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Entrevista con Descartes A Kant


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Tras un largo hiatus discográfico, cambios en la alineación y la reorientación sensible estándar post confinamiento, Sandrushka Petrova, Ana Cristina MoMemo Ibarra y Leo Padua dan nueva vida a Descartes A Kant. Esto tras el lanzamiento de su más reciente LP en septiembre del año pasado.

‘After Destruction (2023) llega hasta nosotros vía Cleopatra Records, cargado de giros retrofuturistas, metralla existencial y machine wisdom cortesía del DAK, el nuevo integrante mecánico y piedra angular de esta nueva etapa sónico-teatral.

Con esto en mente, nos dimos a la tarea de conversar con los nacionales sobre su próxima presentación dentro del Pitchfork Music Festival CDMX, el camino recorrido entre giros extramusicales y el papel de lo performático como herramienta creativa.

Estamos a días de su presentación como parte de la primera edición del Pitchfork en tierras mexicanas. ¿Qué tal los ánimos pre festival?

CM: ¡Muy emocionados! El ser considerados para la primera edición del festival en México, con el respeto que tiene Pitchfork a nivel internacional, es algo súper importante.

MI: En lo personal, soy muy fan de Godspeed You! Black Emperor y, aunque no toquemos el mismo día, el compartir cartel me hizo sentir muy loco. Cualquier oportunidad para tocar es bien recibida, aún más con esto de que no hemos tocado en festivales desde el Vive Latino de 2010. Es muy chido ver cómo se abren las puertas y ser parte de algo así.

Es literalmente increíble que hayamos pasado tanto tiempo sin Descartes sobre el escenario. Me gustaría saber un poco de los puentes que tiraron para llegar hasta este punto, siendo uno de ellos el lanzamiento de ‘After Destruction’.

SP: Hacer música es un proceso muy complejo, nosotros lo resolvemos trabajando por etapas. Lo primero siempre es el sonido, tarde lo que tarde, así sean seis meses o un año. Ya después vamos agregando capas, como un gran regalo al que vas poniendo el moño, el papel, etc. Una vez que resolvimos los cambios en la alineación, los nuevos sonidos, el cambio de pedales análogos por emulaciones y el dejar de usar amplis, comenzamos a pensar en el show.



Supongo que fue en este punto donde decidieron llevar la teatralidad dentro del proyecto al siguiente nivel ¿cierto? Recuerdo uno de sus primeros shows dentro de esta nueva etapa. Fue un sold out en el Foro del Dinosaurio, dentro del Museo del Chopo, abría Fryturama; jamás había visto algo así en una banda nacional.

SP: La máquina y los vestuarios fueron procesos que trabajamos en lo individual, pero siempre visualizando el cuadro completo, lo cual tomó alrededor de un año. Dentro de este aterrizaje al acto en vivo trabajamos con un coreógrafo llamado Mauricio Rico. Coordinar la música con todo este montaje coreográfico ha sido uno de los procesos más retadores y divertidos que hemos atravesado como banda.

No imagino sus presentaciones ahora que han podido perfeccionarlas sobre tarima.

SP: En este punto ya tenemos nuestra lista de chequeos internos y podemos disfrutar de ese crecimiento a la par. Ir aprendiendo y hacerlo cada vez mejor sobre el escenario. Se siente como haber hecho la parte teórica y ahora cruzar la práctica con la gira y demás presentaciones.


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Portada: ‘After Destruction’ de Descartes A Kant

¿Cómo han vivido ustedes, como instrumentistas, esta relación con lo extramusical? ¿Sienten haber encontrado un nuevo rostro de su sensibilidad?

SP: Descartes A Kant siempre ha sido performático, pero ha crecido con los años desde ese lado salvaje y maximalista. Es hasta este disco que existe una consciencia de ello, hay una intención de alinear los trazos y movimientos hacia lo robótico, de integrarlo a este paisaje de ciencia ficción. Se me hace súper bonito que pueda llegar alguien como Mau, se integre a nuestra idea sobre la máquina y la amplíe en forma de una puesta en escena.

MI: Creo que nadie le pone peros a la parte coreográfica, la vemos como un plus.

CM: Siempre he dicho que la banda es como una escuela completa: música y performance. He aprendido a ser consciente de mi cuerpo en su interacción con el instrumento y lo que se transmite. Recuerdo una vez, hace como diez años, que tuvimos un taller de desenvolvimiento escénico, eso me ayudó muchísimo. Son detalles que suelen pasarse por alto en la mayoría de las bandas. Descartes me ha ayudado a ser una mejor intérprete.

LP: La evolución es parte de tocar cualquier instrumento. Puedes empezar de cero y, eventualmente, te vuelves súper adicto al querer tocar mejor. Es una satisfacción distinta a cualquier otra. Irle añadiendo esta parte performática con el paso de los años es parte de ese camino. Generar un dominio, conectar con la banda y agregar lo coreográfico te hace ir más allá como proyecto. Este avanzar juntos, Sandra-Memo-Cristi, ha sido bien lindo y creo que todavía nos falta; ese hambre de ver hasta dónde podemos llegar.

Por cómo lo describen, pienso en esta partición íntima de quienes son ustedes sobre y bajo el templete. ¿Viven este desdoblamiento de alguna manera en específico? ¿Consideran que es parte del quehacer artístico o más bien un accidente instrumental?

SP: Esta diferenciación del yo cotidiano y el personaje escénico siempre me ha sido necesario para… sobrevivir. Desde niña fuí muy introvertida y, al descubrir la música, me di cuenta de que ahí podía ser otra persona y todas las que yo quisiera; multiplicarme. Sandrushka Petrova es la afirmación de que, en este lugar, bajo este seudónimo, puedo hacer lo que sea: amplificarme, vivir estos momentos de pasión, sentir todo más intenso. Es vital que estén diferenciados, vivir así todo el tiempo sería muy desgastante [ríe].

MI: Ir a la tienda haciendo coreografías [ríe]. Pero sí, creo que todos tenemos cierto respeto por otras vertientes del arte y, una de ellas, es el teatro. Este álbum, como los anteriores, se aproxima a esa teatralidad. Pienso en estos actores de método, como Daniel Day-Lewis, que viven completamente el papel. Es parecido con los personajes que interpretamos sobre el escenario, nos metemos completamente en ese mind set.

LP: Yo siento haber desbloqueado cierta parte de mí que no exploraba en mi performance. Tratar de bailar, lo más que pueda, mientras estoy sentado, sí termina por formar cierto personaje; este ingeniero espacial, retrofuturista, inexpresivo que trata de contagiar al público.

CM: Para mí no es tanto un personaje, sino liberar este otro lado de mí. Me centro en dejar ir, cosa que en mi día a día no hago mucho, una especie de catarsis personal.



El que su identidad exista durante cincuenta minutos entre cuerdas y micrófonos no la hace menos real. Quizá lo es aún más que todos esos puntos donde no nos permitimos vivir intensamente.

SP: En ese sentido es parecido a todos estos momentos de pasión que, si los viéramos desde afuera, nos aterrarían. Es llegar a lo más alto del espectro, desde la comedia, el drama o la estridencia. Siento que Descartes es eso, expresividad a tope, intenso bajo y sobre el escenario.

Será genial poder ver ese torrente de emociones dentro del Frontón Bucarelli. Hablando del futuro cercano —y para cerrar esta gran plática— me gustaría saber ¿qué sigue para Descartes y el DAK?

SP: Tenemos en puerta esta gira al interior del país. No nos había tocado presentar el ‘After Destruction’ en otra ciudad que no fuera la capital. Y, respecto al Pitchfork, nos tiene súper emocionados y nerviosos. Para quienes no nos hayan visto, esperen un show/terapia musical. Lleno de luces, coreografías, vestuarios, esta máquina concebida para el daño emocional y, quizá por ahí, alguna sorpresa. Viene garantizado [ríe].



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