Cherry Glazerr en Galera

Fotos: Lalo Garduño | @laloogh_

La banda californiana, Cherry Glazerr, después de su exitosa presentación en el Corona Capital 2016, ha regresado a tierras mexicanas para presentarse por primera vez en un show íntimo y en total dinamita. Aunque un trío rock, no cabe duda que Clementine Creevy, es la mente maestras detrás de la potencia de Cherry Glazerr y es que es una completa hechicera llena de adrenalina. Presentando su nuevo material, Stuffed & Ready, encendieron Galera con pura actitud punk y un girl power que se derretía.

Al adentrarse a la atmósfera difundida y color cereza, eras recibido con un pin de protesta feminista contra Trump y fue la señal de que esto iba en serio, que la esencia de Cherry Glazerr es completamente irreverente, caótica, honesta y brillante. Sin necesidad de un abridor, tan solo la omnipresencia de una cereza inflable y una alfombra amarilla a la vieja escuela, fueron suficientes para elevar la necesidad de ver a Cherry Glazerr romper con el escenario.

Las luces se apagan y aprovechando la oscuridad de misterio, Cherry Glazerr sube al escenario y comenzado con un recuento de cuatro al son de las baquetas, “Ohio” rompe con la tensión y hace explotar con sus acordes fugaces; seguida por “Had Ten Dollaz”, una favorita del público y es que es impresionante que está siendo solo la segunda canción, ya sea gritada al unísono. Clementine fluye con facilidad, su locura es encantadora, te mira a los ojos con sus pupilas dilatas y continúa haciendo headbanging, su fachada efervescente se contagia al público.


El sonido de adolescente rebelde de Cherry Glazerr se ha transformado en una poderosa melodía de rock, en brevedad “That’s Not My Real Life” arrasa con vehemencia y parece que hacer guitar los instrumentos. Indicando que es de sus canciones favoritas para tocar en vivo, “Self Explained”, aterriza la atmósfera con melodías más pacíficas y su lirismo personal resulta aún más desgarrador. Instantáneamente somos arrojados a “Nurse Ratched” que destruye filamentos, se vuelve salvaje y toda la pasión de la noche se vuelve en fuego extremo.

La embriagadora psicodelia viene con la mezcla de los solos de guitarra de Creevey, las melodías de bubblegum-punk se hacen presentes con la batería y las adictivas líneas de bajo complementan su caos de simulación de calma, un sonido clásico, de un culto contemporáneo que se mantiene fiel a su sonido. Las risas desquiciadas, las vueltas de bailarina y rasguñando guitarras; desde un juego de decibeles disparejo y suspenso intercalado, luces rosa neón y de esencia ecléctica, Cherry Glazerr hace un génesis irresistible.

Saturando el ambiente de color misterio, “White’s Not My Color This Evening” te baña de bailes improvisados, saltos que raspan el suelo, destroza el escenario y evoca gritos llenos de alegría. Clementine aprovecha para agradecer al público, compartirnos su gran deseo de mudarse a México, por la gente cálida y alocada que los acompañaba esta noche. “Trash People” arrebata el éxtasis en sus minutos de gloria, y no debe dejarse pasar la capacidad de una batería detonante en el vigor ilimitado de la banda.


Haciendo live-debut en México, Stuffed & Ready fue la jovita de la noche y en una ruleta musical, de fuego gradual que invade el cuerpo y sentimiento insurgente de la multitud: “Juicy Socks” llena de un a melodía de esencia alt-rock; el himno buzz de poder metálico, “Wasted Nun”; alucinante y sediciosa, “Distressor”; la sensualidad punk de “Daddi” y en fiebre virtuosa, “Stupid Fish”. A medida que el concierto continúa, “Grilled Cheese” se hace presente con un inicio lento, pero comienza a subir y bajo el tempo, así nos encontramos con un clásico, “Apocalipstick”, salida de la nostalgia de los 90s, de aullidos de furia y representando una fatalidad melódica.

Toda la energía que evoca Cherry Glazerr es un torbellino eufórico, de saltos y gritos raspan a la garganta y por ello, no es sorpresa que tengan la capacidad de invocar un rock-grunge salvaje con un inesperado cover de Nirvana, “Territorial Pissings” hizo arder al público en llamas y para cerrar el clímax constante, “Told You I'd Be With the Guys” fue la última canción de la noche, con una guitarra explosiva en loop, exorcizando el micrófono con una sencillez y es que es una experiencia sensual y completamente electrizante para el final maníaco que Cherry Glazerr se merece.


Son una experiencia impresionante, la creación de sus remolinos corrosivos y la entrega que tienen con el público, es adentrarse a la actitud desobediente y rompe reglas con el poder musical que solo una banda como Cherry Glazerr; de su bello contraste y sublime catarsis los hace uno en un millón. Son el escape perfecto a la rutina, a lo cotidiano y mundano, su mermelada rosa de esencia punk es contagiosa, se vuelven esenciales en esos pequeños saltos de valentía.


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