‘Purple Rain’ de Prince


Bienvenidos a otra edición de clásicos. En esta ocasión hablaremos de un disco bastante divertido y lleno energía, perteneciente a la década de los ochentas, y a cargo de uno de los personajes más representativos e importantes de la época: Prince.

Este álbum vio la luz el 25 de junio de 1984 y vino acompañado de una película con el mismo nombre: Purple Rain.

Una interesante mezcla de géneros que van desde el funk, pop-rock y esa ejecución con guitarra eléctrica que caracteriza al estilo del artista.

Antes de comenzar a desmenuzar las canciones, me gustaría recomendar ampliamente la película que está completamente musicalizada con los 9 temas pertenecientes al disco. Con este trabajo, Prince logró vender 25 millones de copias a lo largo de los años y obtuvo 14 discos de platino tan solo en Estados Unidos.

¿Por qué Purple Rain es un clásico imperdible?

Bueno, además de contar con una musicalización impecable, gracias a este disco, la película ganó el oscar a mejor banda sonora. The Revolution fue el complemento de músicos que Prince formó para completar las canciones.

Comenzamos con la canción “Let's go crazy”, donde escuchamos la voz de Prince recitando una serie de palabras que alientan a levantarte, a vivir la vida, a enfrentarla. Es un gran comienzo, ya que al segundo 37 se introduce el cambio a cargo de los sintetizadores y la frenética guitarra. Una melodía llena de armonía con la que es imposible no bailar. Por supuesto que llega lo que esperamos en cada canción: El solo de guitarra.

Esta introducción tiene todo el poder de los ochenta y es difícil no asociar todos esos acordes a aquel tiempo. Aquí, a diferencia de todo lo demás, Prince le añade su toque personal.

Continuamos con “Take me with you”, que empieza con unos sonidos un tanto dramáticos, para dar paso a una melodía bastante agradable y sin alteraciones como las que se manejan en la mayor parte de las canciones. Esta canción obtiene un toque más suave gracias a la voz de Apollonia Kotero, quien hace un dueto perfecto, y también es compañera de Prince en la película realizando el papel de su novia.

Pasamos a una de las favoritas de este maravilloso disco: “The beautiful ones”, en la que basta un piano eléctrico, un poco de batería y el uso de sintetizadores para crear una balada tranquila y romántica.

¿Qué es lo que hace de este sencillo una canción sin igual? bueno, la letra es uno de los factores más importantes, ya que como su título lo dice, habla de las mujeres hermosas y la disputa que se tiene por el amor de una chica. Esta letra es dramatizada por el cantante, lanzando esos gritos desesperados que llegan conforme avanza esta historia.


Luego viene el tema “Computer Blue”, canción que al igual que “Let's go crazy”, maneja una vibra diseñada para bailar, pero esta vez con un contexto o sonido más atrevido, más sensual, llegando al minuto y medio con la guitarra, y terminando de completar una buena canción.

El siguiente tema, que sin duda alguna es la parte más sexual del disco, es “Darling Nikki”. La letra narra la historia de una chica llamada Nikki, una ninfómana de la que Prince se encarga hablarnos con una voz más tranquila, pero por momentos alterada, ya que trata un un contexto totalmente perverso.

Al siguiente lugar llega uno de los dos más importantes y sobresalientes del disco: “When Doves Cry”.

Esta canción fue muy bien aceptada y reconocida por los grandes críticos de la música e incluso en la actualidad sigue siendo única, experimental y con datos interesantes en su composición.

La melodía no lleva ninguna línea de bajo y continúa con los efectos electrónicos que no le hacen perder el toque clásico con orígenes de R&B. En cuanto a la letra, escrita por Prince, podemos encontrar drama y nostalgia incomparables. Son casi seis minutos de perfección.

“I Would Die 4 U” es el antepenúltimo tema y el más romántico, porque morir por alguien sería probablemente el gesto de amor más fuerte en la vida.

La canción comienza con la frase: “I'm not a woman/I'm not a man/I am something that you'll never understand”. Palabras que automáticamente nos llevan al personaje que representa Prince, un ser andrógino que con bailes y estilos diferentes rebasa las fronteras de género y del amor. En cuanto a la música de esta canción, encontramos también una balada más acelerada con un solo cambio al primer minuto, nada parecido a los que nos ha regalado el disco.


Casi por finalizar tenemos el tema “Baby, I'm Star”, donde desde el inicio se habla sin rodeos. Esta canción cumple su función con energía y nos recuerda que a los ochentas, la diamantina, la pista de baile y los peinados extravagantes. Al final del disco, con la canción que consagró a Prince como uno de los más grandes, aparece el himno: “Purple Rain”.

Prince compuso esta canción y al darse cuenta de lo buena que era, acudió a Stevie Nicks, quien comentó que aún guarda el demo con la grabación.

“No sabría por donde empezar, esto es demasiado para mí”, fueron las palabras que la vocalista de Fleetwood Mack dijo.

La letra de este tema terminó siendo compuesta por la banda The Revolution en conjunto con Prince. Se trata de una canción profunda y muy hermosa donde todo trata del fin de los tiempos y el amor. Podemos compararla con Five Years de David Bowie, cuando ante el final de la vida y el desastre, el estar con la persona amas es todo lo que importa.

Esta conclusión no es mía, el mismo Prince explicó su significado: “Cuando hay sangre en el cielo, rojo y azul = Púrpura. La lluvia púrpura pertenece al fin del mundo, a estar con la persona que amas y dejar que tu fe te guíe a través de la lluvia púrpura”

Los demás compositores hicieron mención de que el tema se trataba de un nuevo comienzo.

La parte musical es sublime, cautivadora, con tonos bajos y una voz calmada, hasta que encuentra la desesperación en la historia que se está contando. Disfrutamos de cuatro minutos muy nostálgicos, hasta el comienzo de la parte en que Prince vuelve todo mágico con su guitarra en el solo más importante del álbum.

En conclusión, Purple Rain es un clásico importante para la música por todo lo que engloba, dejando a un lado el reconocimento mundial, Prince pone en alto las raíces musicales más importantes de su carrera y de la de muchos que no lograron cambiar la historia.

Eran los ochentas, ser diferente no era una tarea fácil, hacer la diferencia mucho menos.

Este personaje egocéntrico y estricto con su música y persona, creó uno de los mejores discos de toda una generación, inspirando a artistas de la actualidad como Frank Ocean, Rihanna, Beyonce etc.

Que la lluvia púrpura los acompañe siempre y nos leemos la siguiente semana repasando un clásico.


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