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Entrevista con Andrew Bird

hace 24 minutos
9 min de lectura

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Foto: Reuben Cox

Tras una larga espera —y luego de cancelar su presentación en el festival Corona Capital por un accidente en 2022—, Andrew Bird por fin está de regreso en la Ciudad de México para celebrar los 20 años de ‘The Mysterious Production of Eggs’. Y no podría hacerlo de mejor manera: los días 27 y 28 de octubre, el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris recibirá un show impresionante en compañía de The Love Academy Orchestra, donde los asistentes disfrutarán de las 14 canciones uno de los discos más importantes e influyentes en la industria musical elevadas por el virtuosismo de Bird y una orquesta impresionante.


Como era de esperar, en Vibras no pudimos dejar pasar esta ocasión. Tuvimos la oportunidad de platicar con el compositor y multiinstrumentista sobre esta presentación, abordando la música, el paso del tiempo y la forma en que en la cabeza de un solo hombre pueden coexistir melodías, líricas e imágenes con una destreza tal que lo ha llevado a publicar casi un disco por año en las últimas dos décadas.


Hola Andrew, ¿cómo estás? Nosotros nos sentimos muy felices por esta entrevista y tu próxima visita a México, así que antes de comenzar cuéntanos, ¿cómo te sientes después de un largo tiempo sin venir a vernos, y qué es lo que más te emociona de este concierto? AB: Bueno, lo cierto es que estoy muy emocionado por volver a Ciudad de México, ya que es uno de mis lugares favoritos y también estoy feliz de estar tocando en este teatro —en el que toqué hace 15 o 16 años— porque es un lugar hermoso. Sinceramente el Auditorio BB no es mi lugar favorito para tocar, así que es agradable romper ese patrón y tocar en un buen teatro con una orquesta en vivo. Como dije, es uno de mis lugares favoritos en todo el mundo para tocar.

Aunque no tuvimos la oportunidad de verte hace unos años en el Festival Corona Capital debido a un accidente, ahora podremos disfrutar de uno de tus discos más importantes en compañía de una orquesta sinfónica, así que por favor dinos, ¿qué ha sido lo más desafiante de planear estos conciertos, y de revisar la música que creaste hace 20 años? AB: Ciertamente es una experiencia completamente diferente, porque estamos construyendo un show desde cero con desconocidos en diferentes ciudades, y muchas veces el mismo día del show suceden cosas que tenemos que arreglar. Este álbum, bueno su creación, fue diferente a la de otros álbumes así que hay todos estos detalles que puedes escuchar, interpretados por las cuerdas, los alientos de madera y los metales, siguen siendo un desafío donde el mayor reto es el de conseguir la percusión. Para mí lo complejo es que yo salgo en el disco como un solista, y como si estuviera tocando un concierto en solitario, pero resulta que canto y también participo en todas estas canciones, en lugar de solo estar detrás de una pantalla siendo filmado… Es como estar en un universo diferente, pero a la par yo estoy dentro de la orquesta, tocando el violín y la guitarra, cantando y haciendo mucho más, por lo que cuando tenemos que conseguir que los percusionistas entren en el ritmo, y ya sabes, que lo hagan con todas estas polirritmias a la par que yo debo conseguir que todos entiendan los matices y las inflexiones que habrá en cada canción, hacen que sea como si no pudieras simplemente llegar y leer la música a primera vista, sino que tienes que ser uno con ella. Por otra parte, con estos shows tengo muchos ensayos, y verdaderamente eso es algo genial. He disfrutado mucho de ensayar con la orquesta, así que realmente puedo decir que todo ha sido una experiencia muy inusual.


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Hemos de suponer que, como músico y artista, todos estos procesos creativos pueden resultar sumamente enajenantes y agotadores… AB: Lo son. [ríe]

Pero además tenemos que en esta ocasión también trabajas sobre uno de tus álbumes más famosos, y uno de los trabajos más influyentes en la industria de la música. Por lo tanto dinos si es que ves una diferencia entre el músico en el que te has convertido ahora, y ese joven Andrew que hace dos décadas comenzó a probar todos esos nuevos sonidos en el estudio para después compartirlos con el mundo… AB: Bien, quiero decir que prácticamente todas las canciones que estaría feliz de escribir hoy tienen mi firma, así que supongo que eso tiene que ver con la manera en que escribo mis letras. Es cierto que cantaba diferente en aquel entonces, y que parece que cuando vuelvo a escuchar ‘The Mysterious Production of Eggs’ me parece un poco extraña la manera en que cantaba en aquel entonces, pero era más joven y, ya sabes, creo que en los álbumes posteriores a ese disco encontré una manera más viva de cantar, y a la par me fui convirtiendo en mí mismo. Sin embargo, pasé tanto tiempo haciendo ese álbum en el estudio, que me llevó a darme cuenta de que hay ocasiones en que te metes tanto en tu propia cabeza, que terminas cantando muy bajito, en realidad cantas todo el tiempo, y quizá eso es lo que le gusta a la gente, pero ahora canto más desde las entrañas que como lo hacía en aquel entonces [ríe]... Pero por otra parte, en cuanto a la persona que era en aquella época, quiero decir, sé que estaba muy dedicado a salir de gira, a tocar, y es que realmente me encanta tocar en vivo, simplemente estar frente a un público y hacer que algo suceda, que un momento musical ocurra esa noche, es la mejor sensación que podría experimentar, y por eso sé que estaba muy dedicado a esa vida, a ese espíritu de usar todo lo que tuviera a mi alcance para componer; una historia o un sonido o cualquier cosa para atrapar al público. Realmente me encantaba eso, ir de ciudad en ciudad y tener ese tipo de aventuras; todo era una aventura en aquel entonces, y creo que ya sabes a lo que me refiero.

Sí, y por supuesto debemos señalar que no solamente experimentaste estas realidades como un músico o compositor, sino que también eres un multiinstrumentista, siendo esto algo que quizá te da una imagen global sobre cómo quieres que suene una canción o todo un disco, y aunque para nosotros como público quizá sea muchos menos complicado dimensionar la cantidad de trabajo que tienes por hacer al ir al estudio o planear un show, para ti la conexión con la música es mucho más diferente porque si bien nosotros podemos ver y sentir la parte final, eres tú quien la ves en realidad… Es decir, ella está allí, habitando en tu cabeza hasta que tú la traduces, y entonces creas todo un imaginario en la realidad que compartimos, por lo que quisiera saber si al haber escrito ‘The Mysterious Production of Eggs’ tuviste quizá alguna especie lección o guía para tus producciones en el futuro o si quizás no… AB: Mmm, bien verás, las canciones de ‘The Mysterious Production of Eggs’ surgieron de un período de tiempo muy experimental y aislado para mí, cuando hice el ‘Weather Systems’ (2003) como un experimento con el álbum anterior. Me refiero a un experimento porque la composición de canciones y la creación de sonidos supuso un gran cambio para mí. El disco fue el trampolín para hacer este álbum —que de por sí era muy ambicioso— y en el que cada canción resultó ser un mundo. En ‘The Mysterious Production of Eggs’ cada canción podría ser como el capítulo de una novela, sin mencionar que tienen tantas capas e historias dentro de ellas —así como hilos que aparecen en otras canciones— que creo que realmente estaba descubriendo una nueva manera de hacer música en aquel momento que se convirtió en un modelo para los álbumes posteriores…

Lo cual también es importante, porque durante estos últimos 20 años no solo has creado casi 20 álbumes, sino que eso se traduce como casi una producción musical anual. Por lo tanto, me gustaría saber si a lo largo de los años ha habido algún álbum o alguna canción que desearías poder cambiar o revisar o, si por el contrario, hay canciones que nunca te cansas de escuchar y de tocar… AB: Mmm, las canciones de las que nunca me canso de tocar tienden a ser las que tienen menos instrucciones sobre cómo tocarlas, porque a veces sobreescribes tanto una canción,  que terminas poniéndole tantas secciones y demasiadas cosas, que la vuelves demasiado [ríe]... Como cada compás está tan contabilizado, las cosas se vuelven complejas, pero en contraste mis canciones favoritas son las que te permiten tener una mayor flexibilidad para experimentarlas a la hora de interpretarlas, dejándote reflejarte a ti mismo a través de ellas. Sin embargo, para que eso suceda tienes que darte ese espacio de ellas, porque no puedes sobrescribir la canción y en seguida volver a tocarla una y otra vez. No. Tienes que dejar espacio para que se adapte a cómo te sientes, y esa es una lección que he aprendido a lo largo de los años, porque como después tendrás que tocar estas canciones muchas veces, no querrás sentir nunca que simplemente estás cumpliendo con una especie de trámite o como que estás en piloto automático, sino que tienes que crear, ya sabes, este espacio para ti mismo y así poder hacerlo mejor cada vez.

¿Y dirías que a lo largo de toda tu carrera has llegado a sentir que a veces simplemente no tienes todas las canciones que querrías interpretar en algún momento específico? Es decir, ya que es realmente impresionante ver toda tu transformación en tus álbumes, y toda la cantidad de canciones que has compuesto, quisiera saber si antes de un show ya conoces perfectamente qué canciones integrarás a su setlist, o si en el momento sientes que alguna elección habría sido mejor que otra? AB: Lo único que de alguna manera define mi ritmo y a las muchas canciones que tengo es que estoy dedicado a ser un compositor melódico, como en la manera en que lo eran The Kinks o The Beatles, o lo que sea. A veces tienes simplemente tres minutos y medio para crear una melodía realmente memorable, y unas letras interesantes, por lo que ya sabes, diría que en realidad tienes que ver que todas ellas realmente estén diciendo algo, y diría que ese es mi tipo de modelo. Por supuesto hay otros proyectos que son más experimentales y libres, pero realmente cuando todo se reduce a eso, es simplemente una composición melódica.

¿Y dirías que todavía hay territorios sonoros o facetas de tu creatividad que quisieras explorar, o que ya estás satisfecho con el camino que has recorrido? AB: Claro. Quiero decir, cada vez que hago un álbum nuevo pienso: “Esta vez voy a conseguirlo, voy a lograr eso que he estado intentando conseguir”, así que a todavía me despierto por la mañana pensando: “Quizá hoy voy a escribir esa canción que haga que todo el mundo cante la misma melodía” o algo así, y entonces todavía existe esa… es un poco loco que todavía exista esa… no sé, ilusión de grandeza de que podrías hacer algo nuevo y que nadie haya escuchado antes, así que sí. Después de todos estos álbumes, creo que esa es una sensación que nunca desaparecerá y tampoco siento que se haya ido antes.

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Portada: ‘The Mysterious Production of Eggs’ de Andrew Bird

¿Y cómo resulta para ti el tener todo este enorme mundo creativo en tus manos? Es decir, ¿qué sientes en esos segundos de espera antes de subir al escenario para compartir tu música con nosotros? AB: Normalmente digo que no puedo esperar a subir al escenario porque siento que allí estoy a salvo, y también suelo decir que una vez que subo a él es como estar en casa, pero lo cierto es que cuando hay mucho tiempo de espera antes de un show, suelo entrar en un modo de baja energía para guardar fuerzas para el concierto, y entonces una vez que finalmente subo a él, descubro que todo tiene sentido, que puedo comunicarme con el público de una manera que no puedo hacerlo en la vida normal, y definitivamente eso es algo muy especial para mí.

Ahora bien, para nuestra última pregunta me gustaría hablar de la conceptualización de tu música, y ya me gustó mucho que explicaras los temas de ‘The Mysterious Production of Eggs’ como los capítulos de una novela, también me gustaría saber cómo dirías que comienzas tus procesos creativos, y cómo logras abarcar todos estos elementos —como melodías, composiciones, letras e historias— en tu cabeza sin a su vez llegues a perderte en ellas. AB: Bien, hago referencia a una novela porque… No sé, me impresiona muchísimo que un novelista pueda seguir la pista de todos sus personajes, meterse en sus cabezas y pensar distinto para cada uno de ellos, ¿sabes? Es decir, hay tanta estructura que es asombroso, pero la música no es igual. Es más… no está tan premeditada. Se trata más de intentar ordenar el caos que tienes en la cabeza, porque ya sabes, hay tantas digresiones tangenciales mientras tú solo estás intentando, de alguna manera, dirigir una melodía hacia una idea, y esperar que ambas se unan en algo que por supuesto, aunque es una forma de arte completamente diferente, mencioné lo del novelista porque si bien en ‘The Mysterious Production of Eggs’ cada canción sería como el capítulo de una novela, en realidad creo que una canción es como el primer párrafo del capítulo de una novela (ríe), porque hay tantas ideas contenidas en ese primer párrafo, que bien podrías llevarlo en tantas direcciones, que incluso podrías desarrollar cada una de ellas para hacer su propio libro, y ahora mismo me interesa eso; tomar las canciones y expandir la narrativa más allá de la propia canción. No quiero explicar la canción con la narrativa, sino tomarla como punto de partida y hacerla a su vez un punto de partida para una historia.


 
 
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