Entrevista con Cate Le Bon
- Lilith Jaime

- 30 dic 2025
- 10 Min. de lectura

La cantautora, productora y artista multidisciplinaria galesa, Cate Timothy, mejor conocida como Cate Le Bon, se mueve entre el art pop, el rock experimental y una sensibilidad profundamente introspectiva, donde la emoción y la abstracción conviven con naturalidad. A lo largo de su carrera ha construido un universo sonoro propio, marcado por la sinceridad creativa, la exploración constante y una fuerte conexión entre música, arte y experiencia personal, convirtiéndose en una figura clave dentro de la escena alternativa actual.
Este año, esta voz más singular e inquieta de la música contemporánea regresa con un álbum particularmente especial. Un material que se centra en el dolor de soltar, pero las ventajas que trae el poder afrontar ese momento. Tuvimos la oportunidad de hablar con la artista acerca de ‘Michelangelo Dying’, el significado emocional y personal que tiene esta obra en su trayectoria, su inspiración para hacerlo, la importancia de la sinceridad en el arte, y por supuesto, su perspectiva en la sociedad digitalizada de hoy en día.
¿Cómo te sientes ahora que tu álbum ya lleva un par de meses afuera?
C: Bien, como que, ya sabes, en cuanto terminas un disco y lo entregas, deja de importarte. Que esté publicado o no, no hace ninguna diferencia. Una vez que lo acabas, simplemente lo entregas.
Vi que recibió muy buenas críticas. ¿Sueles prestar atención a lo que la gente dice sobre tu música?
C: No lo hago. No leo reseñas, ni prensa. Creo que, mientras estés contenta con el disco cuando lo doy por terminado, es un poco más agradable para mí.
Eso es muy interesante. Entonces, no lidias con ningún tipo de critica o comentarios en internet. ¿Crees que tus trabajos terminados sean más un logro para ti misma?
C: Siento que cuando empiezas a dejar que las críticas y esas cosas entren en ti, pueden influenciar lo que saques de una manera que no sea tan sincera. Pienso que es mejor que, ya sea hagas algo bueno o malo, simplemente lo hagas. Termínalo, fírmalo y siéntete orgulloso de ello. Ese es el mejor logro.
Incluso siento que es una manera de proteger tu salud mental. A veces el internet puede ser un lugar muy cruel. Me parece increíble que, pese a que no ignoras como tal lo que se dice, no dejes que te afecte.
C: Sí, es decir, es como un bien sin fin. Puedes encontrar cosas que te hagan sentir bien, así como cosas que te hagan sentir mal. Entonces, es mejor no entretenerte tanto en ello.
Pasando a tu disco, me parece que el tema central es el amor. ¿Qué te hizo tomar esa decisión creativa?
C: Era inevitable, en verdad. Intenté no escribir un álbum sobre amor o el dolor de un corazón roto. Sin embargo, cuando me senté a trabajar en ello, todo me llevaba a ese tema. Y fue que pensé en hacer un disco que fuera sincero. Entonces, se hizo claro que tenía que afrontarlo y escribir sobre como lo estaba viviendo y experimentando, supongo.
¿Te fue difícil navegar este proceso de sentir muchas emociones?
C: Sí, escribir un disco debería ser así, creo. Hubo mucho dolor lineal relacionado a un corazón roto, aunque no hay una narrativa lineal. No hay muchas razones para que lo haya, y por eso quería ser lo más real a ese tipo de caos, lo que significó, rendirse a el caos de todo y ocultarme del dolor, pero a la vez, dejarme sentirlo. Creo que es una buena lección: no suprimir ni esconderte, sino sanar de ese algo.

Para ti, ¿cuál fue una de las lecciones más grandes que aprendiste en tu proceso creativo? Tomando en cuenta que hubo dolor y el sentimiento de perdida.
C: Aprendí a no suprimir. Creo que se trata un poco de hacer el trabajo necesario para poder soltar algo, ¿sabes? Es, especialmente, importante que las mujeres aprendan a soltar las cosas, porque puedes cargar con mucho sin darte cuenta, hasta que de pronto eso te da la vuelta a todo.
Esto que mencionas de las mujeres me es muy importante. ¿Consideras, entonces, que tu trabajo tiene rasgos feministas?
C: Solo en el sentido de que soy una mujer escribiendo sobre una experiencia femenina. Es más bien algo que viene de un lugar muy personal, muy específico. Creo que hay muchos roles distintos dentro de las relaciones que no se basan solo en el género. Hay una cita muy buena que dice que los hombres salen de una habitación y dejan todo en esta, y las mujeres salen de una habitación y se llevan todo con ellas. Y creo que eso es muy cierto. Así que este disco trata realmente de eso: de aprender a, de alguna manera, dejar todas esas cosas en el suelo, soltarlas.
De todo el proceso de hacer tu álbum —desde las letras hasta la producción y la portada—, ¿cuál fue el momento que más disfrutaste?
C: Disfruté de todo, la verdad, pero de distintas maneras. Disfruto el rompecabezas de los arreglos. Y, como disco, todo iba alimentando a todo lo demás, así que se convirtió en una especie de cámara de eco de sí mismo. Las letras influyen en la música, la música influye en las letras. Algunos sonidos de saxofón, por ejemplo, influyeron en el tono adecuado de una canción nueva. Así que todo fue muy claramente un producto de sí mismo, y ese, para mí, es un proceso disfrutable. Por eso no creo que pueda separar una sola parte de todo eso.
Ahora que mencionas también que las letras van de la mano con la música y que ambas se complementan, ¿cómo encaja este disco dentro de la evolución musical que has tenido a lo largo de todos estos años?
C: No lo sé. Intentaba hacer música que se sintiera como una expresión sincera de algo. Creo que muchos periodistas con los que he hablado han mencionado esta especie de trilogía de la que parece formar parte, lo cual tiene sentido para mí. Nunca se me había ocurrido realmente hasta que un periodista lo dijo, y luego empezó a repetirse. Así que sí, siento que eso es verdad en cierto modo. Pero, también, esperas que todo lo que haces se sienta nuevo, que sigas siendo permeable y curiosa, y que todas las personas diferentes con las que has trabajado entre disco y disco te dejen algo, y que te influyan cosas que ni siquiera sabes identificar del todo. Pero, sí, no sabría señalar exactamente en qué es diferente. Solo siento que es diferente.
Es particularmente curioso que no lo hayas notado, sin embargo, creo que el elemento de la sinceridad se mantiene en todos tus trabajos. Ahora, tengo una pregunta sobre el título de tu álbum. Estaba pensando si te inspiraste en las artes plásticas en general, o si fue simplemente un nombre que tenías en mente desde hace mucho tiempo. ¿Qué nos puedes contar al respecto?
C: Estaba haciendo mucho —y en realidad siempre lo hago—, ya sabes, trabajando con mucha libertad mientras escribía la música y todo eso. En este caso, había una letra en una de las canciones que había estado ensayando, que hablaba de la muerte de Miguel Ángel. Y eso conecta con varias cosas. Conecta con muchos de los temas del disco: con experimentar el amor a través del arte, con la experiencia universal del desamor, incluso con una experiencia antigua del desamor.
Tiene una grandiosidad un poco irónica, porque es bastante autoindulgente sentarse a escribir un álbum sobre tus propios sentimientos, pero no creo que eso sea algo malo. Habla del valor del amor y del arte, del sacrificio de un artista, de la parte egoísta del artista, con un objeto de devoción colocado en un pedestal con el que es imposible competir. Supongo que también habla de la muerte de una fantasía, de la caída de un pedestal. Creo que el título reúne todos esos subtemas del disco, además de ser uno extrañamente romántico y grandilocuente.
Dijiste muchos conceptos realmente introspectivos con respecto del arte. En ese sentido, si pudieras imaginar todo tu disco en una sola imagen mental. ¿Cómo sería para ti?
C: Hubo una instalación de una artista llamada Colette Lumiere que vi cuando estaba en pleno torbellino de un desamor muy profundo. Se llamaba Real Dream. Era una mujer desnuda acostada en una habitación que es muy suave y acogedora, casi como un útero, y ella está tendida en paz junto a un espejo. Y eso resonó mucho conmigo, creo que otra vez por esta idea de una mujer que puede descansar junto a un espejo y es capaz de dejar algo atrás, de soltarlo.
Cuando empecé a hacer el disco con Samah, quería que se fuera construyendo a partir de sí mismo. Le llevé esta fotografía de la instalación y le dije que quería que sonara como esa instalación se ve y se siente. Se convirtió en un mapa precioso para nosotros, porque teníamos una comprensión emocional compartida. Era como un mapa emocional y abstracto, supongo, que era necesario, porque no quieres encasillarte con uno concreto o con algo demasiado literal, como una serie de palabras escritas. Así que siempre pienso en esa instalación cuando pienso en el álbum.

Eso es realmente profundo y no me imaginé que esa pieza de arte fuera una brújula en este material. No he visto la instalación, pero puedo ver cómo conectaste la música con lo que estabas viendo y sintiendo en ese momento. Ahora bien, me gustaría hablar contigo de una canción en concreto, que es “Is It Worthy? (Happy Birthday)”. Esa es la canción que más me gustó, así que quería saber cuál es la historia detrás de ella.
C: Supongo que no hay una historia concreta detrás de cada canción individual. Todas forman parte de un ciclo de canciones, ya que todas se influyen entre sí. Esa, en particular, es quizá una especie de meditación sobre el duelo y sobre lo que el amor te quita, y sobre preguntarte si vale la pena la ruptura, la separación y el dolor que siguen a un amor realmente profundo y absorbente.
Y, del mismo modo, estaba pensando si hay alguna canción del disco con la que te sientas más conectada, o si crees que todas juntas son las que construyen la historia completa.
C: Sí, para mí, todas son como piezas del mismo espejo roto. La emoción de una refuerza la de otra. Y eso va cambiando. Cuando las estás creando, es una experiencia muy íntima y privada hacia dentro. Luego interpretarlas es una experiencia pública hacia afuera. Así que también llegas a entenderlas de otra manera, porque quieres interpretarlas de una forma que sea auténtica. Entonces buscas, por así decirlo, un punto de apoyo diferente. Así que sí, tus canciones favoritas van cambiando a medida que te conectas con ellas de otra manera, sobre todo cuando las interpretas en directo.
¿Sueles pensar en cómo van a sonar las canciones en vivo o es algo que descubres en ese momento?
C: Disfruto mucho interpretar el disco tal y como suena, siendo fiel a cómo es en el álbum. Y tengo un director musical maravilloso, Ewan Inselwood, que tocó el saxofón en el material, y él se encarga de todo ese trabajo más técnico, de resolver cómo funciona todo. Pero mi único deseo es que se sienta, ya sabes, que le haga justicia al álbum en vivo.
No hace mucho terminaste tu primera tanda de conciertos. Para ti, ¿qué ha sido lo más memorable de todos ellos?
C: Creo que te das cuenta, cuando estás en una sala llena de gente, de que eso ya no ocurre tan a menudo. Los momentos de alegría colectiva se están volviendo menos frecuentes porque estamos todos tan absorbidos por nuestros teléfonos, haciendo cosas que antes hacíamos juntos, pero que ahora hacemos solos en la pantalla. Así que es realmente conmovedor estar en un lugar con muchas personas y compartir esa energía, ese intercambio. Lo que te da el público cambia la actuación, y luego tú les devuelves esa energía. Y se crea ese ida y vuelta, que es algo realmente hermoso.
Hacia el final, empezamos a pedirle a la gente que no grabara ni hiciera fotos, porque lo que está pasando solo va a suceder una vez, y los teléfonos interrumpen ese momento. Al menos así lo siento yo. Es bonito poder mirarlos a los ojos y no verlos a través de su teléfono. Así que cuando funciona, cuando la gente guarda el teléfono, se nota un cambio total en la energía del show. Es diferente, y es algo muy especial. Además, es cada vez más difícil para los músicos salir de gira: cuesta muchísimo dinero y los locales pequeños están desapareciendo. Así que es algo muy valioso y precioso, de lo que soy muy consciente cuando estamos haciéndolo.
He visto últimamente a muchos artistas hacer lo mismo: pedirle al público que deje de grabar o que simplemente guarde el teléfono. Creo que estamos tan consumidos por la tecnología que, a veces, olvidamos el momento que estamos viviendo. Entiendo perfectamente lo que estás diciendo.
C: Hubo un concierto que hicimos en un recinto bastante pequeño y pensamos: “Dios, esto va a ser muy especial. Estamos tocando en este sitio pequeño, va a ser muy memorable”. Y lo fue, pero la primera fila estaba llena de teléfonos levantados delante de nuestras caras, y se sintió tan hostil. Y sé que no era la intención, pero se sintió deshumanizante y como algo desafortunado que se interponía entre nosotros. La verdad es que pienso que deberíamos deshacernos todos de los teléfonos.
Yo también diría que es algo intrusivo para ustedes y para el arte en sí.
C: Sí, lo es. De verdad que lo es. Levantar un teléfono y grabar a personas que están intentando entrar en ese estado de interpretación, de presencia, es bastante inhibidor, y no es justo para nadie.

Ojalá que en los próximos conciertos la gente pueda entender que los celulares no son necesarios para estar presente en un show. Pasemos a otra pregunta, que tiene que ver con la banda con la que tocas. ¿Qué es lo que más disfrutas de la energía del grupo cuando estás en el escenario?
C: Tengo una sección rítmica femenina increíble. Ewan, Dale y Paul tocaron en el disco, además, es gente que es muy amiga mía. Así que es algo realmente especial compartir y hacer música juntos. Especialmente algo que todos —o al menos la mayoría— tuvimos parte en crear.
Igualmente, si dices que son buenos amigos tuyos, es algo muy bonito el hecho de que confíes tu arte y tu vulnerabilidad en ellos. Lo hace un evento muy íntimo para todos.
C: Sí, soy una persona bastante sensible, así que, reacciono mucho a las distintas energías. Me afectan bastante el carácter y la energía de la gente que me rodea. Por eso es tan importante para mí tocar con gente realmente buena y amable, porque no es solo estar en el escenario con ellas, sino que pasas mucho tiempo con estas personas. Así que es importante que todos sean muy buenos seres humanos.
Al final se convierten en tu familia temporal, al menos durante la gira y los conciertos.
C: Y sacrificas bastante cuando eres un músico de gira. Así que me siento muy afortunada de que no solo sean músicos excepcionales, sino también personas realmente hermosas. Y creo que eso es muy importante.
Para terminar esta entrevista, siempre me gusta hacer preguntas divertidas. Para ti, ¿cuál es tu ciudad favorita para tocar?
C: Hay muchas, pero me encanta estar en París y Berlín. Nunca he tocado en Ciudad de México. Uno de mis buenos amigos con los que he trabajado siempre me dice que es la mejor ciudad y que necesito tocar allí. Y yo pienso: “Sí, ya sé lo que quieren”.







