Metronomy en el Pepsi Center WTC

Fotos: Bere Rivera | @soy_bro

Metronomy @ Pepsi Center WTC, 2020

Metronomy regresó a la Ciudad de México para regalarnos una velada de enérgico escapismo, convirtiendo el Pepsi Center WTC en una fiesta para sacar los mejores pasos de baile y encender a la multitud con sintetizadores cósmicos, pop electrónico y un experimentalismo a lo funky. Sin duda, hicieron historia con una actuación inolvidable para recordándonos porque la promesa de Metronomy Forever es un sueño que cumplirán rápidamente.

Comenzamos a calentar motores con la presentación del dúo, Faux Real, animando al público con una dosis de adrenalina pura, fue su encanto de fantasía y atmósfera sublime que nos tenían hipnotizados con sus bailes coordinados y un ritual sintético fascinante. Desde su primer sencillo,“Second Sweat”, hasta su último lanzamiento, “Boss Sweat”; los franceses demostraron que saben cómo echar fuego con su sonido avant-garde.

Faux Real @ Pepsi Center WTC, 2020

La banda sabe cómo aprovechar al máximo su material, mezclando canciones magistralmente y recreando su genialidad electrónica para una presentación en vivo fuera de este mundo: desde los dinámicos beats y juegos de voces de “Corinne”, despegando un viaje cósmico infinito con rolitas como “Whitsand Bay” o “The Light”, hasta aprovecharse la genialidad acústica con “Everything Goes My Way”, que también le dio la oportunidad a Anna Prior de enamorarnos con su dulce voz.

Su atmósfera astrológica es completamente envolvente, Metronomy tiene un encanto especial que es capaz de adueñarse de cada parte de tu cuerpo, y está vez con “Boy Racers”, los tecladistas Oscar Cash y Michael Lovett se hicieron cargo de todo el escenario para hipnotizarnos con diferentes notas y ritmos que recreaban su ambiente de ensueño en espiral. De ahí nos llevaron a “Lying Low” entre neblinas de colores pastel y transformaron la velada en un magia contemplativa de hechicería celestial.


Aunque su álbum, Metronomy Forever, es una joyita que funciona a la perfección por su cuenta, encontraron la manera de mezclarlo con la discografía de una década de Metronomy y generar un ilusionismo magnético. De una versión entusiasta de “I'm Aquarius” para revivir el romanticismo de Love Letters, la dinamita rítmica de Nights Out con “The End Of You Too”; hasta hacernos cantar cada letra de viejos clásicos como “Old Skool”, o de la energía positiva de “Salted Caramel Ice Cream”.

Metronomy aún nos es consciente de lo grandes que son, se siguen sorprendiendo de que el público se apasione por cada canción, de la energía y la emoción que transmiten, así como que miles de personas griten su nombre al unísono. Joseph Mount agradeció por una noche llena de energía y fue así como de golpe sonó “The Look”, este himno de melodías distintivas hizo que el escenario fuera un derroche de fuego, de raspar gargantas hasta quedarnos sin voz, imitar los juegos de voces y cada sonido para liberar todo el sentimiento.


Bajando los decibeles y con miles de linternas de celular, no adentramos a un bosque de luciérnagas que con tan solo una guitarra acústica, “Upset My Girlfriend”irradiaba con una esencia sublime. Seguida del misticismo de “Love Letters” y la serotonina pura de “Sex Emoji”, las rolitas irrumpieron la calma y la transformaron en una eléctrica experiencia lisérgica junto con Olugbenga Adelekan que disparaba notas electrizantes con sus adictivas líneas de bajo para hacernos bailar toda la noche.

Después de un ruidoso encore, Metronomy regresó al escenario agitando la bandera de México y así teletransportarnos una vez más a una de sus canciones más energizantes del 2008, entre luces de estroboscopio y beats pausados, “Back On the Motorway” y “Radio Ladio” fueron la medicina que no sabías que necesitabas para terminar enamorado de la velada; en un pestañeo, “You Could Easily Have Me” se apropio del escenario y se cargaba de una potencia radioactiva que dejo al público con la piel chinita.

Otra vez Metronomy nos dejo una sonrisa gigante, con una nostalgia de volver a escuchar sus clásicos y bailar con ellos toda noche, pero esta vez nos deja con los dedos cruzados esperando que su promesa de “para siempre” sea un sueño hecho realidad, porque una banda de energía tan brillante como Metronomy puede llegar a conquistar más allá de este mundo.


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