Entrevista con Sierra León


Sierra León muy pronto estará de estreno con un nuevo disco. Su próximo material, llamado Simulaciones (Hipersomnia Parte II), supone una continuidad para la trayectoria de esta banda nayarita, la cual en muy poco tiempo ha logrado posicionarse a niveles internacionales como unas de las mejores promesas de la escena mexicana. Durante una amena charla, en Vibras pudimos platicar con Mario Bustamante sobre los procesos creativos de la agrupación, las ideas que los llevaron de regreso al estudio y los recuerdos que siguen vigentes en su memoria. Que lo disfruten.


“No quiero caer al suelo ni alzarme en una esfera encima de ti”


¿Cómo los ha tratado la pandemia y qué le ha dejado a la banda hasta este momento?

Mario: Yo creo que nos está tratando bien y mal, digo mal porque se cancelaron muchos proyectos, íbamos a tocar en Austin, Estados Unidos, teníamos una gira por allí, pero todo eso tuvo que posponerse por tiempo indefinido... Ciertamente fue algo muy triste, se cayeron todos los planes, cambiaron algunas cosas como la presentación del disco que ahora tendrá que ser virtual, y bueno, eso a nosotros no nos gusta mucho porque amamos la energía del público y todo lo que se hace en vivo, pero por otro lado nos ha dado tiempo de volver a casa, estar en contacto con nuestras familias -nosotros somos de Nayarit- y también hemos podido componer, afinar ciertos detalles que teníamos por ahí pendientes y aprovechar lo mejor que podemos el tiempo, como tal. Han habido cosas buenas, cosas no tan buenas, pero estamos contentos de que al final va a salir esto. Es una nueva etapa que representa algo muy importante para nosotros y estamos seguros de que hemos podido terminarlo como queremos. Tenemos más tiempo para nuestros procesos creativos a final de cuentas.


Traen material nuevo con energías renovadas entre manos, platícanos un poco sobre el disco, el regreso al estudio y todo este proceso creativo del que nos hablabas...

Mario: En cuanto a la parte creativa a nosotros nos gusta encerrarnos en diferentes lugares y ponernos a componer. Es un disco que ya llevamos trabajando un poco desde el año pasado y, de hecho, el lanzamiento se atrasó. Iba a ser en abril, pero bueno... Gracias a eso nos dio tiempo de terminar y pulir ciertos detalles, ver el asunto de los videos y todo eso. Para esta ocasión nos encerramos como una semana cerca de la playa y así surgió. A veces nos vamos a la montaña, planeamos salidas a algún bosque... Siempre buscamos lugares que nos inspiren y nos ayuden a componer, a definir los conceptos y todo lo que queremos armar. Para nosotros es muy increíble poder crear todo este mundo y, en realidad, somos como unos niños, todos somos amigos desde hace mucho tiempo y eso hace que nos conozcamos como hermanitos... Entre todos aportamos, uno dice “ay qué tal que agarramos esto” o “qué tal que le ponemos esto” y en el estudio esta emoción se vuelve algo indescriptible. Personalmente creo que mis compañeros también te dirían que es algo que disfrutamos mucho.



Y además este trabajo forma parte de los Hipersomnia, es el Hipersomnia II... ¿Qué dirías sobre el desarrollo de su sonido con el paso de este tiempo?

Mario: Hemos evolucionado muchísimo. Digamos que estamos sacando el Hipersomnia Parte ll aunque la idea era hacer del Hipersomnia un solo disco... Sin embargo creo que ahorita esto ha cobrado ya como su propia personalidad en Simulaciones. Ese cambio y el concepto se ha dado en gran medida por lo que está sucediendo ahorita que estamos todos metidos en la red y el avatar que tenemos en las redes a veces es el único contacto que podemos tener con otras personas. Ya no es como que te encuentres gente en el cine o en otros conciertos o en la calle... Teóricamente nadie está saliendo, entonces no sé, ha cobrado su propia personalidad y sonido este disco. En lo personal yo veo que hay un gran salto del Hipersomnia parte l al Hipersomnia parte ll, sobre todo en la parte de la composición, del estilo, de los efectos... Es un brinco que está conectando hacia algo nuevo y que creo es una antesala de lo que va a suceder en el próximo material que ya estamos empezando a vislumbrar.


“Para mí el poder ser libre en todo sentido tiene muchísimo significado”

Enfocándonos específicamente en las letras y melodía de Simulaciones, nos gustaría saber de dónde retomaron esta inspiración o los elementos para regresar al estudio...

Mario: Yo creo que mucho de la melodía y la parte lírica tienen que ver con Manuel, quien usualmente se encarga de esa parte. Al final creo que siempre es un trabajo muy autobiográfico. Manuel tiene esta capacidad de plasmar sus propias vivencias, sentimientos y reflexiones en la música, también de absorber lo que estamos viviendo alrededor... Yo creo que el trabajo de Sierra León siempre ha sido muy autobiográfico y reúne nuestras experiencias para plasmarlas en canciones y sentimientos. Hay gente que tiene facilidad para hacer una canción de amor, de tristeza o de alegría, acá existe esa capacidad pero la esencia siempre se ha mantenido en un sentido muy puro en el que se van tomando estas vivencias y sentimientos tanto buenos y bonitos como muchos otros de estar en los celos o una relación tóxica. Hay otra que habla sobre ser tú mismo y no el avatar que está en internet... Son cosas que se van presentando y se van describiendo. Si lo pudiera poner en palabras diría que es una manera de componer muy humana y real. Para nosotros la música es un lugar donde somos libre y podemos expresar lo que queremos y somos sin el miedo de poner una máscara o un género por delante, sin un discurso prefabricado. Todo ese trabajo en gran medida tiene que ver con Manuel, como te mencionaba, que es quien se encarga de hacer toda esa traducción de lo que los demás sienten y viven, y de lo que él también siente y vive. De llevarlo hasta esta parte de encajarlo... Una vez que esté esa materia prima se lleva a una realización mayor.



¿Nos platicas un poquito sobre los tracks que integran a Simulaciones y las emociones que viven en ellos?

Mario: Sí, claro. La primera canción, que se llama Simulaciones, habla justo de no pertenecer a estas máscaras que nos vamos construyendo, sobre ser una persona auténtica y el orgullo que da llegar a serlo. Junta una colaboración con Blas, de Beta, que es una banda que apreciamos y admiramos mucho, que nos da gusto tener allí. El segundo track es una canción que habla sobre una relación tóxica o de cuando sabes que ya no funcionan las cosas y hay dolor, pero no lo puedes soltar... Esa va con la colaboración de Jesús Guerrero, de Ramona. El tercer track es “Renacer”, un sencillo que ya sacamos y que habla sobre esta parte de cuando ya no tienes hacia donde ir y la única manera de salir adelante es matar todo aquello que eres o tienes para renacer o reconstruirte, yendo también hacia la redención y la esperanza... De ahí sigue me parece que “Síntoma”, el siguiente sencillo que estará disponible para agosto y que habla sobre la pasión por lo que haces y te gusta. Habla un poco sobre nosotros, porque en su momento nos representó toda una lucha poder dedicarnos a esto y ser músicos para hacer lo que nos hace felices. Le sigue “Todo Pasará”, que es una canción que habla sobre la esperanza, sobre esa salida de la depresión, de cuando estás triste o de cuando acabas de vivir un momento que te hace sentir mal o miserable, pero esperas porque sabes que algo nuevo va a venir. La otra canción es “Como Tú”, el sencillo pasado, que te habla sobre que puedes ser quien tú mismo y quien quieras sin temor a mostrarte o exponer tu propia esencia. Es en parte la continuación de Simulaciones, pero en un sentido mucho más real.


¿Hubo algún orden para acomodar las canciones o esto se dio al azar?

Mario: Definitivamente hubo un orden. No tanto como en el sentido de una historia, pero sí nos tomamos el tiempo para sensorialmente escuchar el disco y decir “este acomodo me late” o definir qué canción debe ir antes y cuál después. Esto ha ido así desde el principio porque siempre hemos creído como en la parte del álbum conceptual. Muchas bandas generan este tipo de discos y nos gusta como funciona... Escuchar el disco de corrido para quedarnos con un montón de sensaciones, etcétera. Todo va en un sentido sensorial, no en una perspectiva comercial.



¿Considerarías que Simulaciones les dejó alguna enseñanza?

Mario: Sí, nos ha dejado una buena enseñanza en el sentido de que nos ha permitido acercarnos en los tiempos complicados, difíciles y felices que nos vamos encontrando. De hecho cuando estábamos más jóvenes e íbamos empezando, la banda pareciera ser más salvaje y agresiva, en esa onda de ir viviendo la juventud al máximo y, conforme hemos ido creciendo, han llegado otras etapas y otros sentimientos más complejos. Creo que principalmente nos ha reforzado la enseñanza de la amistad y de emocionarte con lo que haces. Sobretodo, al menos en nuestro caso, el sentirnos orgullosos de las decisiones que hemos tomado. En este disco hemos podido voltear hacia atrás para ver que nos encanta nuestra vida, lo que hacemos y es la confirmación de haber tomado la decisión correcta.

“El arte de cada álbum representa un concepto del disco... Los extraterrestres, la introspección, los sueños, los portales hacia otros universos y lo que está más allá”

¿Para ti cuáles serían tus tres canciones favoritas del disco y por qué?

Mario: Yo creo que serían Simulaciones, porque es la única canción que tiene esta parte rebelde y contestataria que le grita a la falsedad en la cara “no seas así, no tienes necesidad de existir para pertenecer a cierto grupo, clase o sitio”. Después sería “Renacer”, porque en lo personal he vivido mucho este proceso de ir y venir, bajar o subir, o como cuando de pronto el carro se estrella y tienes que volver a empezar, por explicarlo de algún modo, y para cerrar sería “Todo Pasará” porque es una canción que habla de esperanza. Aunque siempre luzcamos animados, también somos humanos y muchas veces nos sentimos tristes o cansados, a veces las cosas no salen como queremos y ese tipo de canciones te permiten darte un respiro para recordar que todo saldrá bien, que la vida es un ciclo y a veces se vibra abajo, a veces se vibra arriba, pero nada, se tiene que seguir avanzando...



Enfocándonos en sus discos pasados, ¿cómo los acomodarías según tu preferencia?

Mario: A mí el disco que más me gusta es el Broken Arquetypos porque es en el que había mucha experimentación. Teníamos muchas influencias porque era cuando íbamos a todo los conciertos, shows fiestas y en fin, yo tenía como 21 o 22 años, apenas había entrado a la banda y creo que en esa edad fue cuando viví, o más bien, es cuando se viven más a flor de piel la música y la vida. Te emocionas con películas, con cosas nuevas y yo sentía toda esta parte del descubrimiento. Escuchábamos a bandas súper pesadas, yo estaba con Mars Volta y no escuchaba nada más, ya sabes, esa etapa de fanatismo que te dura meses y vives sensaciones súper salvajes, de fiesta, de intensidad y rapidez que vas soltando con el paso del tiempo... A veces cuando estás más grande incluso llega a darte flojera salir y prefieres quedarte en casa viendo Netflix con una copa de vino y tu pareja, pero ese pasado siempre quedará ahí, es algo súper emocionante que te hace sentir una adrenalina por la aventura, como si fuera la primera vez que estás viviendo. Ese disco en específico representa todo eso y por eso me gusta. Teníamos partes instrumentales, canciones de 8 minutos y estaba en inglés y español. Es una etapa que recuerdo con mucho cariño porque la disfruté al cien y la llevo conmigo ahora. El siguiente sería El Otro Lado, porque es un disco que tiene versiones diferentes al Broken Arquetypos y que hicimos cuando llegamos por primera vez a Ciudad de México, además tiene cuatro reversiones en acústica y cuatro reversiones en música como electrónica y en ese entonces vivíamos todos en la misma casa, el estudio estaba dentro de ella y todo el tiempo la pasábamos componiendo, hacíamos nuevos sonidos y empezamos a mudarnos al español. Cada quien diseñó un remix y nos desvelamos hasta tres días enteros en un rush creativo súper fuerte. Pasábamos noches componiendo y después hasta once horas durmiendo. Le dimos mucha cuerda a esa experimentación y estuvimos muy juntos, Fue como una pijamada de tres años y nada, después vendría el Hipersomnia Parte I. porque fue cuando empezamos a tomar un rumbo más maduro y concreto. En las composiciones hay mensajes mucho menos caóticos y más concretos. La música acá comunica ya un mensaje sólido, tiene un concepto y que nos permitió ver nuestro crecimiento como banda. Con él empezamos a trabajar el arte de los discos, nos perfeccionamos, nos volvimos mejores creadores, comunicadores y así llegamos a hoy. En cuanto al No Somos Los Mismos es un disco donde también la pasamos muy bien, porque fue un material en el que mudamos al español. Nos sentíamos un poco incómodos con esa transición, pero al final encontramos algo que nos dejó huella. Fue el disco que nos llevó a China y nos hizo vivir cosas increíbles.


¿Por qué deciden migrar de las composiciones en inglés al sonido en español?

Mario: Tiene mucho que ver con el lugar en el que vivíamos, que fue Nayarit y luego Guadalajara. En esos momentos nacieron el EP y el primer disco, y fue como algo revelador. La música en inglés era nuestra mayor influencia. En español las bandas que estaban o escuchábamos eran agrupaciones como Zoé o Caifanes y que no sonaban tanto en provincia. En la periferia del país solo habían bandas 'grandes', que sonaban fuertes al inicio de los 90. Sinceramente no teníamos acceso a muchas bandas en español que nos influenciaran, hasta que vinimos a la Ciudad de México y allí las cosas cambiaron. En los estados la mayoría de bandas tocan en inglés, pero acá ya tuvimos contacto con bandas que tocaban en nuestro idioma, que tenían letras o mensajes que se te quedaban en la cabeza, y que más tarde, no podías quitarte. Creo que cantar en inglés es una forma de esconderte, porque obviamente, muy pocas personas te van a entender al cien por ciento con la primera vez que te escuchen, por lo menos en nuestro país sucede así. Aunque pronuncies increíble creo que el inglés te protege, porque aunque está la obra de arte expuesta, solo tú la entiendes, por el contrario, con el español sí que te expones, está otro rollo en el que te encuentras semidesnudo y no hay dobles interpretaciones. También expones el sentimiento allí, al rojo vivo, y eso te lleva a ser vulnerable ante lo demás, pero si lo ves desde una perspectiva diferente, eso permite que el mensaje llegue a muchas más personas... Yo, en este momento, no haría música en inglés otra vez. La música en español tiene mucho que ver con lo que se quiere dejar en las personas y lo que se busca transmitir. En un sentido muy poético, uno busca que las canciones se queden en la vida de los demás y el inglés limita mucho ese aspecto... Durante mucho tiempo esto se ha tratado de compartir sentimientos y qué mejor forma de hacerlo que en nuestro idioma. El español cambia todo completamente y te permite otra formas de comprender y transmitir la música.


“Todo el mundo tiene un nivel de profundidad”...


Yendo sobre una línea de nostalgia y recuerdos, ¿cuál elegirías como el escenario más representativo en el que se han presentado y cuál el más extraño?

Mario: Elegiré el Vive Latino aunque suene muy cliché. Somos la primera banda de Nayarit que toca en el festival y eso nos llena de orgullo porque crecimos soñando con eso. Creíamos que nunca en la vida iba a pasar, pero cuando sucedió hasta lloré y me emocioné mucho... Más allá de que fuera el mejor escenario o el mejor momento, para mí significó muchísimo porque fue como darle las paces a mi yo de 15 años y decirle “¿Ves, güey? Es algo que si se podía, que sí se llegó a lograr”... El viaje a China o las giras por Estados Unidos quizá suenen como hechos impresionantes, pero el tocar en un Vive Latino es toda otra experiencia. Para nosotros era el todo, porque aunque haya gente que le tire mierda al festival, cuando vienes de la provincia es algo increíble... Algo que le da también la esperanza a las bandas locales y les demuestra que sí se puede. Incluso en Nayarit ya hay una espacie de escena naciendo. Ahora sobre show más extraño en el que hemos tocado yo creo que sería uno al que llegamos por una gira organizada dentro de gobierno de Sinaloa. En ella iba a tocar Enjambre, y como nosotros queríamos ser sus teloneros a toda costa, logramos que nos dieran el visto bueno a cambio de tocar en un pueblo ubicado en lo alto del estado muy cerca al Triangulo Dorado. En esta zona el narcotráfico nos mostró un panorama impresionante porque la corrupción es muy alta. El abandono de la región por parte de las autoridades y el gobierno hace que las personas se vuelvan así, ¿no?, y fue todavía más extraño porquetodos saben lo que sucede, pero a nadie le extraña que sea parte de la normalidad... En fin; el show terminó siendo para puros niños porque los hombres del lugar tampoco existen y nos pareció muy extraño y maravilloso ver estos contrastes. Comimos delicioso, nos trataron súper bien y finalmente vimos gente buena en contextos diferentes y complejos para el resto. En ese sitio se robaron nuestro cariño...


¿Y cuál elegirías como el recuerdo más bonito que tienes con Sierra León y cuál el más turbulento, por llamarlo de alguna forma? Mario: Yo creo que el más bonito sería el viaje a China porque fue como ir al otro lado del mundo con tus mejores amigos. Vivimos un montón de aventuras, comimos comida muy rara, tocamos en un festival que estaba llenísimo, nos encontramos en otro mundo. Como este país es socialista, antes no había música occidental, entonces te encuentras todo lo que se hizo de este lado del mundo, pero de golpe. Sobre todo en el rock no hay una separación. No hay una década de 1950 con Elvis o una de 1960 con The Beatles. Mucho menos una de 1970 con Led Zeppelin o algo de música disco ni el grunge de los 90. Por supuesto tampoco está la electrónica de los 2000 ni el reggaeton del 2010, entonces no se cuenta con personajes, cronologías o nada que separe a las bandas. En China hay como el equivalente a estos músicos, pero existen al mismo tiempo en una mescolanza sumamente impresionante. Hay un choque social impresionante porque ni siquiera usan las mismas redes sociales que nosotros, pero en fin... Ahora una experiencia no tan buena, yo creo que elegiría una vez que veníamos del Cervantino hacia la Ciudad. Por ahorrarnos una caseta nos fuimos por la carretera libre y, justo en esa época, el narcotráfico y las autodefensas estaban en su punto más fuerte. Nosotros veníamos escuchando un disco de Tame Impala de la nada salió una camioneta que venía detrás de nosotros y nos quiso chocar. Estaba llena de sicarios enmascarados y fue impactante. Nos empezaron a amenazar de que nos paráramos y empezamos a discutir entre si sí o no lo hacíamos, llamamos a la policía, a nuestra familia y, estábamos asustados, nos pudieron haber matado, pero gracias a un camión nos salvamos. Seiji, que venía manejando, les aventó la camioneta con todo el miedo del mundo y así ellos pudieron quedar atrás de nosotros, aceleramos y los perdimos... Fue una cuestión en la que casi perdimos la vida... En este sentido de las experiencias difíciles, pero también de los momentos de felicidad, tristeza, tranquilidad y cambios, ¿qué función crees que tenga la música en la vida de las personas? Mario: Yo creo que la música es una expresión del alma como todo tipo de arte. Si eres una persona tímida o que no suele hablar mucho de sus sentimientos, gracias a ella puedes encontrar las palabras correctas y saber qué decir. Al menos a mí, que me cuesta mucho exteriorizar mis sentimientos, me significa mucho cuando encuentro una canción que tiene lo que quiero decir, incluso si estoy enojado...


¿Para ti qué importancia tienen la música y el arte?

Mario: Creo que la música junto a todas esas expresiones artísticas de las que te hablé más arriba son más que necesarias para ayudarnos a desfogar esos sentimientos que a veces tenemos contenidos. Más allá de la música, yo creo que el arte es algo que debe estar en la vida de todas las personas. No quiere decir que alguien tenga que ser todologo o un experto erudito, sino que siempre tiene que haber una expresión que te haga sacar las cosas que pasan en tu cabeza. Cualquier cosa que vivas, sientes o pienses recibe un escape con el arte. El ser humano es un ser creativo y artístico por naturaleza, así que en la música y el arte yo creo que encuentra un escape de su propia coraza.


“Si la música de Sierra Léon fuera un animal sería un león de sueño como el de una ilustración que le hicieron a Cecil, el león que vivía en el Parque Nacional Hwange de Zimbabue, y fue asesinado por un dentista fuera de su hogar"... "Nuestra música sería su espíritu; como esa fuerza etérea que se apodera de tu corazón”

¿Qué consejo le darías a todas las personas que quieran hacer música o plasmar su ser en alguna manifestación artística, pero tienen miedo a lo que sucederá?

Mario: Que pierdan los prejuicios y que hagan lo que sea necesario para poder avanzar. Al final la satisfacción que van a lograr no tiene precio, así es que yo les diría que bajo ninguna circunstancia deberían dejar que les quiten sus sueños. Que caminen sin miedo y que recuerden que algún día van a morir, y por lo menos yo, no quisiera tener una duda de “qué hubiera pasado si hubiera hecho esto que no hice por x o y razón” me torturara o amargara. No se queden con la duda, háganlo, crezcan, apasiónense, encuentren nuevos lenguajes y sigan entregándose a lo que hacen.


Para finalizar la entrevista, ¿qué canción de Simulaciones crees que define la esencia de Sierra León en este momento?

Mario: Me quedaría con “Simuaciones” porque creo que es la canción que más retrata a Sierra León en este momento. Ahora que se han caído todos esos prejuicios y caemos en lo que hablábamos hace rato, nos damos cuenta de que todas esas ideas absurdas, prejuicios y poses que mantener no sirven de nada. Le damos más peso al ser tú mismo y sentirte orgulloso de eso, a juntarnos con gente que sea real y auténtica, ya no solo es de “así soy, acéptenme”, sino de “así soy y quiero gente que vibre a mi nivel”. No es como que podamos definir quienes son reales o no, pero este es el sentimiento que se vive en la banda. Nos sentimos cómodos con nuestra piel y, al menos yo, nunca antes me había sentido tan a gusto con ella.


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