Patrick Watson en El Plaza Condesa

Fotos: Misael Hiram | @el_hiram_

Patrick Watson @ El Plaza Condesa, 2020

El Plaza Condesa no pudo encontrar mejor artista que llevara a cabo el cierre de su primer mes de actividades que el grandioso Patrick Watson: un artista canadiense que desde inicios de siglo ha hecho vibrar la piel y los corazones de cuantos se le cruzan en su camino.


Alrededor de las 09:35 de la noche, y tras el íntimo preludio de Joaquín García, Patrick apareció sobre el escenario con su ya característica cabellera de hilos grises para postrarse junto a su banda frente a las casi setecientas personas que lo mirábamos con amorosa enajenación. A la par que la noche caía sobre nuestros hombros dio inicio “Dream for Dreaming” como el heroico tema que nos regresaba al músico luego de una breve presentación en Departamento (el año pasado) y un éxito total en el Auditorio Nacional a mediados de 2015.


“The Wave”, la segunda canción de su nuevo álbum, comenzó a cumplir el propósito de la gira de presentación manteniendo la tintineante figura del artista brillando en medio de un escenario que nos cautivó por completo. A la llegada de “Strange Rain” los ánimos siguieron aumentando pero encausados en la contemplación de este milagro vivo llamado Patrick Watson. Este, con sus carcajadas espontáneas y sus ojos entrecerrados mirando a un horizonte infinito, logró maravillarnos en muy poco tiempo.


Así, junto a los sorbos que Patrick daba a una simpática tacita blanca, llegamos a una realidad aparte en la que él junto a los músicos que lo acompañaban se colocaron en torno a una bombilla dorada para cantar las primeras frases de “Melody Noir”, un tema que enmarcó uno de los momentos más increíbles de la noche cuando Patrick (quitándose por fin el delicado saquillo que contorneaba su figura) cerró los ojos y movió su brazos con hermosa libertad hacia la inmensa oscuridad en la que vibraba El Plaza.


Después “Broken” fusionó el pasado y el futuro de Patrick con un ambiente mágico y especial que no dejó espacio a las expectativas. En ese instante Watson volvió el concierto un suceso atemporal y dueño de su propio ritmo a la par que el tiempo estalló en una explosión creativa que nos hizo parte del todo.



Como un faro brillante en medio del mar, Watson continuó con “Wild Flower” y luego nos entregó “Turn Out Light”, una de las canciones más esperadas por la audiencia que la siguió de cerca con un susurro suave. La iluminación de las bombillas doradas y los destellos que decoraban el stage inundaron a Patrick y a los músicos en una atmósfera de oníricos colores cuando vino “Hearts”, un grandioso acierto en el que casi ningún teléfono apareció entre el público, pero sí se dibujaron sonrisas en los rostros danzarines que figuraban en colores neón.


“Look At You” y “Drive” integraron el segundo combo que nos arremolinó el corazón con todo y existencia, pues las sorpresas no podían ser más gratas ni tampoco la grandilocuencia con la que Watson chistaba los dedos, cerraba los ojos y seguía bailando enamorándonos totalmente. “Here Comes The River”, la canción número once del show, marcó el primer corte antes del encore y, en efecto, terminó por romper y reparar cada uno de los corazones presentes en el recinto de la Condesa. Aquí las lágrimas discretas recorrieron nuestras mejillas y dibujaron flores silvestres que crecieron en el aire junto al sentimiento que Patrick puso en su interpretación.


Aunque las guirnaldas, magnolias y gardenias se movieron hipnotizadas en un canto guiado por su luz, el gigantesco faro en que se había convertido nuestro cantante favorito terminó poco a poco con la canción y salió por la parte izquierda del escenario dejándonos ansiosos por más.


Tras unos cuantos minutos regresó junto a sus músicos para preguntarnos ‘¿qué canción quieren escuchar ahora?’ y, después de que los gritos con las peticiones se volvieran indescifrables, regresó la calma con “Big Bird In a Small Cage”, el tema quizá más amado por los seguidores de Watson quien dirigió una improvisada orquesta y cantó con todas sus fuerzas en medio de luces, locura y amor cada acorde de la canción.


Cuando el sueño terminaba, y la voz trepidante de Patrick nos confirmó que junto a “In Circles” la noche era una asombrosa realidad, movimos nuestros brazos y pies al ritmo del piano y las oscilantes embarcaciones de Watson. Al sonar “Turn In To” la magna prolongación del concierto inició su fin y tanto los sentimientos como la fuerza de la canción nos aceleró el corazón con toda la plenitud del mundo que descansaba en nuestras manos.


Entre vibraciones sonoras El Plaza se fue iluminando y en un eco quedaron las palabras ‘gracias México’ con las que el músico se despidió. A nosotros, con la caída inminente de la madrugada, nos quedó en claro que este artista merece ser conocido en cada rincón de la Tierra, porque si en estos días tan caóticos algo necesitamos con urgencia es la felicidad, tranquilidad y armonía creativa que solo Patrick Watson puede crear.



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