalmente viva.

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Al impacto de cualquier sensación, espíritu o idea le sucede una respuesta. El carácter de esta se determina por los factores en los que suceda (sucedamos). A mayor multitud de situaciones, mayor diversidad de respuestas y mayor caoticidad en ellas (nosotros). Una combustión espontánea, estadísticamente imposible, vuelve a Model/Actriz el sonido vertebral de Nueva York.

Tras encontrarse en 2016 alrededor de algún home show de sótano, Jack Wetmore (guitarra), Aaron Shapiro (bajo), Ruben Radlauer (batería) y Cole Haden (vocales), daban inicio a una de las agrupaciones más cargadas de filo que el neo post punk había visto en mucho tiempo. El cuarteto avanzaba entre el underground de Manhattan a filo de enérgicas presentaciones, referencias poético-literarias y una marcada afinidad al impacto de la música tecno. Evolución que desencadenaría en un primer esfuerzo de estudio vía ‘No’ (2017).

Los cuatro cortes al interior del EP fueron suficientes para mantener al cuarteto intensamente activo durante los años siguientes. Consolidándose como estandarte de la escena norteamericana independiente y dando inicio a una nueva etapa post pandemia como promesas de la sónica hipercontemporánea. Así, y tras tres sencillos previos lanzados entre noviembre y enero de este año, seríamos testigos de ‘Dogsbody’. Álbum repleto de guiños a la cultura pop, experiencias LGBT+, literatura rusa, fisicalidad, perspectivas metropolitanas, crudeza filosófica y una sensación de hermandad mantenida desde el primer contacto entre instrumento y electricidad. Razones más que suficientes para sentarnos a conversar con Model/Actriz.

Pasaron de sótanos en casa de sus padres y tours inyectados momentum a ser consistentemente laureados por la prensa musical alternativa. ¿Cómo se sienten dentro de esta etapa post LP?

AS: Buena parte del álbum fue escrita de manera muy insular, con un estado mental igualmente privado. Una combinación de nuestra naturaleza innata como banda y el carácter de nuestros tiempos. Se siente como si finalmente empezáramos a experimentar el álbum fuera de nuestra pequeña familia. Recibir toda esta respuesta externa ha sido genuinamente hermoso.

CH: Percibirla ha sido abrumador. Creo que siempre creímos en lo que estábamos haciendo, pero el que otros también lo hagan es brutal.


Creo es en esos momentos donde las diferencias entre lo que somos y hemos sido ganan claridad. ¿Qué ha cambiado desde ese primer encuentro en Boston?

JW: Empezamos la banda cuando éramos apenas unos niños, han pasado casi ocho años desde entonces. Diría que hemos crecido junto con la banda, para bien o para mal. Recientemente el proyecto ha tomado un lugar mucho más importante en mi vida, uno donde se siente más como una familia de cuatro condenados a deambular escenarios por toda la eternidad. Y lo amamos.

CH: Definitivamente hemos crecido juntos, como seres humanos. Hemos visto cada ángulo de nuestras personalidades, su evolución y desarrollo. Viajar juntos es un recordatorio constante de ese sentimiento. Siempre que volvemos a un lugar en el que ya hemos estado no puedo evitar comparar y medir las pequeñas diferencias, el progreso contenido dentro de ese periodo de mi vida.

Supongo que, entre este gran recuento de cambios, uno de los más evidentes es el nivel de masificación al que exponen su música hoy en día. ¿Cómo ha afectado esto a su expresión artística?

AS: Creo que existe una reacción de volver a nuestro interior. El número de ojos externos sobre el proyecto puede cambiar, pero seguimos siendo nosotros cuatro de este lado. Me hace encontrar tranquilidad frente al cambiante, brutalmente vivo y desgarrador panorama de la industria musical.

CH: Secundaré a Aaron aquí. Soy consciente de la sacralidad con la que tenemos que tratar nuestras ideas conforme nuestra exposición crezca. Disfrutamos tanto de ‘Dogsbody’ porque hicimos lo que amábamos escuchar en primer lugar, no queremos perder eso.

Creo que la honestidad con la que se desenvuelve el álbum se percibe a primera escucha. Al mismo tiempo, la fisicalidad parece otro de sus tópicos principales. Recorrer el tracklist se siente como una reafirmación solo alcanzada mediante la confrontación. Pasar de un cogito ergo sum a un bailo convulsivamente luego existo. ¿Qué experiencias contribuyeron a imprimir este carácter?

AS: Diría que largos recorridos en auto, gasolineras, sonidos de tren y recuerdos de noches de club.

JW: La parte instrumental es un intento por revivir viejas memorias o secuencias de sueños. Tratar de convertir todas esas escenas en algo nuevo y mitologizarle subsecuentemente, hacer del pasado algo tangible. Vienen a mi mente flashazos de largas noches en la ciudad, visión de túnel y la sensación de alejarse rápidamente de toda forma de lucidez.

CH: Para mí es el recuerdo de saber que era gay antes de aceptarlo, la teatralidad de mi negación previa, roer entre cajas de momentos en el ático de mi madre, las maravillas de la mente en escalada, la brevedad de cada melodrama observado mientras conducía mi cotidianeidad.

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Portada: ‘Dogsbody’ de Model/Actriz

¿En qué momentos encuentran esta conexión entre la fisicalidad y el devenir artístico?

CH: Estar sobre el escenario es una bendición. Es el único momento en el que me siento obligado a celebrar la experiencia de vivir en mi propio cuerpo. El serpenteo entre la audiencia es una oportunidad para encontrar a alguien en el mismo estado mental. Cualquier otro instante dentro de mi cuerpo carece de este grado de claridad.

En ese sentido, ¿dirían que la música exacerba la sensación corporal o nos libera de ella?

RR: Cuando pienso en música para bailar lo único que quiero es olvidarme de mi cuerpo. La experiencia humana de una sociedad industrializada busca separar al cerebro de los cuerpos. La música puede ser una herramienta para hacerlos uno.

CH: Creo que la música puede proveer un número infinito de sensaciones, así que trato de no imprimir algún sentido de concretez a ella. Sin embargo, disfruto particularmente de bailar con música tecno. Específicamente el momento en el que mi cuerpo encuentra su camino entre los espacios y las grietas del sonido, solo para sentirse como un instrumento más en el arreglo, si eso tiene sentido. La suerte de trance eufórico en mí, fundido al movimiento de los altavoces, es una sensación corporal que solo la música puede provocar.

Regresando un poco sobre nuestros pasos, podemos pensar que han nacido como banda tras este gran debut. Pero antes de ser promesas neoyorquinas fueron personas, criados dentro de la siempre caótica y culturalmente efervescente NY. ¿Cómo ha sido su relación con la escena artística de la ciudad durante estos años? ¿En qué grado la pluriculturalidad y bombardeo de estímulos de la metrópoli los ha hecho sentirse perdidos respecto a su identidad?

AS: Enfrentarse con un sentimiento constante de sondeo, en una ciudad como New York, provee de una gran confort artístico y ansiedad. Creo que nuestra música proviene de un lugar donde ambos pueden comunicarse.

RR: Las ciudades son antinaturalmente horribles y no deberían existir en la escala en la que lo hacen. Aun así, no existe otro lugar, culturalmente hablando, en el que preferiría estar.

CH: Las sorpresas diarias de la vida citadina pueden convertirse fácilmente en una experiencia abrumadora. Así que, tan seguido como me es posible y posiblemente fuera de toda autopreservación mental, trato de responder a ella con un impulso de curiosidad más que desconcierto. Suena más fácil de lo que realmente es. Nueva York es un lugar especial y no elegiría vivir en ningún otro lugar en este punto de mi vida.


¿Sienten haber adoptado a la ciudad como parte de ustedes o se reduce a un accidente geográfico más hostil que neutral?

JW: Desafortunadamente, ambos.

CH: Un conductor de Uber me preguntó la semana pasada: “¿Le gusta vivir en NY?”, a lo que respondí: “Sí”. A esto le siguió un: “¿Está seguro?”, yo solo dije: “No”.

Regresando a los motores conceptuales del material, ¿cuáles fueron sus principales guías sonoras al momento de aterrizar inclinaciones rusofílicas, literatura romántica, poesía, musicales consagrados y la sensación irrefrenable de rave?

CH: Una lista incompleta de influencias rusas personales incluiría; La Consagración de la Primavera de Stravinski, la obra de Shostakovich, la Sinfonía Patética y El Lago de los Cisnes de Tchaikovski; el ballet ruso, concretamente la obra de Vaslav Nijinski; los poetas Bella Akhmadulina y Alexander Vvedensky; y el libro ‘Viajes por Siberia’ del escritor estadounidense Ian Frazier. En resumen, la severidad del paisaje ruso da lugar a obras de arte igualmente severas desde el punto de vista emocional. Siempre me inspiro en ellas.

JW: La industria de la ciudad y los paisajes rurales han sido una gran guía sonora. Pero la escritura pop de canciones y nuestras influencias artísticas compartidas nos ayudaron a unirlo todo junto.

Cuando se tienen tantas y tantas líneas de las que tirar no es inusual terminar en un punto alejado de todas ellas pero intensamente conectado de una u otra forma. Como si aquello que compone las ideas fuera infinitamente más complejo que su conclusión. ¿Sintieron algo parecido con ‘Dogsbody’?

JW: Bueno, meses después de terminarlo, el álbum reapareció ante nosotros como una suerte de ópera dramática donde un Pinocho homosexual es atormentado por la industrializada metrópoli. Enfrentándose a rascacielos vueltos megazords en su camino a convertirse en un niño de verdad.

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Durante el proceso creativo, y entre la multitud de influencias referidas, ¿apuntaban a este sonido en específico o experimentaron hasta encontrarse en un punto suficientemente interesante?

RR: Bueno, se siente más como si hubiéramos tropezado hasta caer en nuestro sonido. Esto entre una vasta serie de intenciones, decisiones, experimentaciones y conversaciones. Cada canción fue escrita, deconstruida y evolucionada durante un largo periodo de tiempo. Guiada una por otra y por nuestros cuerpos. Nuestra intención es crear música que afecte al cuerpo de la misma manera en que lo hace la música electrónica. Ensartar la aguja entre lo humano, en su emocionalidad más pura y la maquinaria de una ciudad industrializada.

JW: Aquello a lo que apuntamos con nuestro sonido ha estado presente desde el primer día. Se ha tratado de un afilamiento de ese propósito.

Sobre este conjunto de intenciones punzocortantes compartidas, ¿cuál es su perspectiva respecto a la ola de neo post punk de los últimos años y qué lugar sienten ocupar dentro de ella?

JW: Me alegra que el post punk este teniendo la atención y reconocimiento que se merece. Sin embargo, el género ha estado presente por décadas y no tenemos intenciones de volver sobre él.

RR: Hay más de una banda y discos asombrosos saliendo justo ahora. Aun así, y siendo completamente honestos, siempre nos hemos sentido más cercanos al mundo de la música dance y electrónica.

Poniendo ahora el foco sobre el nutrido universo conceptual de la banda, recuerdo una entrevista anterior donde Cole hacía referencia a todo el sufrimiento que ha atravesado y cómo este cobra sentido en la música de Model/Actriz; “Todo ocurre por una razón”. Al hablar de “razón” y “sufrimiento” es fácil caer en nociones utilitaristas. ¿Cómo logran convertir sus vivencias emocionales en expresiones artísticas sin caer en un proceso de autoexplotación sensible?

CH: El escribir cada una de las letras en ‘Dogsbody’ fue un proceso alimentado por mucho dolor y resignificación emocional. No romantizo el sufrimiento como la única alternativa al momento de crear arte, pero traté las líricas con un sentido de urgencia emocional que imploraba resolverse mediante la disección intrapersonal. Dicho esto, las canciones en su totalidad conforman un documento del proceso trabajado. Interpretarlas, al menos para mí, no se trata de revisitar ese sufrimiento, sino de una vuelta de celebración por lo que he superado. No todo el dolor es igual, pero trato de encontrar maneras de guiar el mío hacia lugares donde pueda convertirse en algo hermoso, algo que pueda ser amado.


Con todo esto en mente, ¿qué los impulsa a seguirse exponiendo emocionalmente mediante su música?

AS: Uno de los temas comunes al momento de componer juntos, o conversar sobre nuestra escritura, es esta idea de la “bélica sensible”. Alguien llega a un ensayo con esta increíblemente frágil y, a menudo, recién nacida idea, sabiendo que le expondrán a la crítica sin filtros de tres pares de oídos ajenos. Es un proceso sensible, pero todos tratamos de aproximarlo desde un lugar de entendimiento, con miras a contribuir colectivamente por el bien de la canción.

CH: Me hace sentir agradecido el que este objetivo no haya sido expresado verbalmente como tal ¿sabes? Ese intentar ser una banda emocionalmente desnuda. Esta necesidad había sido descubierta individualmente por cada uno de nosotros previo a lo musical. Reconocer esto el uno en el otro fue lo que nos llevó a hacer música juntos. Somos un equipo, no obstante, creo que nuestro proceso saca provecho de nuestras pasiones personales y disposición hacia el sonido. Cualquier cosa que hagamos, lanzada o no, es un experimento emocional nacido de nuestro amor compartido e incondicional. Por lo general sí apuntamos a hacer música intensa, sin embargo los sentimientos de nuestras composiciones no están diseñadas para ser un espectáculo público. Nos importa profundamente ser honestos.

Me encantaría que ahondaran un poco más en la idea de "Somos un circo de la condición humana". Me parece haberla leído en otra de sus entrevistas pasadas.

CH: Dije eso al calor del momento, pero se sentía correcto. Sonreía mientras lo hacía porque nuestro trabajo es transformar un cuarto lleno de desconocidos en uno repleto de gente lo suficientemente cómoda como para ser emocionalmente íntimos a nosotros. Es imposible hacerlo correctamente cada vez, pero hemos escrito música con gran efecto en nosotros, música que nos ha propulsado en momentos difíciles y triunfantes. Nuestra meta es celebrar todos esos sentimientos tan profundamente como nos sea posible, acompañados de las personas que se encuentren a sí mismos en nuestro arte. Nací para estar en el circo.

Ha sido genial poder conversar con ustedes muchachos. Para cerrar me gustaría saber ¿qué sigue para Model/Actriz? No saben lo mucho que agradeceríamos una visita a escenarios nacionales.

CH: Estamos de gira justo ahora y nos quedan algunas semanas. Nos encantaría tener algunas fechas en México una vez que terminemos con esto. Siempre he querido visitar la ciudad, pero estaré feliz en cualquier lugar de México donde vivan los cool kids. ¡Gracias por escuchar nuestra música y enviarnos todo este cariño!


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