‘Heartwork’ de The Used

3.5 / 5

Música sin etiquetas que mezcla screaming, post hardcore, rock alternativo y punk rock con influencias del heavy metal, metalcore y post grunge es un poco de lo que podemos encontrar en el nuevo álbum de The Used, Heartwork, en el que la banda norteamericana nos muestra que pueden evolucionar y ser versátiles sin perder el estilo y la esencia que los caracteriza desde hace veinte años. Riffs de guitarra y una batería rápida abren el álbum compuesto por dieciséis canciones, "Paradise Lost, a poem by John Milton" es la primera canción, en la que luego de un pequeño espacio, en el que los vocales de Bert McCracken se elevan sobre una tranquila melodía, vuelven las guitarras frenéticas sobre las que la letra de la canción es casi gritada. Una canción scream es lo que podemos encontrar en el siguiente track titulado "Blow Me" —con la colaboración de Jason Aalon Butler de Fever 333— que sin duda te transporta a esa época donde el movimiento emo estaba en su punto máximo. Las baterías rápidas y gritos desgarradores se mantienen constantes a lo largo de la canción, que en la recta final baja el tempo. Las notas de piano, sintetizadores y percusiones dan la bienvenida a "BIG, WANNA BE" una canción mucho más tranquila, pero no menos disfrutable, en la que la letra nos habla de la perseverancia, de seguir adelante y no rendirse; ha sido un largo camino. Un riff de guitarra y un sonido similar al de la respiración agitada es lo primero que se puede oír en "Bloody Nose" en el que la batería rápida cambia de ritmo en el coro de la canción, mientras la voz de Bert McCracken es acompañada por algunos gritos en el fondo. Sintetizadores que crean una atmósfera tranquila que te atrapa desde el primer segundo es lo primero que se pueden oír en "Wow, I Hate This Song". En el coro de esta melodía los vocales son acompañados por una segunda voz aguda que grita, como un eco, la letra de la canción, para volver a la tranquilidad al final del track. “My coocun” es una de las canciones más cortas del álbum. Con tan solo un minuto, la tranquila melodía te cautiva y termina inesperadamente. Con percusiones rítmicas y pegajosas inicia "Cathedral Bell", una canción que sin duda te hará querer mover la cabeza mientras la escuchas. La melodía, hasta incluso un tanto bailable, contrasta con el tema y video de la canción, que los integrantes de The Used definen como oscuro.


"1984 - infinite jest" es una canción que inicia muy tranquila, con sintetizadores que musicalizan en el fondo para luego dar paso al screaming y posteriormente a chasquidos que acompañan a los vocales que susurran la canción para así regresar a espacios con algunos gritos y un poco de electrónica. La canción cierra con un acompañamiento en piano y una batería estruendosa. Instrumentos de cuerda dan la bienvenida a "Graviti's Rainbow", que luego de melodías de violines, la batería rápida rompe con la tranquilidad, que vuelve en el centro de la canción a la que se le suman algunos coros vocales agudos. "Clean Cut Heals" es una canción electrónica en la que los sintetizadores se mezclan con una línea de bajos funk. Esta es una canción inesperada, en la que confirmamos que The Used no es una banda de un sólo género —se arriesgan e innovan— pero sí de un mismo estilo y esencia que han ido conservando a lo largo de los años. Entre un coro de voces armonioso la décima canción, homónima al álbum, da inicio. En "Heartwork" la letra es recitada sobre vocales graves y agudos que se mezclan en una perfecta armonía. Con la participación de Mark Hoppus de blink-182, "The lighthouse" da inicio. Una canción fresca de baterías rápidas es lo que podemos encontrar, donde en los coros un pandero le da brillo a la melodía, mientras se repite una y otra vez el nombre de la canción sobre un bajo funk y una serie de aplausos. "Obvious Blasé" es la siguiente canción del álbum en la que colabora Travis Barker de blink-182, ésta inicia con un rasgueo en la guitarra al que después se une la voz de Bert McCracken sobre una batería rítmica que en la recta final del track hace un solo. Una canción más sombría en la que los riffs de guitarra y los gritos se unen es lo que podemos oír en "The Lottery", canción que cuenta con la participación de Caleb Shomo de Beartooth, donde en ocasiones todos los instrumentos callan para darle paso a un susurro: "please, don't hurt me". En la recta final se puede oír un poco de screaming. "Darkness Bleeds, FOTF" es una canción con baterías rápidas, donde en el centro hay un poco de electrónica, en la que los sintetizadores y el bajo se combinan para luego darle paso a una parte punk que culmina con un acompañamiento de piano y una batería más tranquila, pero no menos rítmica sobre la que se eleva un coro de voces. "To Feel something" es la última canción del álbum, una balada acompañada únicamente de una guitarra y algunas notas de piano en gran parte de la canción, donde a los vocales y a un coro de voces después se le unen una batería, guitarras distorsionadas y un grito desgarrador que dice "I just want to feel something".


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