Entrevista con Mei Semones
- Issi Vega

- 30 dic 2025
- 8 Min. de lectura

Mei Semones, artista con base en Nueva York, trae a la vida la fusión del sonido del jazz con la influencia generacional del indie rock. Compositora, profesora y guitarrista prodigio, envuelve en sus canciones piezas detalladas de sus experiencias, ahora espacios comunes con quienes la escuchan. Su música contiene una clara influencia de John Coltrane, a la par del j-pop emocional y dinámico, mismo que, en 2024, pudimos descubrir con el EP, ‘Kabutomushi’, un escarabajo musical japonés que retrataba las diferentes caras del amor. Un año más tarde, nos volvemos a encontrar con ‘Animaru’, su primer material de larga duración.
Una composición íntima, que detona un salvaje despertar emocional y el inicio de una nueva vida en la gran ciudad. Su álbum debut encapsula los momentos felices, junto a unos cuantos tristes, que la artista vive en Nueva York. Con toda su energía dispuesta en la música y el instinto a flor de piel, mismos que se transcriben en el alma del álbum.
Mientras escuchamos una voz dulce y amable, apreciamos la textura de las cuerdas y de las percusiones que, finalmente, explora el vaivén de la composición tradicional del jazz con la modernidad en movimiento del indie rock, grunge, j-pop y más. Mei Semones es el animal musical que traspasa los límites de Bud Powell, João Gilberto, The Smashing Pumpkins y Regalilly. En esta ocasión conversamos sobre los primeros pasos en la creación de un largometraje, el balance, el instinto animal y los pequeños instantes; todos pequeños pilares para ‘Animaru’. Es un placer poder hablar de este nuevo álbum, especialmente tras seguir las pistas que nos has dejado en redes. Me gustaría comenzar por preguntar, ¿cómo ha cambiado todo después de un año de tu primer EP? ¿Qué sentimientos tienes al pensar en tu primer largometraje?
MS: Me siento emocionada, sobre todo, de que el álbum se estrene. Trabajamos muy duro en estas canciones. Yo trabajé mucho componiéndolas así como mi banda, quienes realizaron los arreglos y las grabaciones. Estoy muy orgullosa de cómo resultaron. Son una gran representación de mi crecimiento como artista y como compositora, desde ‘Kabutomushi’ en abril de 2024. Es un despertar tras un largo tiempo, realmente muestra nuestro crecimiento como banda, nuestra gira y todo lo que compusimos en ese momento.
Además de que es la primera vez que puedes trabajar en tu música a tiempo completo, ¿cierto?
MS: Sí, también fui profesora.
¿Crees que eso haya cambiado cómo compones en este álbum?
MS: Claro. Diría que cambiar a dedicarme completamente a la música me permitió enfocarme en ella y dedicarle todo mi esfuerzo. También lo considero un trabajo y funciona así, además de que es algo que amo completamente. Incluso si no ganara dinero de él, seguiría haciéndolo para mí. El hecho de que pueda hacerlo y vivir de ello es un sueño hecho realidad, es todo lo que podría pedir. En ese sentido, me hace muy feliz, aunque sea trabajo no se siente así. Lo entiendo perfecto, te permite dedicarle toda tu energía. Justamente es algo que percibí en este álbum, es enérgico. Por otro lado, tu estilo es único, es el punto de encuentro entre sonidos clásicos como el jazz o bossa nova, y sonidos contemporáneos como el j-pop o el alternativo. Esto me resulta complejo, especialmente hacerlo sonar tan bien. ¿Cómo encuentras ese equilibrio?
MS: No hubo un momento específico en que haya decidido entrelazar géneros. Cuando pienso en hacer música no soy consciente de cómo puedo combinarlos para hacerlos funcionar, en realidad es algo natural para mí, surge de la forma en que escribo canciones. Es lo que termina resultando. Creo que es así por la música que he escuchado toda mi vida, además de la que he estudiado. Escuché y practiqué jazz en la preparatoria y en la universidad; mientras tanto, en primaria escuchaba grunge. Por otro lado, mientras estudiaba mis amigos hacían indie rock, estaba rodeada de todo eso. Incluso en la preparatoria disfrutaba escuchar bossa nova. En realidad, no se trataba de hacerlo funcionar de una manera irreverente, tan solo escribo cosas que me gustan. Es gracias a la música que disfruto que resulta en una mezcla de diferentes géneros.

Claro, me parece que hacer música que te gusta escuchar te permite disfrutar toda la experiencia. En este álbum, ‘Animaru’, exploras un crecimiento tras todo lo que has lanzado; hay momentos muy técnicos que además demuestran tu habilidad con la guitarra a través de una conexión innegable. Sé que eres muy fan de John Coltrane y del jazz en general, ¿tomas inspiración de momentos de improvisación con tu banda? Pensaba en los momentos en que todo fluye y todos los elementos concuerdan entre sí.
MS: Aunque no hay mucha improvisación como tal, sí está presente en la composición. Hay muchos momentos en el álbum inspirados en el jazz, tal es el caso de algunos acordes que podrías considerar tradicionales del género, lo mismo con algún tono o las líneas de guitarra. Hay, incluso, algunos pasajes en que canto a la par de la guitarra, haciendo scat entre las notas, todo eso surge de la transcripción de muchos músicos jazzistas. Cuando toco con la banda las partes están bien definidas, pero la forma en que tocamos nunca se repite, ahí tiene espacio la improvisación, esos cambios reflejan cómo nos sentimos y cómo nos relacionamos mutuamente. Mi música está inspirada por el jazz en la composición y en la forma en cómo tocamos, ahí hay improvisación.
Me encantó que mencionaras el paralelo que haces con la guitarra, me pareció muy interesante, es muy complejo emular tu voz con la guitarra y viceversa.
MS: Justamente. También me tomó tiempo acostumbrarme a ello, de hecho, surgió de mis clases en la universidad. Los profesores solían pedirnos esto específicamente para practicar improvisación en guitarra, cantar lo que tocas ayudará a tu fraseo. Si solo tocas la guitarra, considerando que no es un instrumento que requiera respiración, sucede que las líneas pueden resultar muy largas, eso le resta musicalidad porque no se detiene. En cambio, con un fraseo, como en el canto, te ayudará a tomar descansos para respirar. Hacía mucho esto porque quería ser muy buena en la improvisación de guitarra, después me di cuenta de lo mucho que me gustaba como parte de una canción, suena bien y es divertido de hacer. También es muy entretenido de escuchar, le da un movimiento agradable y un carácter diferente a cada canción, te obliga a prestar atención. En el caso de tu primer EP, te referías a los diferentes tipos de amor que podemos sentir. Ahora con ‘Animaru’, retratas imágenes bellas y comunes, así como escenas metafóricas, como una rata con alas. ¿Por qué era importante para ti capturar momentos especiales del día a día?
MS: Es la forma en que escribo mis canciones, simplemente tomo lo que se me viene a la mente, desde ahí intenté construirlo. Con este álbum terminé acudiendo a memorias de mi pasado, de mi infancia, mi adolescencia y de mi vida universitaria. En cuanto tomé esta idea en una canción, todo fue más sencillo. Las canciones florecen como imágenes de momentos y cosas que recuerdo, eso ayuda a crear letras e historias que todos podemos reconocer, canto sobre la amistad o el amor, de las pequeñas cosas que aprecio. Permite que las personas se aferren a algo, es muy diferente hablar de un tema enorme que es difícil de comprender a contar momentos específicos.
Es algo que yo comprendí leyendo las letras traducidas del japonés y la conexión que tiene con el inglés. Esas imágenes que mencionas me hicieron sentir como en casa, no sé cómo explicarlo, pero es algo cercano a mí. Viviendo en una ciudad que se mueve tan rápido, es importante capturar esos momentos para regresar a ellos. Cosa que también hiciste con momentos negativos, ¿de dónde surge esa necesidad de hablar de los dos lados de la vida?
MS: El álbum es, en su mayoría, positivo, pero sí hay un par de canciones con un tono más oscuro, podría decirse. En términos de encontrar el balance al escribir de cosas bellas y cosas tristes, no me gusta elegir entre ambas, quiero mostrar cómo me siento al momento de componer. Afortunadamente, estoy en un lugar feliz en mi vida y estoy agradecida por ello, gracias a eso las canciones suenan felices. Para mí, al escribirlas y tocarlas, surgen de un lugar agradable. Si hubiera estado triste todo el tiempo así sonaría el álbum, lo bueno es que no fue así. Regresando al movimiento, este álbum está repleto de energía y de un sentimiento cálido, que encuentro similar al instinto. ¿Por qué era importante seguir tu instinto en el álbum? ¿Qué lo hizo diferente de tu EP previo?
MS: Siempre he intentado componer así, también es así como intento vivir mi vida, siguiendo mis instintos, confiando en ellos y haciendo lo que para mí es importante y que amo hacer. Dejo que eso guíe mis decisiones en todo. No es que haya sido así siempre, pero, desde que me mudé a Nueva York, he aprendido a hacerlo de forma que me funcione. En este álbum, específicamente, terminó siendo un tema principal. Justamente por lo que hablábamos, gracias a poder hacer música exclusivamente. En los últimos dos años, resultó ser algo importante para mí, por ende, terminó en el disco. A veces veo a gente a mi alrededor sin hacer lo que les gusta o sin confiar en sí mismos, no quiero juzgar a nadie, pero me gustaría motivar a los demás a hacer lo que aman y a priorizar lo que realmente les importa. Si todos hiciéramos lo que nos gusta, seríamos más felices, el mundo sería más feliz. Sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero creo que hacer espacio para eso en tu día a día es importante.
Es lo que pensaba, se nota que amaste hacer el álbum. Me gustaría hablar de “Rat With Wings”, esta canción fue un punto de quiebre para mí. Hay una diferencia significativa frente a las demás canciones, se siente arriesgada, además de tener una mayor carga emocional. ¿Qué cambió en ella?
MS: Cada canción tiene emociones distintas, pero “Rat With Wings” sí es mucho más oscura y pesada, como mencionas. En mi imaginario, es el momento en que te das cuenta que alguien no es tan bueno como pensabas, puede que sea grosero o negativo, pero es así. Cuando alguien es muy bueno tiene unas alas de ángel hermosas, hasta que te das cuenta de que, en realidad, es una rata. Sé que suena muy negativo y eso es desafortunado, pero de eso trata la canción. Tiene una carga emocional pesada porque nació de una experiencia real, en donde me hirieron, y, para poder avanzar, escribí la canción. La misma rata con alas que ahora es la portada del álbum, es una imagen agradable, nada que ver, pero me gustan las ratas. Aunque era negativo, quise que fuera la portada porque me gustan. Son lindas, también tienen ese lado en ellas.

Me encantó pensar en el contraste o en los opuestos coloridos, de una imagen hermosa y el estereotipo de la rata como algo negativo. Es un gran ejemplo de una ilusión rota, captura el momento exacto en que liberas la tensión. Hablamos de los instintos y de hacer lo que amas, partiendo de eso, ¿de donde surge el nombre del álbum ‘Animaru’ o animal? ¿Qué significado tiene para ti? En mi caso, lo pienso como la libertad y el amor fiel a los instintos.
MS: La forma en que lo describiste es muy cercana a cómo lo veo yo. Es sobre confiar en tus instintos. Como humanos tendemos a ponernos sobre otros animales, desde mi punto de vista, somos como cualquier otro animal, se trata de recordarlo. Es válido reconocer nuestras diferencias, pero hay que validar otras formas de vida también. Al final, lo principal es confiar en el instinto y en lo que crees. De alguna forma, también debemos reconocernos entre humanos. Tenemos la capacidad de recorrer esos caminos juntos y creo que eso has hecho musicalmente con este álbum. Todo en él es diferente y proviene de un espacio honesto. Para terminar, ¿cómo se siente dejar este primer disco en manos de quien te escucha?
MS: No tengo muchas expectativas, pero me emociona que puedan escuchar estas canciones. Espero que puedan conectar con él de alguna forma. Es una de las cosas hermosas de la música, todos pueden interpretarla diferente. Aunque las canciones signifiquen algo específico para mí, es agradable que las personas tomen cosas nuevas de ellas, dependiendo de la persona o lo que sucede en sus vidas. Lo que más quiero es que mi música tenga un impacto positivo, que sirva como consuelo, que le permita a los demás sentirse mejor en sus vidas, eso es lo que la música ha hecho por mí.







