Entrevista con Ximena Sariñana


Ximena Sariñana no tiene miedo de llorar, reconocer sus sentimientos y demostrarlos. Tampoco oculta su feminidad porque la acepta y respeta. “A no llorar”, su más reciente single, rinde culto a todo lo mencionado. Una canción que surgió del encuentro que tuvo con mujeres, también adentradas en la música, pero de diferentes países de Sudamérica.


La artista creció con referentes femeninos y, ahora, ella también se ha convertido en uno para las nuevas generaciones. Su música ha trascendido con el tiempo, refleja, también, la persona en la que se ha convertido y se ha inmiscuido en situaciones que, a través de su posición, busca lograr un cambio. Su voz no se aleja del entorno que busca revertir.


“A no llorar” continúa con su labor en “Una vez más” y “Nostalgia”, y con motivo de su publicación, Vibras platicó con Ximena Sariñana sobre esta melodía. Además del trabajo que cultiva al incluir a más mujeres dentro de su equipo de producción y su visión de la música como generador de cambio en la sociedad.


Sariñana, con una sonrisa en su rostro, dijo estar muy contenta de lo que se ha logrado con “A no llorar”. Canción de la que se sentía orgullosa, incluso, desde antes de ser lanzada y recibir comentarios positivos por parte del público.


Este sencillo nació en un sound camp que incentiva la participación de las mujeres en la industria musical. Los vínculos que creó en ese lugar se observan en la canción y en el video que la acompaña.


“Desató que la canción tomara una naturaleza feminista. Queríamos que hubiera más oportunidades para productoras que entendieran la canción y lo que también se transmitía en la parte visual. [Surgió] de la necesidad de que una mujer comprendiera lo que hablamos y las chicas de Iglú [dirección del video] entendieron exactamente el mensaje de la canción”, comentó Ximena.



A partir de la creación de este álbum, la cantante se propuso integrar a más mujeres dentro de las diferentes áreas de su proyecto. Lo cual ha implicado un desafío.


“Tratamos de hacer un disco inclusivo y eso ha traído muchos retos porque, la realidad, es que hay pocas mujeres en la música. Es difícil encontrar a las colaboradoras; hay mucho talento, obviamente, pero hay un sistema y una percepción que tiene que cambiar. Empieza desde el acceso a la educación, de que existan cada vez más músicas, más productoras, más ingenieras [...] He sido muy afortunada en poder mostrar el talento femenino en lo que yo hago”.


La representación de rostros femeninos en la música es, todavía, una tarea pendiente. No obstante, en el círculo de Sariñana, existen amigas y colegas que han impactado positivamente en su carrera y en su manera de ser. “Me encanta hacer cosas activamente para que otras mujeres puedan dedicarse a esto”, agregó la artista mexicana.


Además, considera que las mujeres que se vuelven referentes son la máxima inspiración para las nuevas generaciones. Declaró que ella quiso dedicar su vida a la música porque, en ese momento, había una Julieta Venegas y una Ely Guerra, por ejemplo, que le permitieron soñar y pensar en que si ellas lo habían logrado, ella también podría hacerlo.


“Por eso es tan importante la inclusión en general, para que haya diferentes voces, puntos de vista, figuras… para que más personas puedan decir “Yo también puedo hacer lo que ella hace”. Eso genera una cultura más rica, con más colores, voces, y que al final tiene un impacto positivo en la sociedad. [...] Es muy necesario generar estos espacios y referentes. Darle la oportunidad a más mujeres, a que tengan crédito y que puedan inspirar a más”, dijo Sariñana.



La música no solo ha fungido, históricamente, como un motor de cambio social. Su influencia ha acompañado momentos de transición de la población y no es la excepción en la actualidad. Ante esto, donde incluso “A no llorar” hace alusión al movimiento feminista, Ximena Sariñana resalta que participar en ellos no es una actividad propia de músicos al levantar su voz.


“Yo creo que es importante que cualquier persona trate de dejar a este mundo mejor de lo que está, de dar, con lo que uno hace, e involucrarse con causas sociales. Al final somos parte de algo más grande. Formamos parte de una sociedad y hay que ser empáticos con el mundo en el que vivimos”, comentó la cantante de 35 años.


Además de sumar a mujeres en la producción de su melodía y de la cinta de esta, las ganancias de “A no llorar” serán destinadas a la Fundación Crescendo con la Música. La cual tiene como objetivo que los niños y niñas que viven en entornos vulnerables puedan acceder a una educación musical de calidad.


Crescendo con la Música fue creada por el pianista Jorge Viladoms, con quien Sariñana ya había colaborado, anteriormente, en un concierto del 2019. “Me parece que la música es un espacio de igualdad. No importa de donde vengas, ni quién seas, ni nada. Para ser buen músico, solo necesitas estar conectado con la música y ser una persona estudiosa. En ese aspecto, me gusta mucho el mensaje que dan a los niños y las niñas”, compartió.


A pesar de que se cumplieron más de 12 meses en el que las actuaciones masivas se cancelaron, derivado de la pandemia, Ximena Sariñana confía en que, esta pausa, haya vuelto más consciente a las personas. Sobre todo porque hizo valorar lo que tenemos y el estilo de vida que llevábamos.


En el futuro próximo de la artista figura música nueva, con colaboraciones y la esperanza de, que algún día, se pueda regresar a tocar con público.