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Entrevista con Bruses


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Fotos: Andrew Thomas Huang

La artista mexicana Bruses ha construido una trayectoria marcada por letras que exploran las zonas más íntimas de su mente y composiciones cargadas de vulnerabilidad. Su propuesta se complementa con una estética tétrica que remite a una teatralidad oscura y enigmática. Con su álbum debut Monstruos (2022), no sólo obtuvo una nominación al Latin Grammy en la categoría de Mejor Álbum Pop-Rock, sino que también consolidó una base de seguidores leales dispuestos a acompañarla en el viaje de sus miedos y conflictos a través de la música.

Ahora, Amalia Ramírez regresa con un proyecto aún más introspectivo. Su segundo material de larga duración, Desde el Coma, invita a su público a recorrer un pasaje sonoro diverso que revive los recuerdos y las emociones de una experiencia personal que la llevo a, literalmente, estar en coma. Horas antes del estreno de este gran proyecto, tuvimos la oportunidad de hablar con Bruses acerca de lo que significó crear un disco tan intenso, sus colaboraciones dentro de él, la emergencia de su carrera artística dentro de una industria musical digitalizada y el purgatorio que existió dentro de su mente. 

Hola, Bruses. ¿Cómo te encuentras hoy? Estamos muy emocionados por tu nuevo álbum que se estrena en un día, ¿cierto?

B: En medianoche, güey. O sea, estoy muy ansiosa. No lo puedo creer. La verdad, siento de todo. Siento emoción y de alguna forma un duelo. Siento ansiedad, obviamente, pero todo dentro de una emoción. No me había caído el 20 hasta hoy que desperté, porque me tomó 3 años hacer esto y pasé por muchas cosas muy malas en lo que lo hacía. Entonces, es como el final de eso para mí. Es un cierre, pero a la vez es el comienzo de algo que también me emociona. Estoy muy revuelta, pero feliz.

Estamos muy seguros de que el público lo va a recibir con muchísimo amor. De hecho, ayer publicaste, a través de Instagram, que Colombia estaba esperando con muchas ansias este álbum.  

B: Sí, qué pedo, colombianos, a huevo.

¿Cómo te hace sentir que en otra parte del mundo la gente te sigue de manera muy cercana en tus proyectos?

B: Está rarísimo. No me la creo. Hay muchas cosas que no me creo. No me fijo tanto en números, porque pasé por una etapa en donde tenía muy malos números para la industria, pero hacía un show y se llenaba. Para mí, no tenía sentido. Y también conozco amigos que tienen excelentes números y casi no venden boletos. Entonces, siento que no hay ninguna fórmula. Siempre le digo a mis amigos: “Güey, no te agüites por nada y no te claves por nada. No existe una fórmula.” Nadie sabe lo que está haciendo. Lo principal es que te enfoques en tu comunidad y en los fans que, para mí, son lo más importante, porque sin ellxs, no tienes carrera. Y a mucha gente se le olvida. Entonces, no importan los números, sólo importa la calidad de lo que haces y el amor hacia tu comunidad. Eso es en lo que yo me he estado enfocando más.

¿Cómo lidias con comentarios que sí se enfocan más en los números y dejan de lado lo que la gente representa?

B: Obviamente, a veces no puedes evitar que la gente de la industria te diga: “¿Ya viste que eres número X o no sé qué? Me pasa mucho en los Grammys, que me preguntan qué siento por todo lo que he logrado. Y yo digo: “Güey, me siento igual que como la primera vez que me enteré.” Me emociona de la misma forma y a la vez, no siento que sea mejor que antes. Aunque, entiendo que la forma de medir de todos es en cantidad.

Justo tocaste un tema que quería hablar hoy contigo. El hecho de que, tú como artista, emergiste en una sociedad digitalizada hizo que también te enfrentarás a una industria musical muy distinta a la de hace dos décadas. Es decir, TikTok, Instagram y YouTube son herramientas para que los artistas crezcan. Tu caso fue uno así. ¿Qué opinas de esta industria en donde el éxito puede depender de las redes sociales y del volverse viral?

B: Creo que simplemente está cambiando la era en la que vivimos. Así como antes era la TV, ahorita es el internet y luego se van a inventar otra cosa y va a ser eso. A mí me gusta mucho la tecnología, yo soy muy fan de ello. La verdad cada que sale algo nuevo, a mí no me da miedo. Por ejemplo, la inteligencia artificial. Pasa algo contrario, me emociona mucho porque me gusta pensar en que son herramientas que nosotros podemos usar. Si los robots dominan el mundo, probablemente yo voy a estar muerta, por lo que no voy a saber qué pasará.

Pero ahorita, me emociona mucho todo lo que ha ido cambiando. Siempre que hay algo nuevo, hay una resistencia por naturaleza del ser humano, porque nos da miedo todo lo que no conocemos. Y siento que en esta era de ser artista, muchos se están resistiendo –o se resistieron al principio de la pandemia cuando salió TikTok– a todo eso. Que sí, TikTok sí cambió carreras y una de ellas fue la mía y lo acepto y lo abrazo. No me siento menos artista por haber utilizado algo que es, básicamente, marketing gratuito. Entonces, yo siempre le aconsejo a los artistas que no se resistan, que suban y griten todo.

Hay personas que tienen tanta energía, amor, dinero, y dedicación. Dedicas mucho a hacer una sola canción, para que sólo subas una historia y te olvides de ella. Para mí, es como: “Güey no, grítale a todos que vengan a escuchar.” Muchos me dicen: “Me da vergüenza rogar”, y yo: “Güey no estás rogando y si sí, que no te importe. Grítale a todo el mundo que vengan a escuchar tu pedo”.

¿Qué les dirías a esos artistas que no les es fácil desenvolverse en línea, pero que a la vez tienen ese deseo por ser conocidos?

B: Si tú crees en ti, todo mundo va a empezar a creer en ti. A mí me encantan las redes sociales, compartir todo y a veces comparto demás. Antes era muy perfeccionista y pensaba cada cosa que iba a subir, como todo, ¿no? Ya después me empezó a valer madre, en el sentido de que ya no curo tanto lo que subo, sino es más el querer que me conozcan. Y no importa si estoy sin maquillaje, o si no me veo lo suficientemente gótica, ¿sabes? Obviamente, no duermo así. Y la gente abraza eso. Somos humanos. No soy un producto. Me levanto y me veo a la verga, y cuando estoy cruda me veo a la verga. A veces me veo bien guapa y subo ese día, tal vez, 7 historias. Es normal. Yo, en serio, aconsejo que lo abracen porque solamente es una herramienta de marketing.

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Portada: Desde el Coma’ de Bruses

Me alegra que lo veas así. A muchos artistas les cansa un poco el internet, pero que tú lo abraces es una forma de aceptarlo y vivir con ello en paz.

B: Yo creo que es la presión, también. Descansan porque se están presionando, porque hay rechazo inmediato. Cuando te dicen qué hacer, también agüita mucho eso. Te piden hacer TikToks todos los días. Así el corporativo, porque si son así, güey. Y pues los artistas somos rebeldes por naturaleza. Entonces, lo primero que vas a decir es “No”. Pero, realmente, te estás afectando nomás por la naturaleza de rechazar algo que tienes que hacer. Por lo que, yo creo que es darle la vuelta, como engañarse a uno mismo. Yo eso hice, engañarme y encontrar algo que neta me divierta.

¿Cómo sobrellevas la presión por parte de las disqueras o corporativos que te piden crear contenido?

B: Yo tengo una regla de que no tengo horarios ni calendarios para eso. Usualmente, se usa, ¿no? De hacer un calendario de contenidos. Y yo dije: “Güey, no va a pasar.” O sea, yo a veces me levanto y subo 13 historias y a veces no subo algo en 2 días. Y no es como si fuera a matar mi carrera por no subir algo en ese tiempo. No hay control sobre cuándo voy a subir algo. Tal vez sí hay control en qué, porque hay cosas que se tienen que promocionar, pero no hay control de cuándo. No tengo una regla, entonces eso me hace sentir muy libre.

Experimentas más una libertad creativa, ¿no crees?

B: Justo, me divierto más.

Ahora que tocamos el tema de la libertad creativa, te comento que ya tuve la oportunidad de escuchar tu nuevo álbum. Me pareció muy bueno. Cuando leí que habías basado este proyecto en un accidente que tuviste más chiquita, me surgió la pregunta de ¿qué fue para ti revisitar estas memorias? Es decir, ese momento en tu vida y luego transformarlo en arte. ¿Cómo fue este proceso para ti?

B: Horrible. Tardé mucho. Esto es algo que pasó a mis 20 años. Ahora tengo 28 y empecé el disco a los 25. Qué loco ¿no? Me tomó 4 o 5 años revisitar ese lugar, porque no podía escribir sobre eso. No sé por qué. Era como tan personal, en serio, que me daba mucho miedo. No lo había terminado de procesar, tal vez. Hay muchas razones por las que, en serio, fue un evento muy traumático para mí. Hay un antes y un después de quién soy.  Ya ves que, según, existe un multiverso. Hay una versión tuya en todos lados, y en ellos te dedicas a algo que te gusta, porque seguiste tus sueños, y eso está en tu esencia. Pero a todas les fue diferente y todas trabajan en algo distinto. Entonces, yo siento que ese es un momento decisivo de mi vida. Siento que el accidente fue un momento en mi vida que pasó en todos los universos. En algunos probablemente me morí, en otros no. Es tan importante y fuerte que me daba mucho miedo cualquier cosa que tuviera que ver con ese lugar.

¿Cómo fue el proceso de crear tu segundo álbum? Tomando en cuenta que Monstruos tuvo una recepción crítica buena y una nominación a un Latin Grammy.

B: Me daba mucho miedo el segundo disco, como a todos. Y todo mundo me metió más miedo porque mis amigos artistas que ya tienen más de 2 discos me dijeron: “el segundo es el peor”. No sé si sabes, pero hay como una maldición del segundo disco por muchas cosas. O sea, porque, obviamente, si ya sacaste uno, entonces hay una expectativa. Y no solamente eso, sino que hay más gente involucrada en tu proyecto. Hay más responsabilidades y se vuelve un trabajo. Entonces, es constantemente tratar de no verlo como trabajo y no ser tan duro contigo mismo. Porque te lo juro que somos nosotros contra nosotros los artistas.

Sí la gente que está involucrada en el proyecto te puede decir algo, al final tú decides qué harás con ese comentario. Por lo que, me daba miedo cuando estaba pensando en de qué hablar. Esa es la primera pregunta que me hago cuando quiero hacer un álbum, ¿sabes? Yo sí quiero hablar de un tema en específico en un disco y no sólo meter canciones. Eso me da mucha satisfacción. Y dije: “bueno, voy a juntar las 2 cosas que más me han dado miedo.” Estas siendo el segundo álbum y cuando estuve en coma. Esa fue mi lógica y sabía que me iba a poner incomodísima y, de hecho, sí me puse así.

¿Te gustó esto de crear mientras estabas incomoda? ¿O sólo fue porque necesitabas hacerlo para avanzar?

B: Estos 3 años estuvieron bien raros. Aunque, de alguna forma, estar en incomodidad resultó en mi versión más creativa. No creo que hubiera sido el mismo resultado si hubiera hecho lo mismo de siempre. Seguro me hubiera quedado en un tema que me diera confort, pero no lo hice. Y eso suena muy masoquista, pero te juro que es desde un lado sano.  Porque no hay nada que realmente me pueda matar. Y eso es lo que hice, junté mis 2 traumas más grandes y salió este disco. Sé que nomás tengo 2, pero en serio, tengo una corazonada de que nunca voy a volver a hacer un álbum así. Nunca voy a hacer el mismo disco 2 veces. Nadie lo hace, ¿sabes? Pero, tiene algo muy especial este por alguna razón. Tal vez es la edad y todo lo que significó. También, mi manager falleció y este disco fue lo último que hice con él. Estuve con él desde los 19, o sea, toda mi carrera y eso tiene un montón de peso emocional. Hay un bagaje con este álbum que no tienes idea. Por eso te digo que también es un duelo. Es completamente dejarlo ir, porque es lo último que tocó. Emocionalmente, ha sido una montaña rusa, totalmente.

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Definitivamente, es un material que está lleno de emociones intensas. Y eso se notó en la producción y los sonidos. Escuché un poco de trap y techno en ciertas partes. También, en algún punto lo sentí como un soundtrack de una película muy intensa de suspenso y terror. Cuéntame un poco acerca de cómo fue mezclar todos estos sonidos y cómo estos sonidos representan lo que estabas sintiendo tú.

B: Lo leíste perfecto. Justo es eso. Tú dijiste soundtrack, yo pensé en teatro, actos de una obra, ¿no? Eso fue cuando descubrí las canciones. Eran tan diferentes, pero a la vez tenían tanto en común de alguna forma que dije: “¿qué puedo encontrar que tenga sentido para meter todo esto en un álbum?” Y luego me puse a pensar y me di cuenta de que todo es diferente. Cuando estaba en coma, entré en una clase purgatorio, porque estaba teniendo muchas pesadillas constantemente. Si de por sí, yo soy tétrica.

Me estaba preguntando: “¿me quiero ir a descansar, me quiero morir o quiero seguir en este pedo que se llama vida?” Y decidí quedarme, por eso estoy aquí. Además, que sea un fantasma, sería una simulación. A veces pienso eso, a veces pienso que me morí y solamente sigo soñando mi vida perfecta, ¿sabes? No es tan perfecta, entonces claramente estoy viva. Pero sí, ese es el significado de porqué tantos géneros y tantas cosas de teatro.

Tu personalidad es una característica bastante distinguible. ¿Qué te inspira a ser tétrica como lo dijiste?

B: Crecí con muchas influencias así. Mi papá es pintor y músico y es bien raro. De hecho, todo lo raro que tengo es por él. O sea, crecí con películas de Tim Burton y pinturas de Dalí con mucho surrealismo. Él pintaba puro surrealismo. Entonces, imagínate, iba a su estudio de pintura y veía monos raros. Y yo: “me encanta.” Esa fue mi infancia. Por lo que, este disco lo sentí como teatro. Justo en mi moodboard de imágenes puse mucho arte, mucho Dalí, y alebrijes que están en la portada. Dije: “necesito mi versión de alebrijes”, porque yo siento que ellos me cuidaron en este camino del coma, que fueron puras pesadillas, güey.

Mencionaste antes que sentías que dentro del coma estabas en un purgatorio. ¿Cómo era este?

B: Eran diferentes niveles del purgatorio, porque iba cayendo en uno y en otro y en otro. Mientras caía, mi salud mejoraba o empeorara. Te lo juro que suena bien loco, pero eso pasaba. Y mi mamá te lo puede confirmar. Nadie tenía ni puta idea de cómo me estaba mejorando. Porque yo caí en sepsis, que es cuando todo el cuerpo entra en una infección. La mayoría se mueren, pero yo no tengo ni puta idea de cómo sobreviví, ni los doctores. La verdad, nadie sabe. Cuando yo les conté a todos que estaba teniendo puras pesadillas en mi coma, me la pasé de la verga. Pero también en cada pesadilla, avanzaba. Nunca perdía en las pesadillas, porque ahí adentro combatía con cosas que me cree.

Y eso lo puse en un disco. Me mama el intro, güey, porque empiezo como de “Ok, aquí voy, aquí va mi historia.” Y así la vi yo en mi cabeza, ¿sabes? Comienza con una ópera inspirada en La Llorona con una amiga que se llama Angélica García, que canta precioso. Y todas las cuerdas son reales, que se grabaron y luego se fueron como a una marcha. Para mí, siento que entré marchando a este pedo. No sé, güey, no puedo explicar, pero en serio lo sentí así. Y también termina el álbum por varias capas. Te lleva por autodestrucción, enojo, miseria, empoderamiento, lujuria y termina en tristeza, depresión y duda. Por eso quería que acabara en baladas, porque es mi versión más real y frágil.

Sí, también percibí que justo a la mitad del álbum bajaste un poco más el ritmo y el volumen. Igual, noté que en la primera canción hay una colaboración con Amandititita. ¿Cómo fue trabajar con ella y mezclar sus ideas con las tuyas? ¿Cómo enriquecieron el material las dos?

B: Esto es algo que nadie sabe, pero Amanda y yo somos amigas de hace mucho. Y esta amistad nace porque fui a verla cuando estaba chiquita a un Tianguis. Ella cantó gratis y mi mamá me llevó. Yo tenía su disco pirata, güey. Me encantaban sus letras y tiene todo el sentido, porque siento que las letras de Bruses son medio parecidas a Amanda de los 2000s. Tienen mucho sarcasmo y siguen siendo políticas y atrevidas, pero desde algo chistoso, ¿sabes? Desde la comedia. Entonces yo me acerqué valiéndome madre en los Latin Grammys y le dije: “Hola, te amo”. Ella es una cosa hermosa, chiquititita, pero súper fashion. Tiene una presencia cuando lo conoces, obviamente, un léxico increíble y es una mujer increíble. Y me dijo: “Bruses, yo soy tu fan.”

Y yo me morí así de ¡No mames! ¿Cómo que me conoces, güey? Me dijo que había seguido mi música desde Monstruos y que le encantaba. Y yo de güey, pues es que siento que somos la misma persona, escribimos de una forma muy parecida y sentimos de una forma igual. Nos volvimos amigas, esto fue como en el 2022. Y hasta ahorita le dije que no iba a haber ninguna colaboración en el disco, pero que la necesitaba a ella. Sentía que tenía todo el sentido, para mí, que sólo fuera ella. No quería meter a nadie primero, pero cuando abrí la puerta de colaboraciones, pensé que no quería meter a nadie pretencioso por más números que tuviera.

No querías grandes nombres.

B: Justo, grandes nombres nomás por pegar. Que la disquera me va a matar, ¿no? Neta quería pura calidad artística. Es tan personal que realmente no quería probarle nada a nadie, güey. Con este disco no quiero probarle nada a nadie. Es simplemente un álbum que necesitaba hacer y ya como le vaya, voy a agradecer. Aunque, también yo sé que en diciembre empiezo mi tercero, o sea, ya lo tengo planeado. Entonces, este trabajo fue para sacar todo. Si le va súper bien, lo voy a súper agradecer. Y si se queda como un disco de esos clásicos de nicho, que nomás es para un grupo selectivo de personas, también me voy a quedar super feliz, güey. Sólo tenía que hacerlo, fin.

En este mismo sentido, tú escribes letras que haces críticas sociales a ciertos temas. Uno de estos siendo la salud mental. ¿Esto lo haces como una forma de activismo o lo ves más como una manera de desahogo? ¿O lo ves como ambas?

B: Ambas. Sí, es un desahogo, pero al atreverme a sacarlo y hacerlo público creo que es una clase de activismo por sí solo. Y eso es algo que entendí hasta después de que saqué mi primer disco. Me cayeron muchos 20s de que nadie se había atrevido a decir esto. Y es algo que me preguntaba también de chica. No encontraba ningún artista que hablara o sintiera como yo y siento que creé a Bruses desde esa necesidad, ¿sabes? Y ahora que ya le entendí, ya tengo un camino claro que seguir y quiero que sea eso siempre.

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Para ir cerrando nuestra entrevista, te tengo una pregunta divertida. A propósito del concepto de tu álbum, si pudieras estar en una película de terror o suspenso como la protagonista, ¿en qué película estarías?

B: Me hubiera encantado hacer La Sustancia, obviamente. La traigo en la cabeza porque la acabo de ver otra vez y es una gran cinta. Desde el gore de los 80s, no veía una película que me emocionara tanto. A mí me encanta el final. Véanla, por favor.

Te deja pensando, ¿verdad? Acerca de muchas cosas en la industria que no se ven a simple vista.

B: Mucha reflexión, bastante. Es demasiado política y súper asertiva con lo que estamos viviendo ahorita todas las mujeres y la industria.

Muchas gracias por hablar con nosotros hoy. Esperamos con ansias escuchar tu nuevo material.

B: Gracias a ustedes.


 
 
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