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Entrevista con Perfume Genius

hace 38 minutos
6 min de lectura

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Fotos: Alex Kacha

Desde Seattle, y tras más de una década de construir un universo entre la fragilidad del piano, el artificio del pop y una teatralidad cada vez más física, Michael Alden Hadreas ha hecho de Perfume Genius uno de los proyectos más interesantes de la sónica contemporánea. Su obra, siempre cercana al cuerpo, al deseo y a la vulnerabilidad, ha encontrado en la danza un nuevo lenguaje para ampliar lo que una canción puede decir. Esa exploración se materializa ahora en ‘The Lesson’, una pieza coreográfica concebida a la par de su álbum ‘Ugly Season’ (2022), donde Hadreas mueve el centro de gravedad del concierto hacia el escenario como espacio escénico y compartido. Una propuesta que lo lleva a incomodarse, a no repetirse, y a abordar temas como las contradicciones del deseo, la soledad y la búsqueda constante de una identidad que nunca termina de definirse.

Con esto en mente, y horas antes de su presentación en la Ciudad de México, nos sentamos a platicar con Michael sobre lo que implica ser artista cuando la música es apenas una parte del trabajo, la incomodidad como motor creativo y la manera en que ha cambiado su idea del deseo tras todos estos años de trato artístico y personal.


¡Hey! ¿Qué tal todo previo al show? ¿nervioso?

MH: Un poco, no tanto por la presentación, sino por todo lo relacionado con publicarla: los captions, las publicaciones y todo eso. Tengo todas estas reuniones con todo el mundo en las que me dicen que tiene que ser en este formato, que tengo que publicarlo a las 9 de la mañana y bla, bla, bla. Siempre termino haciéndolo mal [ríe].

Parece que ser artista implica mucho más que sólo ser artista ¿no? Hacer redes, relaciones públicas, prensa, fotografía… ¿Cómo ha sido para ti el lidiar con esta otra parte de la industria?

MH: Al principio me ponía muy nervioso al hacer entrevistas. Era muy, muy tímido. También está lo de las redes sociales. Me gusta publicar fotos y videos, y construir todo el universo del álbum. Me tomo esas cosas muy en serio y me entusiasma muchísimo lo que hago. Pero no soy muy bueno promocionándolo. Honestamente, cuando publico algo como “vengan a mi show”, nadie dice nada. Si publico alguna tontería, entonces todo el mundo le da like [ríe].

Creo que uno de los grandes problemas con las redes sociales es que nunca sabes qué es genuino y qué no. Estafas, estrategias de prensa, posts repetitivos, etc. Y entre todo puede que haya un pensamiento honesto del artista sobre su obra.

MH: Sí, por eso resulta un poco absurdo tener reuniones sobre ellas todo el tiempo. Todo el mundo dice: “Tienes que hacer esto y esto…”, pero nadie sabe realmente qué es lo que tienes que hacer. Se siente más como lanzar cosas al éter [ríe]. Y creo que lo único que necesito hacer es crear algo bueno, algo que yo ame, y esperar que la gente lo escuche. Pero sí quiero que la gente me vea, así que cuando hablan conmigo sobre eso, yo escucho. No porque quiera ser bueno en eso, sino porque quiero que la gente escuche mi música.

Entiendo que esta apuesta por incluir más elementos coreográficos y teatrales al proyecto es un esfuerzo en esa dirección, construir un mundo y que sea visto. ¿De dónde surge ese interés y cómo se relaciona con tu manera de hacer música?

MH: Bueno, mi disco ‘Ugly Season’ (2022) fue escrito a la par de esta nueva pieza de danza. Realmente amo ese disco, tiene algunas de las canciones que más disfruto de todo lo que he hecho. El baile resultó en una manera muy diferente de escribir. Empieza conmigo y con la música, pero es algo compartido. A veces inicio con ciertas personas, cuerpos y una estética en mi cabeza. A veces simplemente ignoro todo eso y hago lo que quiero [ríe]. Pero siempre es interesante. Y requiere algo de mí, me exige algo, nunca quiero repetirme. No sé… la música siempre es mejor cuando resulta un poco difícil, aterradora o complicada. Y hacer danza es muy aterrador. No soy bailarín. Bailo en el escenario, pero cobrarle dinero a la gente para que me vea bailar durante una hora… es aterrador [ríe]. Al mismo tiempo me encanta y termina inspirándome profundamente. Al final, vale la pena intentarlo.

Ayer hablaba con una amiga sobre lo confrontativo que puede ser el teatro o la danza, por todas las emociones que experimentan las personas sobre el escenario. Parecería que, a lo más, podemos sentarnos frente a esa obra compartida y dejarnos abrumar por lo que sea que estén tratando de decir. ¿Cómo experimentas eso pensando en ‘The Lesson’?

MH: Bueno, la manera en que veo películas, la manera en la que escucho música, es muy… tensa [ríe]. Quiero sentirme aterrorizado y conmovido. Soy muy intenso con eso. Creo que hago música de la misma manera, escribo música que pueda provocarme eso si la escuchara, o que pudiera provocárselo a los demás. Y la danza, el movimiento y las luces apoyan este diseño individual del mundo. Quizá me esfuerzo para que la gente reciba exactamente lo que estoy intentando transmitir, o algo diferente pero igualmente intenso. Al mismo tiempo, hay algo misterioso en todo esto. Lo que me gusta de la música es la manera en que conectas con aquello que resuena contigo, sin explicar realmente por qué. Alcanza algo dentro de ti, pero si tuvieras que explicar exactamente qué es, no podrías. Con la danza ocurre algo parecido, la manera en que te mueves junto a otra persona les permite articular algo imposible de expresar si simplemente estuvieran hablando. Especialmente con el tipo de danza que tendrá ‘The Lesson’ y con lo que trata. Tiene mucho que ver con el deseo: cómo estar con alguien, cómo estar solo, cómo intentar ser un poco diferente.

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Hablando de esto, ¿dirías que tu concepción del deseo ha cambiado con los años?

MH: Sí, muchísimo. Realmente no te das cuenta de que has cambiado hasta mucho después, conforme creces. Y las cosas que deseas son diferentes. Creo que lo extraño de ser gay, o de tener un deseo que no es tradicional, es que no existe realmente un mapa para eso. Vas inventándolo sobre la marcha. Pero después, conforme envejeces, aparece cada vez más un mapa. Como esto debe ser así, esto es lo que le gusta a la gente y esto es lo que no ¿sabes? Mientras más avanzo, menos intento encajar en eso. Quizá estoy siendo un poco vago, pero cada vez me doy más cuenta de que no tengo por qué hacerlo.

Creo que esa sensación de normativa individual es un tema común aún fuera de la comunidad queer. La manera en que funciona nuestra sociedad depende directamente de lo que se supone que cada uno de nosotros debería o no debería hacer.

MH: ¡Sí! Y además se te enseña qué es deseable y simplemente sigues esa idea. Ahora, con mucha más experiencia puedo detenerme y pensar “Espera, intentemos separarnos de todo eso. ¿Qué es lo que yo realmente encuentro deseable, sin toda esta enseñanza cultural que me han inculcado?”. Y puedes llegar a ser un poco más abierto, más expresivo. Quiero decir, espero que las personas tengan esa posibilidad de explorar durante su juventud, yo no la tuve.

En ese sentido, ¿qué tipo de deseo dirías que enseña Perfume Genius al público?

MH: Uno donde muchas cosas pueden existir al mismo tiempo. Que puedes conectar con alguien, puedes sentirte realizado, y un segundo después puedes perderlo todo o sentir vergüenza [ríe]. Y todo es como un remolino de cosas. Eso es la vida real y también es un sueño. En mi vida cotidiana me cuesta dejar que todas esas cosas sean verdaderas, esas contradicciones. Solo quiero sentirme increíble todo el tiempo, pero no es así [ríe]. A veces mi música consiste en intentar conseguir eso. Otras veces consiste en aceptar que no puedo y que eso es precisamente lo que significa estar aquí. Es lindo tener un sueño, tener algo que vaya más allá de todo esto. Es lindo estar completamente dentro de ello y que ambas cosas puedan romperse al mismo tiempo. Que puedan existir simultáneamente. Empiezas con una especie de masa de ideas y sentimientos, y conforme creces empiezas a señalar en una dirección. Y de alguna manera te dicen que no debes ser así, que así es como son las cosas y, yo nunca he sido muy bueno para eso [ríe], pero definitivamente lo he intentado. Mi música es una manera de dejar ir todo eso y, de todos modos, intentarlo.

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Parece imposible no intentar responder al menos una de esas grandes preguntas ¿no? ¿Quién soy?, ¿quién debería ser?, ¿cómo debo vivir?

MH: Y también: ¿a quién le importa? Miro hacia atrás y veo cómo intentaba descubrir quién soy y pienso: “Aprendí mucho, pero en realidad no importaba tanto” [ríe].

Sí, totalmente [ríe]. Muchas gracias por tu tiempo y esta conversación.

MH: Espero que tenga sentido [ríe].

¡Seguro! ¿Hay algo más que te gustaría agregar para Vibras Magazine?

MH: Solo que estoy feliz de estar en Ciudad de México. No hemos tocado aquí en unos 12 años. Y tampoco hemos hecho un show propiamente en un venue. La última vez que tocamos fue en un festival durante el día, lo cual fue divertido, pero hemos venido a visitar la ciudad muchas veces a lo largo de los años. Sin embargo, hacía muchísimo tiempo que no tocábamos aquí. Por eso estoy muy emocionado.

Este es el momento.

MH: Sí, literalmente.


 
 
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