Entrevista con Beth Orton
- Jessica Campos

- hace 3 días
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Todos sabemos que la música puede salvarnos —e incluso en el peor de los momentos y la peor de las circunstancias, devolvernos a la realidad—. Así es que si aún eres de esas personas que todavía pone en duda este maravilloso poder, bastará con que recuerdes esa sonrisa genuina -y compartida con alguien a quien amas o amaste un montón-, para comenzar a tararear melodías en tu cabeza, y que a su vez —como por arte de magia— estas te lleven a algún lugar más armónico, más bonito, y definitivamente mejor.
Ahora bien, viajando en el tiempo, tenemos que mientras en la década de 1970 el mundo entero se entregaba a la época disco —y a una caótica guerra comercial—, en Virginia, Estados Unidos, nacía una mujer que se convertiría en la voz perfecta para encontrar una solución a la falta de intuición, exploración, rebeldía y creatividad, que ahondaba en la industria masiva sin siquiera reconocerlo. Por supuesto, estamos haciendo del nacimiento de la grandiosa Beth Orton que regresó al estudio para crear un álbum maravilloso y resiliente que se levanta como una bandera blanca ante todo mal, por y para vida misma incluyendo un total de 8 tracks.
Este disco se titula ‘The Ground Above’, y como era de esperar en Vibras no pudimos evitar perdernos este magnético encuentro, mismo que nos conectó a un entorno casual, a la infancia y a ese reinicio que las mentes de alma creativa —y espíritu libre—, a veces necesitamos para resurgir ante la adversidad.
Hola Beth, ¿cómo estás? Leímos que este álbum te ha hecho volver a poner los pies sobre la tierra, pero siento que también —de cierta manera—, te ha traído de regreso a nosotros y a toda la gente que quiere escucharte… Así que bien, teniendo eso en mente, me encantaría saber cuáles fueron los mayores desafíos que enfrentaste al crearlo y producirlo por tu cuenta…
BO: Sí... Ah, mierda... supongo que... creo que sinceramente los mayores desafíos fueron internos. Me sentía confusa y precisamente hoy, que estaba tratando de pensar: “¿Con qué estoy luchando realmente, a qué me estoy enfrentando?, ¿será algún tipo de síndrome del impostor o qué?”, me di cuenta de que no sé si precisamente sea eso, pero creo que este trabajo interno fue parte del proceso de hacer el mismo álbum. También, como dije antes, siento que tuve que crecer para estar a la altura de las canciones que había escrito y poder terminarlas. El álbum me exigió muchísimo, tanto física como emocionalmente, y además simplemente no quería arruinarlo. De verdad no quería cometer ningún error, ya que sentía muchísima presión por hacerle honor a las personas que habían trabajado conmigo en él, y por asumir la responsabilidad hacia todos los que habían invertido su tiempo y su confianza en mí. Por eso mismo, sentía mucho esa duda de: “Espera… ¿de verdad soy capaz de hacer esto?” Y sí… Realmente he batallado con ese tipo de cosas por largo tiempo, pero lo cierto es que, todavía de alguna manera, no le doy tanta importancia al hecho de haber producido ‘The Ground Above’ o no, sino que simplemente estoy muy feliz de que se haya terminado y de que ahora esté ahí afuera sonando en el mundo.
Cuando escuchamos el disco por primera vez y prestamos atención a sus letras, notamos una línea muy delgada entre la ansiedad y el Yo interior. A su vez, también entre la ansiedad y ese pánico que nos hace dudar de hasta cómo caminar, por lo que sinceramente creemos que la mejor imagen para ilustrar esta sensación es la de caminar con los ojos vendados, y por eso quisiera que nos contaras sobre la parte de tu Yo artístico que no solemos ver con mucha frecuencia…
BO: Bien, es curioso porque literalmente hoy estaba pensando que la mejor manera de describir el proceso de hacer un disco es esta, y es que cuando era niña, siempre era yo la que inventaba los juegos. Siempre decía: “Bueno, hagamos esto...” y, sinceramente, mis juegos podían durar días, y días y días. Podía jugar y jugar, y seguir jugando, así que al menos para mí, hacer música es un poco así. Especialmente cuando estás decidiendo: “Voy a probar esto, voy a probar aquello, voy a trabajar con esta persona, voy a trabajar con aquella otra…” y todo eso es como jugar. Es crear, crear y seguir creando. De verdad lo creo. Es así y es maravilloso porque siempre ha sido parte de mi naturaleza…
Hablando de la infancia, recuerdo que una vez mi hermano mayor me dijo: “Escucha, solo quiero que sepas que ya soy demasiado grande para jugar contigo” y eso fue devastador. Yo tendría como siete años y le respondí: “¡No, no puedes ser demasiado grande para jugar conmigo!” [ríen] y me pareció algo tan cruel que me dejó completamente destrozada, así que también creo que la parte de jugar, y no tomarse todo tan en serio, llega a ser divertida y una excelente forma de vivir la vida…
BO: …Y es un trabajo duro, ¿sabes? Hacer buena música requiere mucho esfuerzo y eso no se puede negar. Sin embargo, en el fondo de mi espíritu sigue viviendo esa niña pequeña que solo quiere jugar y eso es lo maravilloso….
Ahora bien, enfocándonos en la portada del álbum me gustaría que nos contaras un poco sobre esta fotografía que, sin lugar a dudas, es el complemento perfecto para ‘The Ground Above’… BO: Lo cierto es que me gusta muchísimo esta imagen porque representa a esta mujer en la que me he convertido, la mujer que soy ahora. Sin embargo, esas dos pequeñas figuras que aparecen de espaldas, mirando hacia atrás, son como la niña y como dos pequeños niños con esas caritas traviesas… También creo que lo más bonito de este disco es justamente esa integración entre la mujer y la niña, ya que es como si todos encontraran una voz, y eso también me parece profundamente maravilloso.
Además, es algo muy simbólico porque en tu creación pones una parte de ti que quizá siente miedo o inseguridad, pero aún así permanece y tú la mantienes viva… BO: Todos nosotros ya no somos niños, pero aun así la gente sigue esperando más de ti. Como diciendo: “Vamos, crea algo que todavía no existe”. Y eso es muy difícil, porque hacer música significa crear algo que antes no existía… Podemos intuirla dentro de nosotros, pero si yo no tengo la formación para tocar el piano, no puedo tocar esa melodía. Tal vez pueda decir: “Escucho algo en mi cabeza” ¿pero podría traducirlo?. Es decir, sí, toco el piano, toco la guitarra, pero no soy una super intérprete y no sé si exista una mejor formación que simplemente hacerlo... Escribir, trabajar y dedicarle tiempo a lo que haces es primordial para sencillamente poder conseguirlo. En mi caso, llevo haciendo música desde hace muchísimo tiempo, y prácticamente desde que era niña por lo que eso es simplemente lo que hago… También, me gusta la parte de la producción porque es como otra herramienta que me permite encontrar una resonancia realmente auténtica, y que me lleva hacia el camino correcto para encontrarme con la canción, hasta el punto de llegar a su momento más verdadero.

Me imagino que es como ser el capitán de un barco nuevo y tener a toda la tripulación diciendo: “¡Qué barco tan maravilloso!”, pero con la necesidad de un buen capitán que te diga por dónde navegar, así que dinos, ahora que el álbum ha sido publicado, ¿cómo te gustaría que la gente lo experimentara o escuchara por primera vez?
BO: Bueno, en realidad no me importa cómo lo escuchen, porque eso depende de cada persona pero si pudiera elegir, obviamente preferiría que lo escucharan en vinil… Sin embargo en cuanto a cómo, dónde o de qué manera deberían escucharlo, creo que ya que es un álbum muy cinematográfico, bien podría ser con unos audífonos grandes y simplemente dejándose sumergir por completo en la música y en las canciones, dejando que sus mentes encuentren sus propias imágenes, ya que de verdad creo que todo este disco está lleno de ellas…
Sí, definitivamente tanto el nombre como la portada resultan algo hermoso, y en conjunto son un proyecto brillante y cargado de símbolos que en lo personal, me llevan a pensar que cuando el dolor y la creatividad se encuentran —específicamente en las mujeres—, llegamos a sentir que tenemos que bajar más allá del piso y de la tierra para verdaderamente enraizarnos en la materia. Con todo esto, por favor dinos si con ‘The Ground Above’ sentiste algo como un renacimiento o más como un regreso a algo que sigue creciendo y creciendo dentro de ti…
BO: Bien, no sé muy bien qué decir sobre eso porque siento que hay una integración de mí misma, pero no creo que sea como un regreso, sino que más bien es como una progresión. Es como un nuevo capítulo, y no lo sé, simplemente se siente así… Se sintió como algo realmente valiente de hacer porque sentía que había un elemento de corte… como si los últimos dos discos hubieran cortado con mi pasado, ¿sabes?. Además, creo que lo que ocurre es que la libertad de simplemente seguir adelante, me ha permitido sentirme también más integrada con mi pasado. Es interesante porque ahora siento como: “Está bien. Esto está bien. Esto habla de la adulta, de la mujer en la que me convertí”, y así puedo abrazar todas estas otras partes de mí, todos estos seres más jóvenes que fui, todas estas versiones anteriores de mí misma, todos estos discos que hice, y en resumen, es como si pensara: “Ya no sé cómo ser esa persona”...
Y con eso nos acabas de dar una respuesta hermosa, profunda y maravillosa, que conecta a la perfección con la esencia de ‘The Ground Above’ porque cuando escuchamos el álbum, sentimos una especie de llamado que nos convocó a encontrarnos con nosotros mismos, “and the rest was silence” [ríen]…
BO: Eso es muy bonito, porque la gente dice que cuando comes comida, el mayor cumplido que puedes darle a alguien que cocinó para ti es el silencio. Con eso quiero decir que el silencio es hermoso porque están disfrutando la comida, ¿sabes? simplemente lo están disfrutando….
Ahora bien, siguiendo con la parte visual y lírica de ‘The Ground Above’, me gustaría volver a esta imagen de la mujer en la portada, y preguntarte cómo supiste que esa era la imagen correcta para tu disco y cómo llegó a tu cabeza…
BO: Verás, el trabajo fue con la fotógrafa Cassia Wasnik, y yo tomé prestado un vestido de una amiga aunque también tenía un resfriado terrible [ríe]... Recuerdo que fuimos a un estudio, y ella —Cassia Wasnik— trabajaba con esas cámaras grandes como húmedas y gigantes, donde se puede hacer todo un proceso fotográfico genial, y cuyo nombre debería saber [ríe]... Después utilizó un proceso que es como una forma antigua de tomar fotografías, y en el que si te mueves terminas creando como una imagen fantasma, aunque realmente no teníamos una idea definida de lo que íbamos a hacer. Así que simplemente le compartí algunas ideas de otras fotografías que me gustaban, y otras cosas completamente al azar… Al final me encantó cómo quedó el resultado, y siendo honesta siento que es como una fotografía fantasmal que te permite mirar a una especie de espíritu…
Y eso es muy curioso, porque al momento de preparar el material para esta entrevista, pensé que cuando creamos y perdemos algo —o incluso algo que amamos fallece— todos esos límites entre lo real y lo irreal se diluyen… por ejemplo, en México tenemos todo este apego con la muerte que bien puede convivir con la felicidad, tenemos celebraciones que honran la vida, pero también festejos que rinden todo un culto al más allá, y así que para cerrar con esta entrevista quisiera preguntarte, ¿qué recuerdo viene a tu mente cuando hablas de la creación de tu álbum y con qué sensación te quedas tras volver a hablar de ‘The Ground Above’?
BO: Oh, Dios, no lo sé. Hay tantos recuerdos y momentos clave, que supongo que para mí la mayor parte de ellos fue el trabajar todo este proceso con músicos diferentes, porque creo que lo que realmente sucede cuando haces música con los demás, es esa especie de comunicación que ocurre cuando estás trabajando con otras personas, pero sin necesidad de hablar. Irónicamente es como una de las conversaciones más hermosas que puedes tener, porque simplemente son sensaciones que llevan a la armonía, y entonces es como experimentar la armonía en todos los sentidos… También se siente como el amor, como el más puro amor, que a su vez es simplemente la mejor energía sin mencionar que vivir esa experiencia es algo muy, muy especial.




