Entrevista con Alizzz

Hay artistas cuyo trabajo marca un punto de inflexión en la industria musical. Alizzz, nombre artístico del productor y cantante catalán Cristian Quirante, es una de las figuras que han contribuido a moldear la música española contemporánea. Su trabajo detrás de otros proyectos convive con una búsqueda propia que lo ha llevado a explorar su faceta como intérprete, construyendo un universo creativo en el que las emociones y las experiencias cotidianas ocupan un lugar central. A lo largo de su trayectoria, el músico catalán ha transitado entre la producción para artistas como C. Tangana, Doja Cat o Rosalía, y la construcción de una identidad propia, consolidando un proyecto que se mueve entre el pop alternativo, el rock y la electrónica. Su álbum debut, ‘Tiene que haber algo más’ (2021), y su más reciente lanzamiento, ‘Conducción Temeraria’ (2024), han ampliado una carrera marcada por la versatilidad y capacidad de explorar distintas formas de hacer música. El próximo 23 de octubre, Alizzz se presentará en el Pabellón Oeste de la Ciudad de México. Una visita que también representa el cierre de una etapa de su proyecto solista y la oportunidad perfecta para reencontrarse con el público mexicano. Previo a este encuentro, conversamos con él sobre su trayectoria, su manera de entender el oficio musical y los caminos que todavía quedan por explorar. ¡Hola, Cris! Me da mucho gusto poder hablar contigo hoy. ¿Qué tal han ido estos últimos meses? A: Muy bien, por aquí, en casa. Creo que he tenido el agosto con más vacaciones que recuerdo en los últimos años [ríe]. No he tenido gira y he podido descansar, estar con mi familia y pasar bastante tiempo con mis colegas, algo que también había echado de menos. Es increíble tener esa sensación de calma, ¿no?
A: Ha estado guay, sí.
A inicios de año tuviste una gira por salas en España. ¿Cómo fue presentar tu música en directo en este formato y qué ha sido lo más importante para ti de esos shows?
A: Me he planteado este año como un cierre de etapa, de todo el ciclo del segundo disco y, casi, de todo el ciclo de hacer música y cantar. Diría que el broche final son estos conciertos en México. Después de esto no tengo nada más previsto y creo que no voy a hacer nada más. No sé, ahora mismo no se me ocurre qué podría hacer, porque siento que ya estoy en paz y, en cierto modo, también con México, con quien tenía una deuda muy grande [ríe].
Durante la primera parte del año hice la gira por salas y, aunque no tenía previsto hacer música nueva, sí creía que necesitaba proponer algo diferente y que la gente viera un concierto completamente distinto. Lo que hice fue reducir los instrumentos a su mínima expresión, meternos en el estudio y crear a partir de muy pocos elementos. Nos basamos en grupos como Kings of Convenience, The Whitest Boy Alive o The Drums, que tienen un sonido muy particular precisamente porque utilizan muy pocos elementos. A partir de esa producción y de ese marco, construimos un concierto nuevo que también tuviera sentido para tocar en salas más pequeñas y recorrer todas las ciudades de España. Salió muy bien y decidimos que era un formato perfecto también para viajar, así que nos lo llevamos a México.
Y luego de tanto tiempo preguntándonos “¿México cuándo?” por fin tenemos la respuesta… tendrás shows en octubre en la Ciudad de México y Guadalajara. Creo que durante estos años has construido una relación muy profunda con el país a través de tu música. ¿Qué significa para ti poder presentar este proyecto aquí? A: Cuando presenté el proyecto aquí hace tres años fue la hostia. Diría que fue uno de los grandes momentos de esta trayectoria. Todo proyecto tiene sus highlights y esa gira por México fue claramente uno de ellos. Todo el equipo coincide; todos recordamos un montón de momentos increíbles de aquellos días. Desde entonces, durante mucho tiempo nos hemos planteado volver, pero siempre ha sido complicado encontrar la oportunidad perfecta. Pensábamos que, si esperábamos a determinado momento, sería mejor por una razón u otra, pero llegaba y tampoco lo teníamos claro. Ahora, por fin, con este cierre, creo que hacerlo en México es la guinda del pastel. Será una manera de agradecerle a la gente que ha estado ahí preguntándome en cada post cuándo iba a volver: “Muy bien que estés bañándote en el mar o de fiesta, pero ¿México cuándo?” [ríe]. ¿Qué encuentras dentro de la escena mexicana actual que te resulte particularmente interesante?
A: Me gustan muchos proyectos, la verdad. México es un país al que siempre he mirado para buscar referentes, descubrir cosas que me gustan e inspirarme. Creo que ha tenido un crecimiento espectacular: ha colocado a un montón de artistas en las listas mundiales, ha marcado el camino en muchas ocasiones y se ha convertido en uno de los países más fuertes de la música en español en los últimos años. Aparte de reconocer todo ese trabajo y el éxito como país en la música, también hay proyectos que siento más cercanos a mi propia propuesta, como Kevin Kaarl, Ed Maverick, Los Aptos, LATIN MAFIA o Bratty. Me parece que han aportado mucha riqueza al sonido hecho en México y que su música ha trascendido las fronteras del país, llegando también con mucha fuerza a España. Si pudieras colaborar con algún artista de México en este momento, ¿quién se te viene a la mente?
A: La verdad es que me apetece pasármelo bien. Me gustaría volver a juntarme con Sant, de Little Jesus, que es una de mis personas favoritas en México. Intentaré que se venga también al concierto, a ver si se anima a salir otra vez al escenario.
Ojalá que sí.
A: A ver si lo convenzo [ríe]. Más que trabajar, quiero ver a mis amigos y reconectar con mi vida allí.

Últimamente he tenido un poco la obsesión de escuchar ‘Conducción Temeraria’ mientras manejo, casi como una especie de terapia. Me encanta cómo las canciones hablan de cosas tan cotidianas con las que creo que cualquiera podría identificarse. ¿Qué tan importante es para ti partir de estas experiencias al momento de crear?
A: Creo que, como artista, lo único que tiene sentido es contar tus propias cosas. Ponerte una especie de disfraz o crear un avatar no me interesa tanto... me gustan los artistas en los que existe una relación muy directa entre lo que te están contando y lo que son sus vidas. Y, luego, en cómo interpretan, producen y hacen sonar ese mensaje. Cuando todo es coherente y realmente me creo lo que me están contando, es cuando consigo conectar con esos artistas. Supongo que eso es lo que busco, o más bien lo que me sale de manera natural, porque tampoco sé hacerlo de otra forma.
Claro, es algo que surge de manera casi intuitiva, de lo que llevas dentro, y creo que eso hace que las canciones se sientan muy auténticas.
A: Lo más fácil para hacer una canción es que te pase algo hoy y mañana lo conviertas en música, eso es lo más fácil que hay. Para mí, cuando se vuelve difícil es cuando tengo que escarbar demasiado para encontrar qué quiero contar… es ahí cuando se pierde un poco la diversión.
Totalmente de acuerdo. Oye, hablando un poco del momento que vivimos ahora, en el que la música y muchas otras cosas se consumen muy rápido y estamos sobreestimulados todo el tiempo, ¿cómo crees que esto afecta la manera en la que creas o la forma en la que se percibe la música hoy en día?
A: Creo que, como artista, te puedes permitir ir en contra de lo que se supone que tienes que hacer. Me parece interesante hacer justo lo contrario de lo esperado. Si, como dices, la gente necesita muchos estímulos, la respuesta suele ser darles todavía más. Pero creo que hacer las cosas al revés de lo que se espera tiene algo de magia y de arte en sí mismo. A mí no me resulta interesante que el consumo funcione así, entonces creo que, cuanto más me aleje de esa dinámica, más posibilidades tendré de hacer algo que valga la pena. Además, ir a contracorriente también puede ser una forma de hacer algo que se sienta trendy, moderno, cool.
Y eso también te permite mantenerte fiel a ti mismo, a lo que piensas y crees. A: Exacto. Creo que no hay que hacer demasiado caso a los mensajes que te llegan de fuera, ya sea de la industria, de tu manager o de las redes sociales. Se trata de intentar filtrarlo todo y buscar realmente qué es lo que te apetece hacer. Entiendo que hay muchos artistas, sobre todo los de éxito, que no pueden ignorar todo lo que les llega y que intentan hacer un producto lo más perfecto posible. Pero creo que, particularmente, nunca he buscado eso, ni en mi proyecto como artista ni en los proyectos que produzco. Y, al menos por no haber tomado ese camino, puedo permitirme no estar tan pendiente de lo que se supone que hay que hacer en cada momento dentro de la música. Si dentro de 20 años tuvieras que escuchar de nuevo alguna de tus canciones, ¿cuál es el mensaje que te gustaría que se hubiera construido a través de tu música, tanto para ti como para quienes la puedan escuchar? A: Creo que nunca he puesto mucho filtro a la hora de explicar las cosas que digo, ni intento ser aleccionador, ni referente, ni una persona a la que aspiras a parecerte. He intentado explicar las cosas como las sentía y como me van pasando. Supongo que habrá gente que vaya conectando con eso, sea ahora o dentro de mucho tiempo. Creo que los anhelos, los sueños y las cosas que nos pasan son casi arquetípicos: nos pasan ahora, les pasaban a nuestros abuelos y les pasarán a nuestros hijos. Me gusta imaginar que mi música puede generar pequeñas conexiones momentáneas entre la gente y las cosas que me pasaban a mí en ese momento. Me parece que está guay pensar que eso pueda suceder de aquí a mucho tiempo, como un portal al pasado. Yo a veces también tengo esa sensación cuando escucho música de otro momento. Me imagino quién es esa persona que me está contando algo de una manera particular, en ese preciso instante, y me transporto por un momento a esa época. La música es como una máquina del tiempo, ahí, minúscula. Poder pensar en lo que pasaba en un mundo en el que no vivimos…
A: Claro, decir: “Pues a este artista le pasaba lo mismo”. Esa sensación también me pasa mucho cuando leo.

Para ir cerrando la charla, cuéntame ¿qué proyectos o artistas estás escuchando más últimamente?
A: Uf, la verdad es que no te sabría decir. Soy bastante malo para hacer name dropping [ríe]. Sí que hay uno que creo que es mexa, tiene que ser mexa… El de las R’s, que tiene un tema que se llama ‘Beretta’ y lo estoy escuchando muchísimo en el estudio como referencia. Suena horrible, suena mal, muy crudo, está muy mal grabado, pero se siente tan real, ¿sabes? Justamente eso es lo que hace grande a la canción, lo que te atrapa.
También tengo que reconocer el tema de Karol G con Rusowsky y Judeline, que es el número uno mundial si no ha cambiado desde ayer [ríe]. Me pareció que, dentro de un disco de hits, tenía algo especial. También me sentí orgulloso de que lo hiciera gente cercana. He escuchado mucho el disco de Jungle que sacaron hace poco, creo que se llama ‘Sunshine’. El de Blood Orange también me lo compré en vinilo y siempre lo pongo en casa, me parece un disco para escuchar entero. Como ves, no estoy escuchando una sola cosa en concreto [ríe].
Muy variado, y una manera de ir descubriendo o redescubriendo artistas.
A: Me gusta más descubrir que redescubrir. Me gusta más escuchar lo nuevo y encontrar qué es lo que me gusta de todo eso, que siempre es mucho más difícil. Cuesta más, porque tienes que hacer una búsqueda más intensiva, como de decir: “Voy a encontrar algo”. Ese ejercicio siempre me ha gustado y lo sigo haciendo ahora.
Es una gran dinámica, me gusta hacerlo también. Gracias por tu tiempo, Cris. ¡En nada nos vemos por acá!
A: ¡Muero de ganas de llegar ya! Gracias, chao.





