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Entrevista con dEUS

Esperando en un bar, debajo del mar.

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Después de más de diez años sin lanzar un material de larga duración, la mítica agrupación liderada por el cantante y compositor Tom Barman anunció la llegada de ‘How To Replace It’, su octavo álbum de estudio. El disco está compuesto por 12 temas eclécticos, con sonoridades que evocan la intimidad del jazz de cabaret y el groove pegajoso del funk y el hip-hop, hasta líneas de voz bastante graves y riffs de guitarra minimalistas. A pesar de los múltiples recursos y estilos musicales empleados, la banda ha logrado darle forma a esta nueva dirección sonora bajo una estética cálida y nocturna, pero no por eso menos abrasiva, mostrando nuevamente su capacidad de reinventarse a lo largo del tiempo.

Hace casi treinta años que dEUS irrumpió en el panorama de la música alternativa con su debut de 1994 ‘Worst Case Scenario’. En ese momento, los oriundos de Amberes, Bélgica, no podían imaginar la recepción ni el alcance que dicho álbum les traería. En los años siguientes, la alineación original se vería modificada un sinfín de veces, y sólo Tom y Klaas Janzoons (violín, voz) mantendrían el núcleo de aquella primera formación que dio génesis al proyecto. Tras los lanzamientos de ‘In A Bar, Under The Sea’ (1996) y ‘The Ideal Crash’ (1999), la banda se posicionó como una de las más interesantes en el panorama del art rock noventero que se encargaba de cerrar el segundo milenio. En una escena que todavía estaba fuertemente marcada por el grunge y el increíble desarrollo que tuvo el indie rock, la música de dEUS incorporó una paleta de recursos e ideas que recuperaban una visión creativa caracterizada por la experimentación lúdica y la recontextualización de los estilos musicales emergentes de su época. Sin saberlo, el quinteto belga abrió las puertas para futuras generaciones interesadas en hacer su propia versión de la música alternativa.

Actualmente, además de Tom y Klaas, la banda está compuesta por Alan Gevaert en el bajo, Mauro Pawlowski en la guitarra y Stéphane Misseghers en la batería. Para esta ocasión, platicamos con éste último sobre su experiencia musical en Bélgica durante los noventa, su ingreso a dEUS en 2003 y los detalles del enfoque creativo de la agrupación, así como del estreno de su nuevo material discográfico.

Hola Stéphane, es un gusto tener esta entrevista contigo. Antes de hablar de la banda y su nuevo disco, quisiera que me platicaras acerca de ti. ¿Cómo abordas tu forma de tocar la batería?

SM: Bueno, comencé en una academia de música clásica cuando tenía seis años y las baquetas todavía eran demasiado grandes para mis manos. Al poco tiempo me dijeron que debería de probar otra cosa, fue entonces que me pasé al piano. Tan pronto crecí lo suficiente, retomé la batería y después cursé durante cinco años la academia. Poco tiempo después, a principios de los noventa durante ese periodo inicial del grunge, empecé a tocar con bandas. Estaba fuertemente influenciado por Sonic Youth, Soundgarden, lo primero de los Smashing Pumpkins y bandas como Mudhoney. Aunque también me encanta My Bloody Valentine; ‘Loveless’ (1991) sigue siendo uno de mis discos favoritos de todos los tiempos. En ese entonces no teníamos internet, así que la forma de conocer bandas era comprando sus discos y leyendo las revistas de música para descubrir nuevos grupos. Debo decir que, por aquella época, comencé a notar la diferencia entre una sección de batería musical y aquellas que sirven para sostener a una canción. Recuerdo comprar un casete de ‘Arise’ (1991) de Sepultura y verlos tocar en vivo en Bélgica, me volaron la cabeza. También vi a Kyuss cuando estaban de gira, por el lanzamiento de ‘Blues for the Red Sun’ (1992). Esos conciertos dejan una marca en ti.

Como sea, seguí tocando en bandas y ampliando mis intereses musicales. Me empezó a gustar el jazz y me di cuenta de la mezcla entre la libertad y compostura que tienen los bateristas de jazz, pero determinando que disfrutaba más tocar canciones que improvisaciones a lo free jazz. En ese momento decidí que debía dejar la academia. Verás, yo tenía 21 años y tocaba en Soulwax. Estábamos a punto de grabar ‘Much Against Everyone’s Advice’ (1998) en Los Angeles, en Sunset Sound, con David Sardy. Para nosotros era increíble tener una oportunidad así. Sin embargo, cuando se lo platiqué a la escuela me dijeron que tenía que escoger entre hacer eso, o estudiar en el conservatorio. Al final tuve que tomar la decisión de dejar la escuela y perseguir una carrera. Fui aprendiendo lo que me interesaba a través de la práctica y de acumular experiencias de grabación en estudios.

Sobre mi forma de tocar con dEUS, tuve que llenar los zapatos de alguien como Jules De Borgher. Él no era un baterista muy técnico, para nada, pero tenía ideas geniales. Cuando se cambia de baterista, se modifica la mitad del sonido y de la fundación de la banda. Tuve que pensarlo meticulosamente, me decía a mí mismo: “¿Voy a descartar todo lo que él hizo y hacer lo mío? ¿O debería permanecer fiel a algunos de los colores y las texturas del lenguaje rítmico de dEUS?”. No fue sólo Jules, sino que Klaas también tiene una idea muy clara de cómo debería de ser un buen ritmo. A veces él toca la batería y después yo elaboro su idea, de esa forma se vuelve un esfuerzo grupal y yo sólo estoy ahí para mejorarlo. Es muy interesante, porque dEUS es una banda a la que no le gusta repetirse a sí misma. Como músicx siempre tienes que adaptarte a una nueva dirección que no necesariamente sabes cómo será. Comienzas a experimentar y a veces funciona muy bien; pero otras no. Por ejemplo, “Must Have Been New” del nuevo álbum. Nos tomó años acabar esa canción, no fue hasta el día de su grabación que la terminamos. Seguía cambiándole cosas, porque no quería que sonara cono un waltz genérico. En aquel momento no estaba seguro de estar contento con lo que toqué, pero escuchando la canción ahora, me siento orgulloso de lo que hice. A veces tienes que dejar descansar tus partes, y volver a escucharlas tiempo después. Así te das cuenta de que no son tan malas como creías.


Cuando te uniste a la banda en 2003, ¿cuál era tu opinión sobre la música de dEUS?

SM: Me encantaban. En Bélgica, durante los noventa, dEUS eran absolutamente los número uno. Descifraron el código para que una banda belga pudiera abrirse camino internacionalmente, lo que casi nunca se había hecho antes, a excepción de uno o dos casos. Eso nunca había pasado en la escena del rock alternativo en Bélgica. Todo era genial: la música, el estilo que tenían y sus letras. En ese entonces, cuando tenía 18 años, se acababa de estrenar ‘Worst Case Scenario’. Ese disco me dejó alucinado. Estrellato instantáneo [ríe]. Por supuesto que los seguíamos, siendo un músico en ese periodo de tiempo se convirtieron en una banda que admirar. Yo estaba en la escena de Gante, con Soulwax y ese estilo más blusero del roots rock. Pero a ellos los inspiraron Zappa, Beefheart, Neil Young, todo. Lo que más me gustó de dEUS fue que tenían una perspectiva distinta sobre la música alternativa. Estuve de gira con ellos en 1998, siendo Soulwax la banda que abría sus conciertos, por el lanzamiento de ‘The Ideal Crash’. Creo que ahí fue cuando, como baterista, le llamé la atención a Tom. Porque cuando audicioné cuatro años después, me dijo: “Claro, ¿por qué no vienes a la audición?”. Lo hice y conseguí el trabajo. Siempre han sido mis favoritos del rock alternativo belga. Bueno, mi banda belga favorita y punto, porque no había muchas otras antes [ríe].

La impresión que tengo de su proceso creativo es que siempre han estado abiertos a explorar y jugar con distintas influencias musicales. Siento que recontextualizan determinados sonidos al emplearlos en pasajes donde, en principio, unx no pensaría que podrían ir. Con esto en mente, quisiera preguntarte: ¿cuál es el enfoque creativo de la banda al componer?

SM: No diría que todo es posible, pero casi todo. Hemos intentado cosas diferentes para cada álbum, tratamos de incorporar elementos distintos. Por ejemplo, en ‘Keep You Close’ (2011) teníamos el elemento sinfónico, que nos dirigió hacia un sonido más amplio y abarcador. Ese álbum en sí mismo fue un experimento que nos permitió tocar en festivales más grandes y en mejores escenarios. Siempre te hace feliz poder llegar a esos lugares, aunque ese nunca fue el objetivo del disco. Sólo fue un experimento que hicimos, ¿sabes? Simplemente quisimos utilizar elementos orquestales. Si escuchas “Vanishing of Maria Schneider” o “Keep You Close”, la canción, no diría que fue un ejercicio de estilo, pero es lo más cerca que hemos llegado agregando esos elementos. Escuchando de nuevo ‘Keep You Close’ ahora, es posible que lo hayamos llevado demasiado lejos. Así que, para este álbum, nos tomamos un tiempo para reflexionar, reagruparnos y pensar juntos qué dirección sería la siguiente y la mejor después de más de diez años de silencio. Nunca hacemos dos veces el mismo álbum, pero seguimos siendo la misma banda. Lo que más necesitábamos y anhelábamos era tener más espacio: que cada elemento estuviera presente. Y claro que tiene distintas capas, colores e instrumentos, pero lo que queríamos era devolver las canciones y la música a la esencia de la banda; que el disco se sintiera poderoso no por la cantidad de elementos que empleamos, sino por el balance entre ellos: cada uno tiene el mismo peso que los demás. Han comparado este disco con los primeros dos, pero creo que tiene más que ver con el espacio que dejamos. Digámoslo así: optamos por la verticalidad en vez de la horizontalidad.

Es increíble, nos tomó diez años entenderlo. Estamos muy contentos con el resultado, y también es una forma de reiniciar algo. Tal vez un capítulo que cerramos y ahora es el comienzo otro. De nuevo, no nos gusta repetirnos. Así que nunca haremos el mismo álbum dos veces, hay muchas otras bandas que lo hacen: que tienen eso como su único punto de venta. Para mí eso no es suficiente, es un poco aburrido. Si te repites como artista, eso no es muy interesante, ¿verdad?


Platícame un poco sobre el proceso de grabación de este álbum, ¿fue difícil al principio? ¿O se desarrolló de una manera natural y sin complicaciones?

SM: El proceso de grabación, para nosotros, comienza a la par del proceso creativo. Tenemos un estudio en Antwerp, ahí es donde ensayamos e improvisamos. Antes de seguir, quiero decir que los dos últimos discos, ‘Keep You Close’ y ‘Following Sea’ (2012), se hicieron a partir de una sesión de improvisación que duró meses. Digamos que ‘Following Sea’ reunió el material sobrante que nos parecía demasiado bueno para sólo descartarlo y archivarlo, teníamos que hacer algo con esas canciones. La razón principal por la cual nos tomó tanto tiempo empezar a trabajar de nuevo (porque empezamos a finales de 2017) fue porque estábamos asustados de volver a tener una sesión de improvisación así de larga. Puede llegar a ser un proceso muy cansado, tiene que haber un punto medio. Así que Tom nos dijo desde el principio que iba a escribir más que en álbumes pasados, quería despejar el camino para encontrar la nueva dirección del sonido de la banda. Al principio no fue tan fácil, porque te llegan los demos a tu correo y piensas: “Vaya, ¿así que esta será la nueva dirección?”. Pero al final, “Le Blues Polaire”, que era la canción que menos me gustaba, terminó siendo mi favorita del disco. La grabación nos tomó unos tres meses, aproximadamente, pero todo el proceso creativo y de los demos comenzó hace cinco años. Una vez que tuvimos las canciones grabadas, pudimos agregar cosas en la producción, como overdubs y capas de varios sonidos.


Llegando al final, ¿habrá la posibilidad de poder verlos en vivo en México algún día?

SM: Si nos invitan, yo creo que sí podríamos ir. No sabía que esta era una entrevista para México, pensé que era para España, dios mío [ríe]. Qué genial. Hicimos una gira por Sudamérica hace algunos años, fue increíble y nos encantaría repetir esa experiencia. Pudimos darnos cuenta de que si tienes una base de fans ahí, son muy leales. No es como nada que haya visto antes. Si nos invitan, por supuesto que iremos.


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