‘925’ de Sorry

★★★★☆

Fluctuando del cielo al infierno, de las melodías románticas a la amarga realidad y mezclando diferentes géneros, el dúo londinense Sorry presentó su primer álbum ‘925’, producido por Domino Records y co-producido por James Dring (Gorillaz, Jamie T), luego de lanzar varios sencillos.

El álbum, compuesto por trece canciones, comienza con “Right Round The Clock”. Donde el saxo hace su aparición desde los primeros segundos de la melodía para dar entrada a los agudos vocales de Asha Lorenz que se intercalan con los graves de Louis O’Bryen sobre riffs de guitarra.

Sobre un arpegio y en perfecta armonía las voces de Lorenz y O´Bryen se unen y separan en el inicio de “In Unison”, una canción con tonos místicos y letras oscuras: "Se duermen y caen como moscas y me hace llorar"; "Un día estamos aquí y un día morimos".

Con sintetizadores distorsionados “Snakes” da inicio. Sobre los ecos de la guitarra, la etérea voz de Lorenz canta la letra de la seductora y melancólica canción que reflexiona y analiza el colapso de una relación, en la que en algunas partes se unen los graves vocales de O’Bryen.

Un ritmo en el guitarra acompañado de la batería que apenas son perceptibles y que poco a poco suben el volumen, dan la bienvenida a “Satarstruck”. Una melodía en la que se repite constantemente el título y “You did it again” mientras Lorenz grita "¡Eurgh!" sobre los riffs de guitarra.

El saxo que se oye como un lamento al inicio, entre sonidos de guitarra distorsionados, le da la bienvenida a “Rosie” donde la voz de Lorenz es acompañada por los graves vocales de O’Bryen en los pre-coros para recitar “This is your fault, Rosie” y unirse en la recta final de la melodía entre riffs de guitarra.

Dejando un poco de lado las melodías siniestras como la anterior, pasamos a “Perfect” una canción un poco más rockera donde la voz de Louis es la que se escucha primero a diferencia de los otros tracks.


Con un arpegio en la guitarra al que después le unen la batería y Asha, da inicio “As The Sun Sets”, una canción tranquila en donde los vocales son acompañados por sintetizadores mientras una guitarra chilla en el fondo. Hacia la recta final, diferentes voces distorsionadas se unen para dar paso al último outro de la canción. Con sintetizadores que crean una atmósfera siniestra, la grave voz de Louis O’Bryen da la bienvenida a “Wolf”, una canción hipnótica que fluctúa entre coros tranquilos, y estrofas y pre-coros acompañados por guitarras y sintetizadores distorsionados.

“Rock ‘n’ Roll Star” es una canción impredecible que cambia de ritmo constantemente, donde las guitarras distorsionadas y algunos momentos de saxo hacen de esta una canción que sin duda querrás escuchar una vez más.

Con los agudos vocales de Lorenz que se unen a la voz de O’Bryen sobre una dulce melodía en la guitarra y un pandero llevando el ritmo, “Heather” rompe totalmente con las canciones siniestras e instrumentos distorsionados.

Esa tranquilidad y luz, solo dura un momento, ya que “More” vuelve con las guitarras pesadas y voces distorsionadas mientras una batería rápida acompaña algunos riffs en la recta final de la melodía.

Con voces infantiles y agudas que se hacen cada vez más graves da inicio “Ode To Boy”, donde durante los coros la guitarra y la batería se unen para crear una atmósfera densa, como la de una tormenta después de la calma, sobre la que se alza un coro con los vocales agudos de Lorenz acompañada por las voces infantiles.

El disco termina con “Lies (Refix)” en donde vuelven los instrumentos distorsionados sobre riffs de guitarras mientras la voz aguda de Lorenz se une armoniosamente a la de O’Bryen.

Sorry se alimenta del garage, el post-punk, el indie de los noventa y la psicodelia perversa para presentarnos su álbum debut que resulta impredecible en el que cada melodía suena totalmente diferente a la anterior, donde hay momentos de jazz, indie, electro, pop y experimental que se unen y se separan, sobre los que se alzan las voces duales y etéreas de los londinenses.


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