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Entrevista con Marcos Valle


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Fotos: Leo Aversa

Si pensamos en la genialidad de la música, podríamos encontrar una amplísima variedad de opiniones, críticas y comentarios que realizar. Pero sin lugar a duda lo que nos deja sin palabras y muy pocos llegamos a percibir es que a través de la música no solo realizamos una adoración constante hacia las profundidades de nuestra psique y por ende hacia las deidades interiores que guiaron nuestros pasos hasta aquí, sino que también erradicamos las barreras lingüísticas y humanas que nos limitan.


Y así aunque escuchemos una canción en español, inglés, portugués, alemán, náhuatl o francés, veremos que efectivamente al final el círculo comunicativo se completa, y da lugar a un resultado efectivo en el que todos aceptamos que el mejor lenguaje es el de bailar.


En esta maravillosa línea, nos encontramos con un músico, compositor y guitarrista, pionero en atravesar todas las fronteras genéricas como un verdadero guerrero de la voz, que con discos, samples, tecnología y nada más que sus recuerdos, hoy es considerado un ícono en la música en todo el mundo.

Marcos Valle, estamos muy felices de tenerte este 8 de julio en el Foro Indie Rocks! de la Ciudad de México. Ya que estás a punto de tocar aquí, queremos que sepas que este no es solo un concierto muy especial, sino una oportunidad emocionante para reencontrarte con las personas que han escuchado tu música durante décadas. Así que cuéntanos: ¿qué ha sido lo que más has disfrutado y qué es lo que más te ha desafiado de prepararte para este concierto?

MV: Bien, no ha sido fácil porque incluso ahora que estoy de gira por Europa, veo que hay muchísimos jóvenes interesados en mis canciones, y ya que llevo más de sesenta años de carrera y he escrito... bueno, no un millón de canciones [ríe], pero sí muchísimas más, cuando preparo un concierto en el que quizá voy a interpretar unas veinte de ellas, intento elegir temas de distintas épocas de mi carrera, y que vayan desde los primeros lanzamientos hasta los más recientes. También busco mostrar los diferentes matices de mi trabajo, porque mi estilo es una mezcla. A veces tiene mucho ritmo y groove, pero también melodía y armonía, así que trato de llevar al escenario muchos de esos aspectos que forman parte de mi música. Por supuesto, siempre cambio los arreglos para adaptarlos al presente, y como mis acompañantes también son músicos excelentes, el espectáculo tiene muchísima energía y es eso lo que precisamente quiero llevar a México.

Por nuestra parte nos hace muy felices saber que vendrás, porque eres una verdadera leyenda de la música. Incluso diría que fuiste uno de los pioneros en romper las barreras entre los géneros musicales y eso me lleva a preguntarte: hoy en día vemos a muchas personas creando música con inteligencia artificial, mientras otras siguen componiendo de manera tradicional… Ya que tú tienes bastante conocimiento en materia de composición musical, ¿cómo te sientes frente a este cruce entre la tecnología y el oficio de ser músico?

MV: Antes que nada siempre me han gustado las cosas nuevas. Incluso cuando era joven, siempre quería saber qué estaba ocurriendo, qué había de nuevo. Sé lo que he hecho en el pasado, pero siempre me interesa el presente y el futuro. El pasado está bien, pero hay que mantenerse abierto. Por eso trabajo con colaboradores jóvenes, tanto de Brasil como de otros países. Creo que esa es una de las razones por las que las nuevas generaciones siguen acercándose a mi música, y en lo personal me encanta cuando artistas como Jay-Z o Tom Misch, toman una canción mía y hacen algo diferente con ella. Cuando escucho el resultado, me gusta muchísimo, porque es una creación nueva a partir de algo que yo hice.

Ahora bien, la inteligencia artificial es otra historia porque si alguien está muy influenciado por mi música y crea algo inspirado en una canción mía, incluso sin usar un sample, me parece fantástico. Significa que mi música ha influido en esa persona. Sin embargo, con ella  para ser honesto, sí veo ciertos peligros ya que no sé todavía cómo va a afectar realmente esto a nuestra música. Creo que habrá que esperar para entender cómo evolucionará todo, pero sí puedo decirte que incluso cuando cualquier persona toma una canción mía para conducirla hacia una dirección completamente diferente, lejos de ofenderme o molestarme, me encanta. ¡Me encanta!.

Mirando hacia los primeros pasos de tu carrera es posible percibir que existe una obra inmensa, con muchísimas canciones para descubrir, por lo que quisiera saber cuál es el estilo musical que más disfrutas hacer. Obviamente la bossa nova ocupa un lugar muy importante, pero dado que tu creatividad ha sido tan diversa, ¿cómo ves hoy tu propia trayectoria?... ¿Hay algún estilo o alguna faceta musical que jamás cambiarías?

MV: Para serte honesto, incluso antes de que existiera la bossa nova yo ya tenía muchísimas influencias porque me enamoré de la música cuando tenía cuatro o cinco años. Escuchaba música clásica, jazz, rock and roll, música brasileña, música de carnaval... y no solamente música de Brasil. Cuando apareció la bossa nova fue una influencia enorme, sí, pero yo ya traía todas esas otras influencias conmigo. Mis primeras composiciones eran mucho más cercanas a la bossa nova. Después empezaron a aparecer el pop y muchos otros elementos, porque así es mi estilo, y creo que eso nunca va a cambiar porque me encantan las mezclas. Me gustan las mezclas de estilos, de personas, de culturas, de formas de vivir. Creo que cuando mezclas cosas de distintos lugares por ejemplo, México y Brasil, o Brasil y Estados Unidos siempre nace algo nuevo, por lo que sigo sintiendo curiosidad por lo que puedo crear junto a las nuevas generaciones… Así que hay cosas que nunca van a cambiar. Creo que la gente siempre va a sentir curiosidad por lo que puedes hacer con las nuevas generaciones.

¿Recuerdas cómo reaccionaba la gente cuando escuchaba música por primera vez? Me parece algo fascinante porque hoy en día tenemos un botón en el teléfono celular con el que podemos encontrar muchísima información, música de todos los géneros e incluso tus primeros conciertos, pero antes hacía falta una curiosidad muy especial para ser músico, para disfrutar explorando, ir a una tienda de discos, buscar música y luego recrearla… así que ¿cómo te sentías al ver la reacción de la gente ante tu música y qué contraste hay con la actualidad?

MV: Antes que nada, sentía una felicidad inmensa por dentro, porque había esperado ese momento durante mucho tiempo. Pensaba “¿cómo reaccionarán a mi primera canción?” e incluso aún recuerdo algo muy curioso, y es que antes de que saliera mi primer álbum, una canción mía empezó a sonar en la radio. Era interpretada por un grupo llamado Tamba Trio, y la canción se llamaba “Sonho de Maria”Estaba esperando con mucha emoción el momento en que sonara por primera vez en esa estación de radio tan popular, y justo cuando iban a decirlo, escuché que el locutor cometió un error y  en lugar de mencionar mi nombre, dijeron que era una canción de Jobim… Pensé: “¡Dios mío!, ¡¿por qué!?”, y ya que me dio muchísima tristeza, llamé a la estación de radio y les dije: “Se han equivocado, no me llamó así”, y entonces lo corrigieron todo. Recuerdo perfectamente ese momento porque es algo muy importante cuando una canción tuya suena por primera vez, ya que después quieres correr a la tienda de discos y preguntar: “¿Qué tal, cómo le está yendo, se está vendiendo?” y sí, es una sensación realmente increíble.

Lo entiendo perfectamente porque cuando era niña escuchaba la radio, y si sonaba una canción que me gustaba, tomaba un lápiz y una hoja de papel para guardar su nombre. Sin embargo, si entendía mal el nombre o la canción estaba en inglés, portugués o cualquier otro idioma, yo pensaba: “Maldita sea, ahora deberé esperar a que la pongan de nuevo para encontrarla cuando quiera porque, ¡Dios, verdaderamente me encanta la canción!”,... aunque la mayoría de la gente piense que esto es una exageración, lo cierto es que un error gramatical en otro idioma podía sumergirte en laberintos de sonidos que te alejaban de tu canción, y precisamente por eso la siguiente pregunta es sobre cómo fue para ti el abrir una ventana hacia todo ese público que no hablaba inglés, pero que aún así disfrutaba de tu talento y la creatividad de tu equipo para hacer música capaz de cambiar al mundo… 

MV: Es una muy buena pregunta porque eso es precisamente lo maravilloso de la música: rompe todas las barreras. La gente puede emocionarse aunque no entienda la letra. Cuando yo era joven escuchaba música estadounidense y me encantaba, aunque muchas veces no entendía lo que decían las canciones, incluso las cantaba sin comprender las palabras. Lo mismo ocurre cuando toco por todo el mundo; voy a distintos países y muchas personas quizá no entienden el portugués. Algunas habrán buscado la traducción en casa, otras no. A veces conocen las palabras; otras no. Por ejemplo, cuando digo “mentira”, que significa “lie” (mentira), quizá no sepan exactamente lo que significa, pero les gusta cómo suena. El sonido, unido a la melodía y al ritmo, crea una experiencia completa que hace mucho más fácil conectar con la música… Eso es algo maravilloso.


También recuerdo que cuando fui a Kazajistán, en serio me preocupaba cómo reaccionaría la gente y, por increíble que parezca, ¡ellos estaban cantando mis canciones! [ríe]. En lo personal me parece extraordinario cómo la música puede transportar incluso las palabras, y efectivamente aunque no entiendas su significado, a veces basta con el sonido para que conectes con ella y termine gustándote… 

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¿Y qué sientes ahora sobre mirar hacia atrás, recorrer toda tu carrera y darte cuenta del impacto que has tenido en el legado de la música? No solo para un país o para un género musical, sino para la humanidad misma, porque sin afán de exagerar, eres un referente para decenas de géneros, por lo que creo que eso debe ser importante para ti. No sé, quizá también sea difícil asumir que eres un maestro o una figura de referencia dentro de esta cultura… 

MV: Verás, uno tiene que trabajar mucho en sí mismo y hay que ser humilde para llegar lejos. Las cosas empiezan a suceder cuando menos lo esperas. Sin darte cuenta, te conviertes en un referente y la gente comienza a decir cosas maravillosas sobre ti. Lees esos comentarios y piensas: “Qué increíble”. Pero también es peligroso porque si permites que todo eso te arrastre, puedes volverte arrogante y yo no quiero eso. Incluso en mi vida personal me gustan las cosas sencillas y la gente sencilla. Al mismo tiempo, creo profundamente en Dios y siento que, en mi caso, la música es un regalo que he recibido por alguna razón; hay algo espiritual en ello… Porque, ¿cómo podría haber compuesto tantas canciones durante tantos años? Siento que hay algo más grande que yo. Eso me mantiene humilde y claro que soy feliz por todo esto, pero lo que más me hace feliz es el cariño de la gente hacia mí y hacia mis canciones. Ese amor es muy poderoso cuando lo recibes. Y también me gusta amar a las personas; eso es importante para mí… Por eso trato de mantenerme modesto y humilde. Me digo a mí mismo: “No se trata solo de ti. Debes agradecer aquello que estás recibiendo”, y así es como vivo todo esto.

Precisamente hablando de la humildad, de ser modesto y de creer en Dios... Yo también creo en Dios y es interesantemente linda la postura, ya que en lo personal hemos visto una serie de músicos que están levantando su bandera y volviendo a sus raíces, haciendo música que les satisface a ellos mismos, y confiando en su camino… Incluso me gusta pensar en los artistas como en ese pasaje de la Biblia donde se habla del rey David, que cantaba todos los días para el Señor y era celebrado por el pueblo, pero más allá del aspecto religioso, quiero destacar que en todos los textos antiguos de muchas culturas, se habla de que el juglar, cantante o intérprete, en realidad también es quien comparte historias y en ellas nos enseña las dos partes del ser humano: quizá el dolor y la alegría, la paz y la violencia, el amor y el desamor, así que quisiera saber qué es lo que más has disfrutado de hacer música durante todos estos años, pero en tu manera más particular…

MV: Para ser honesto debo decir que cuando era joven y soñaba con ser artista, nunca me atrajo el lujo. Nunca me llamó la atención la vida de los ricos, los autos elegantes o ese estilo de vida. Lo que realmente me atraía era el encanto de la música, el placer de tocar con una orquesta y el hecho de que la música pudiera viajar por todo el mundo. Es justamente de lo que hablábamos: incluso cuando el mundo atraviesa conflictos, problemas políticos o diferencias entre países, aparece la música. Viajas por el mundo y la gente te recibe con cariño. Siempre pensé que quería dedicarme a la música, no para hacerme rico, sino para ser querido. Quería poder vivir de la música que amo, crear mis canciones, formar una familia, ganarme la vida haciendo lo que me apasiona… Siempre pensé así y hasta el día de hoy sigo sintiendo lo mismo.


No me atrae tener demasiado. De hecho creo que demasiado dinero puede cambiarlo todo. Empiezas a sentirte muy poderoso y eso no es lo que quiero. Quiero las cosas sencillas,  vivir cosas auténticas y vivir el amor. Eso es lo que siempre he buscado en la música, desde que era joven hasta el día de hoy.


Mirando hacia atrás, ¿hay algún momento sobre un escenario que destaque como el instante que definió la carrera que querías tener? Es decir, si tuvieras que elegir una escena, como si fuera una película sobre tu vida, ¿cuál sería?

MV: Sí, absolutamente. Creo que todo comenzó porque siempre buscaba la música en las películas. Cuando empecé a ver aquellos musicales estadounidenses de la época de Broadway, con Frank Sinatra, Bing Crosby y Gene Kelly bailando, pensé: “Esto es mágico” y me enamoré de ese mundo. No solo de los cantantes sino que me fascinaba la orquesta, los músicos, el escenario, la fotografía, y todo lo que formaba parte del espectáculo. Eso hacía latir mi corazón porque quería formar parte de esos musicales y ahora puedo decir que ellos fueron mi gran inspiración.

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Y eso es muy importante, porque hoy que estamos tan expuestos a contenidos que intentan conmovernos pero muchas veces son efímeros podemos ver que hay cosas con un gran impacto en sitios como TikTok, pero que después de una tarde pierden su fama… Pero en cambio, cuando ves el cine clásico o escuchas esas majestuosas bandas sonoras, sientes la belleza de algo que ocurrió en un momento único y a la par te fue arrebatado de las manos… Es un contraste muy delicado que no sé si llamar autenticidad o una especie de entrega del alma por parte del creador, pero que sin lugar a dudas se nota, y eso me lleva a preguntarte si en tu trayectoria hay alguna canción que ames profundamente, pero que sientas que nunca recibió el reconocimiento que merecía y solo fue efímera… 

MV: Sí, muchas de ellas para decir la verdad, y es que antes, cuando grabábamos discos de vinilo, cada álbum tenía unas doce canciones. Yo nunca grabé un álbum pensando: “Tengo cinco buenas canciones y las demás pueden ser cualquier cosa”, no, jamás hice eso sino que quería que cada canción fuera buena… Sin embargo ocurre que algunas de las que tú piensas: “Ojalá esta le encante al público”, simplemente no conecta con él y en cambio, otras que tal vez nunca terminaron de convencerte, terminan siendo mucho más populares… Nunca sabes exactamente por qué, así que supongo que es cuestión de gustos o de circunstancias, porque hay canciones que uno esperaría que fueran grandes éxitos y no lo fueron, así como otras que jamás imaginé que llegarían tan lejos, y hoy suman millones de reproducciones…


Creo que eso sucede porque existe muchísima música y muchísimos estilos. Hay canciones que funcionan para bailar, pero cuando una canción realmente te toca es porque conecta con aquello que te llevó a escribirla… Supongo que es como el amor. ¿Por qué una persona en particular te atrae y otra no?. Creo que con la música ocurre exactamente lo mismo, así que cuando una canción logra alcanzarte, también se presenta ante ti como una especie de sincronía maravillosa entre la obra y la vida de quien la escucha, por lo que quisiera saber si ahora, en contrario, hay alguna canción de tu repertorio que disfrutes volver a grabar una y otra vez… 

MV: Sí. Por ejemplo con “Samba de Verão”, la gente espera escuchar esa canción en casi todos mis conciertos, y yo la canto, pero siempre hago un arreglo diferente…. Mi banda incluso bromea conmigo y me dice: “Marcos, ya debes haber hecho unas doscientas mil versiones de esta canción. ¿Cuál será el arreglo de hoy?” Y yo les respondo: “No lo sé.” [ríe], y por lo que me gusta cantarla es porque sé que el público la ama, pero también quiero divertirme yo… La he grabado unas cinco veces, y cada versión es distinta. Cambio el ritmo, la introducción, agrego detalles nuevos y así también mantengo viva la canción para mí, porque si un día doy un concierto y no la interpreto, quizá la gente disfrute el espectáculo, pero al regresar a casa dirá: “Estuvo muy bien... pero no cantó la canción que más me gusta”, y yo lo que quiero darles aquello por lo que vinieron.

Por ejemplo, ahora que regresaré a México después de muchos años, quiero que puedan escuchar las canciones que aman porque al final todo consiste en encontrar un equilibrio entre el público y uno mismo.

¿Y cómo dirías que encuentras ese equilibrio? Es decir, ¿cómo manejas tantas ideas, tanta información y un catálogo tan enorme?... para ser honesta, parece una locura.

MV: Es difícil, claro que sí, porque a veces al terminar un concierto la gente se acerca y me dice: “Nos encantó el espectáculo... pero no tocaste tal canción.” Entonces pienso que necesitaría hacer una lista de todas las canciones que no interpreté porque tengo demasiadas, y en un solo concierto es imposible tocar todo lo que he compuesto… Con los años vas adquiriendo experiencia y después de tocar durante tanto tiempo en tantos países, el hacerlo para públicos tan distintos te hace aprender a elegir… Sin embargo tampoco hago siempre el mismo repertorio porque sería aburrido, así que si por ejemplo, tocara diez noches seguidas en el mismo lugar, cambiaría las canciones cada noche… Y es que como músico tengo que confiar en mi propio criterio, y en que el público disfrutará de mí selección.


 
 
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