Entrevista con Peter Manos


En la intimidad del dormitorio de la universidad, y con la idea muy clara de cómo quería que sonara, Peter Manos compuso en 2017 “In My Head”, su primera canción. El track hoy acumula más de 140 millones de reproducciones y propició que un montón de reflectores se posaran sobre él. Más aún, que un montón de gente conectara con lo que estaba cantando el artista originario de Dallas.

“Se siente increíble, es decir es una oportunidad única cuando la gente escucha tu música”, me cuenta Peter en una videollamada, muy emocionado, como si el sencillo apenas hubiese salido ayer. “No es algo que no doy por hecho; por el contrario, me emociona y me alienta trabajar más duro y a continuar escribiendo canciones”.

La música se presentó muy pronto en su vida cuando empezó a tomar clases de piano y luego su papá le regaló una guitarra. Empezó a componer apenas entró a la universidad, pero siempre fue como un secreto y no se hizo público sino hasta que lanzó su sencillo sin ninguna expectativa al respecto.

Me platica que la súbita atención que atrajo fue abrumadora y puso una momentánea presión sobre él, pero se esforzó en bloquear “cualquier pensamiento que tenga que ver con los números como una forma de medir el éxito”. Sabe que a veces es irremediable y hasta natural que aparezcan esos pensamientos, pero se sobrepone a ellos porque interfieren con su forma de trabajar.

El año pasado vio la luz ‘Do You Turn Red?’, su EP debut. Una colección de siete canciones que proyectan esa intimidad en las que fueron compuestas envueltas en un minimalismo instrumental que se siente cercano con el R&B y el pop experimental. Le pregunto si acaso ha sido complicado crear un sonido propio dentro de dichos márgenes. “Crear un estilo único de escribir y de contar una historia es difícil para mí, algunas cosas vienen de forma natural si lo hago apegado a mi forma de hablar. Pero escribir una canción no es sencillo en general. Creo que mi forma de cantar, mi voz, sería la manera más simple de que la gente pueda reconocer mi música”.

Después de reflexionar un momento, continúa: “componer puede ser realmente difícil y todavía trabajo muy duro para crear un sonido que la gente escuche y piense que es mío. Sé que todavía no estoy ahí, pero lo estoy intentando muy duro cada día. Sé que me acerqué con mi EP, pero todavía puedo hacerlo mejor porque hay muchas cosas que involucran la creación de un sonido. Espero que un día llegue a ese punto, y creo que lo haré”.


Peter se considera sumamente perfeccionista, pero esto ni siquiera es una opción para él, y se recuerda a sí mismo de esta forma desde siempre. Es por ello por lo que a cada una de sus canciones dedicó mucho tiempo, teniendo siempre en mente cómo quería que sonaran, hasta el mínimo detalle. Reconoce que esto puede ser sofocante y hasta contraproducente, pero se prefiere de esta forma que ser alguien que toma elecciones artísticas a la ligera.

En el proceso de grabación lo acompañaron Sam Ricci, quien ha sido ingeniero de SZA y Kendrick Lamar, al igual que Jeff Ellis en la mezcla y Dale Becker en la masterización.

Siendo tan perfeccionista y con una idea tan clara en la cabeza de cómo quieres que suenen tus canciones, ¿cómo sabes cuando terminaste un track, que ya no tienes que agregarle nada más? “Con 'In My Head', por ejemplo, siempre supe cómo quería que sonara una vez que entré al estudio. Siempre supe que la quería minimalista, qué tipo de batería deseaba, el tono en la voz, todo en la canción. Estaba seguro desde un inicio la dirección en que debía conducirme, y en ese sentido es hasta lógico reconocer una canción terminada”.

“Pero hay ocasiones en que puede tardar un poco más; intentamos tanto como se puede y agregamos en aras de enaltecer el sonido y desde ese punto vas de atrás hacia adelante. No tengo una fórmula para saber que terminé una canción. Apenas termino de escribir una canción, me pongo a pensar qué quiero que sea, incluso antes de producirla. Y otras ocasiones reconozco que la dirección no es la correcta y no temo empezar de cero”.

Todavía no tiene un sistema en el proceso creativo, me dice que, mientras toca la guitarra, a veces viene primero la melodía o un ritmo. Sobre ellas va escribiendo la letra, que proviene de experiencias personales. Las de su EP, hablan de la pérdida, la distancia y la soledad.


Le cuento a Peter Manos que tiempo atrás platiqué con Lindsey Jordan, quien encabeza el grupo Snail Mail y también compone en la intimidad de su diario. Semanas después de aquella plática la vi en la última edición del festival Corona Capital que pudo celebrarse en 2019, ahí se presentó ante un público que coreaba sus pensamientos más personales. Le pregunto cuál ha sido su experiencia con ese tipo de conexión, a pesar de no haber podido dar un show, que bien puede entablarse por redes sociales.

“Creo que es lo mejor, conectar con la gente”, me dice con una emoción plena en el rostro. “Hacer música es mi cosa favorita en el mundo, pero cuando alguien la hace suya porque le transmite algo es especial. Todavía no toco en vivo, mucho menos en festivales y no he experimentado la sensación de cercanía, pero estoy emocionado por ver a la gente que escucha mi música y ponerle rostro a esa conexión”.

La pandemia sobrevino antes de que Peter pudiera subirse a un escenario para compartir con sus fans, pero eso no quiere decir que no se esté preparando para cuando llegue ese momento eventualmente. “Pienso en el escenario y practico con varios instrumentos; incluso con la guitarra y de vez en cuando tomo alguna clase para mejorar en cada oportunidad. Al igual con la voz, para que cuando llegue el momento esté lo mejor preparado porque me gusta mucho ir a shows. Pocas veces he ido a un show que me haya decepcionado y definitivamente no quiero ser esa persona que no llena ciertas expectativas para nadie. Si la gente viene a verme a un concierto quiero que sea un honor para mí”.

Sin compararlo con nadie, le planteo que hay artistas que empezaron de forma similar a él y hoy tienen multitudes que vibran con su trabajo. Para terminar nuestra charla, le pregunto si acaso está preparado para algo llamado "éxito".

No lo sé, a ciencia cierta. Pienso en que quiero llegar ahí, me he fijado metas y deseo cumplirlas. Pero no soy el tipo de persona que tiene ambiciones desmedidas. Es una buena pregunta, pero tengo que aceptar que no estoy preparado mentalmente para ello. Aunque quizá debería. Quiero tener la confianza de pensar esto es lo que quiero ser, pero no quiero excederme y sonar cursi como “algún día voy a ser así y estaré listo para ello”.


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