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JUANA MOLINA
LA MÚSICA, EL ARTE Y LA ESENCIA

La presentación de Juana Molina en el marco de la clausura del festival Nrmal fue uno de los últimos conciertos que presenciamos en México antes de que todo cambiara. Sin que Juana o los asistentes lo supieran, esta presentación se grabó por el personal del lugar y meses más tarde regresó en forma de disco y testimonio de lo que fue, de lo que sucede cuando la música es arte y esencia.

 

Con motivo del lanzamiento del primer disco en vivo de Juana Molina, en Vibras tuvimos la grandiosa oportunidad de cruzar nuestros momentos en una charla sobre su asombrosa trayectoria, los viajes, los recuerdos, el arte, México y el lenguaje sonoro que nos conecta a la distancia.

Una de las últimas presentaciones en vivo que pudimos ver en México, antes de la cancelación de conciertos y festivales, fue la tuya cerrando el Nrmal. ¿Cómo recuerdas aquella noche, qué fue lo que más te gustó?​

Juana: Fue una noche lindísima porque la amabilidad de todo el equipo de Nrmal, la buena predisposición y la manera en que salió la prueba de sonido hizo que todo andara bien. Una chica proyectó imágenes de Forfun, que es el EP que lanzamos me parece que a inicio de año, y a pesar de que hubo algunos detalles con ello, eso le dio una tonalidad muy colorida de azules y rojos al escenario... Antes del show yo ya había recibido mucho cariño de gente que me había escrito cuando supo que iba a ir a México, gente que me decía que estaba muy ansiosa porque nunca nos había visto en vivo o que estaban contentos porque era la primera vez que iban a ir al festival y que nos verían. La noche fue preciosa, sonaba todo bien y encima de regalo, cuando nos estábamos yendo, nos dicen que habían grabado el show, ¡qué además de que lo habían grabado había salido bien! entonces como todo fue dándose de una manera tan espontáneamente linda resultó algo increíble. A veces parece que las cosas que se hacen sin esfuerzo no sirven, pero acá está la prueba de que no, porque no es que no hubiera un esfuerzo previo, sino que no fue un "che, toquen bien porque vamos a grabar el show y esto va a quedar para siempre"... Quizás esa idea previa de que vas a grabar o de que vas a crear un disco ya te predispone a no tocar tan suelto y a no estar tan libre porque tenés esa exigencia de que hay algo que debe salir bien, pero como todo eso no existía acá, diría que fue una gran cosa el no saber que lo estaban grabando.

Juana Molina
Juana Molina

Después del Nrmal las actividades culturales y artísticas se suspendieron en México y otras partes del mundo a raíz de la crisis sanitaria. ¿Cómo has vivido desde tu perspectiva artística y creadora esta nueva realidad?

Juana: La verdad es que como creadora y artista en nada, cero, pero estoy tomando clases de síntesis modular para poder hacer mis propios sonidos. Me está costando bastante, pero volviendo a lo de los momentos de creación lo cierto es que no tuve muchos. Tuve más momentos de introspección que de creación y me preocupó el no aprovechar la oportunidad única de tener todo el tiempo disponible para poder hacer un disco, por ejemplo, pero no pude. Estaba en un estado que no me llamaba ni para ir al estudio ni para tocar.

Tienes una importante trayectoria artística que podría definirse como de vanguardia. ¿Sigues algún proceso al momento de ir al estudio o tienes alguna técnica con la que crear tu música?

Juana: Medio se baja el mito de un manazo cuando digo la verdad sobre el tema, pero es que a mí, para que me salga algo, lo único que tengo que hacer y lo esencial es sentarme a trabajar. Siempre me pasa lo mismo; pienso que tengo ganas de hacer más música, luego de que voy a dejar la música, que total para qué si no tengo ganas ni de ir a tocar, no se me ocurre nada, etcétera, pero en realidad no es que no se me ocurra nada sino que lo que pasa es que no-voy-al-estudio-a-trabajar. En todos los discos me pasa lo mismo. Primero digo "bueno, tengo que hacer un disco", entonces voy, me siento y me propongo trabajar hasta que después de unos días, de golpe, empiezo a hacer música. Una vez que tengo un ovillo de dónde tirar el hilo ya no paro más hasta que lo termino... Me cuesta mucho arrancar, muchísimo. Siempre fue igual y tan medio es así que cuando estoy haciendo un disco y lo termino, inmediatamente quiero hacer otro porque estoy como en ese modus operandi de estar puesta en hacer, hacer, hacer, hacer, hacer y hacer. Cada vez que termino un disco grabo un buen de cosas. Son como estelas que deja el material que acabo de terminar y cuando el disco finalmente sale, yo ya tengo cosas compuestas… Después, cuando voy a hacer otro disco, como ya me fui alejando y me vinieron estas inercias en las que no hago nada, veo que tengo todos esos elementos pendientes y dependiendo integro algunos o a veces me sirven u otros ya siento que son de otra época y los dejo, no me sirven más… Para resumir la respuesta es que para lograr algo tengo que ponerme a hacerlo.

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La crítica y la gente han definido tu música empleando varios géneros; que si punk, que si folk experimental o que si alternativa. ¿Tú la defines de alguna forma? o mejor dicho, ¿cómo definirías tú misma al proyecto artístico llamado "Juana Molina"?

Juana: Justamente hablando con mi amigo melómano Mario González, con quien de lo único que hablamos es de música, estábamos platicando de un libro que salió ahora sobre "las mujeres en el rock"... Qué contradicción tan espantosa logró el encasillamiento de la música en géneros; “que si vos no tocás de cierta manera, entonces no perteneces a este género ni a aquel y entonces, lo que vos hacés, no existe porque no lo podemos encasillar”. Me parece que hablar de géneros en la música, cuando éstos no están claramente definidos por un, no sé, una samba o bossa nova, por ejemplo, es un problema. Es como el pop. ¡¿Decime qué exponente de algo tan amplio como lo es el pop, y que quiere decir “popular” y por lo tanto es infinitamente enorme, podés mencionar?!. Encasillar es una aberración. Yo tengo mis discos ordenados por orden alfabético, no por género. Tengo todos los discos mezclados y están en orden alfabético porque para mí es música, qué sé yo si es rock, pop, vanguardia... No, eso lo necesitan las disqueras para poder vender. Ponle que puedas separar la música por épocas; de la época cero hasta 1900, de 1900 a 1920, del veinte al cuarenta, o por décadas y con algunos subgéneros mucho más amplios que el rock, quizá música clásica y música popular, esos dos géneros, pero que haya géneros como "World music" me parece denigrante. Con ello resulta que, quien lo inventó, consideró que lo de él sí tiene un nombre, que lo que yo hago es música inglesa y que ambos los puede clasificar. Que esto es pop y que eso es aquello o lo otro, pero que lo que hacen los demás que viene de otro lado, o que él no conoce ni sabe cómo clasificar, se llama entonces “World Music". ¡Es horrible! Vos estás en tu país, haciendo música para tu país ¿y qué estás haciendo?, ¿World Music? ¡No! Estás haciendo la música de tu país que para un extranjero suena como World Music.

Mi padre cantaba bolero, pero no lo hacía tan boleristicamente y por ello resultaba que cantaba como un tanguero y así siempre estuvo al margen. Lo tangueros lo rechazaban y los boleristas lo rechazaban mientras él tenía su propio estilo para cantar, era eso lo que pasaba. Me parece medio básico el tema de los géneros. No sé para qué sirven, sirven para confundir. No recuerdo cuál era la pregunta, pero ya te dije todo esto y bueno (risas)...

Juana Molina
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¡Al contrario! Fue mejor la respuesta que la pregunta porque también a nosotros, como medios y prensa, los géneros nos limitan muchísimo, nos hacen etiquetar a las bandas...

Juana: ¡Etiquetar y además comparar! porque a ustedes y a los artistas les exigen el "¿pero a qué se parece?, ¿como quién suena?" e imagina que vas a una exposición, no puedes decir "¿pero pinta como quién?", “se parece a cuál” ¡Nadie dice eso!. Vos mirás la pintura, te emociona o no te emociona y ciao, a mirar a otro artista.

 

¿Ha sido complicado abrirse paso en la industria con tu música?

Juana: Sí, por supuesto, ¡claro! Yo siento que empecé remando y sigo remando, remo y remo y remo. En cuanto paro de remar me lleva la corriente, que es la mía, y me voy separando, pero bueno, eso ya tiene que ver con un asunto de la supervivencia, las necesidades económicas, el cómo funciona el mundo que, si bien a mí no me gusta el sistema, tengo que aceptar que vivo en él y me tengo que adecuar. Lo que nunca hice fue grabar o hacer algo en mi música que no me gustara… Fue eso.

Dentro de tu trayectoria artística también tuviste una presencia importante en la televisión argentina. ¿En qué momento descubres la voz que te llevó a la música y qué sucedió con la exigencia mediática y de los fanáticos televisivos?

Juana: En realidad esta es una historia que conté muchas veces y no tenés por qué saberla, pero es que yo tocaba música y ya tenía mis cosas armadas mucho antes de la televisión y justamente, lo que yo quería, era irme a vivir sola, ser autosuficiente, no depender de nadie, mantenerme y pensé; "en qué puedo trabajar yo que me dé bastante plata sin tener que trabajar todos los días o sin tener que trabajar tanto"... Como yo sabía que tenía un don, heredado, pero don al fin de poder personificar a muchos tipos de personas características de Buenos Aires dije "por ahí es lo que tengo que hacer". Empecé a buscar programas de televisión en donde yo pudiera aportar algo y así fue como elegí un programa al que toqué la puerta. Les dejé un video muy casero, de pésima producción, malísima técnica, pero en el que los personajes que yo hacía se veían con total claridad. Me tomaron e inmediatamente me empezó a ir muy bien. Al principio era genial porque yo grababa para este programa solo los lunes y tenía toda la semana libre. Con lo que ganaba me pagaba el alquiler, los gastos de la casa, la comida, podía vivir y hacer música que era lo que yo quería. Teóricamente me empezó a ir bien y me empezaron a llamar a otros programas hasta que terminé teniendo mi programa propio, pero cuando me quedé embarazada, que tuve que hacer reposo, me di cuenta de lo que me había pasado, me di cuenta de que me había desviado sin notarlo y de que ahora era una actriz que se había alejado de la música. Dije “basta, tengo que parar ahora antes de que sea más tarde” porque yo ya tenía 30 años en ese momento. Fue un “ahora o nunca” y así dejé la televisión y empecé a tocar. Para responder a tu pregunta completamente te diría que el hecho de ser tan conocida pública y mediáticamente, no hizo que yo empezara de cero en la música, sino que empezara del subsuelo más hondo porque tuve a toda la prensa en contra del cambio. Por ejemplo, sobre las críticas del primer disco no hubo nada, mi primer disco no existió porque nadie quiso reseñarlo, gritaban “¡no, porque se fue de la tele!” y cada vez que me hacían una nota sobre él se hablaba del por qué había dejado la TV y todo eso se me hizo muy cuesta arriba. Fueron varios años de vivir así, como cinco o hasta el 2000 hasta que hice Segundo. Ya cuando hice Segundo apareció otra cosa más personal y definida en cuanto a lo que yo hacía y tuvo repercusión afuera.

 

En Argentina tenemos esa cosa horrible de defecto de que aceptamos las cosas cuando están avaladas por "ellos", los que mandan en el mundo de la música que son Estados Unidos, Inglaterra, los países de habla inglesa que son los dueños de la música popular.

 

Cuando vieron que a mí me había ido bien ahí, entonces empezó a armarse lo mío en Buenos Aires y en Argentina y en el resto del mundo...

¿Para ti qué ha representado la música a lo largo de los años?

Juana: Yo creo que la música y el baile son las creaciones más bellas y perfectas del hombre, creo que son artes muy elevadas y que la música está por encima de todos nosotros. Además, es capaz de hacerte bailar a veces, según el tipo de música, claro, pero cuando una música te hace bailar es la consagración de la vida. Que haya algo tan abstracto, que va tan directo a las emociones, y que encima te haga levantarte de una silla para moverte, eso es para mí el placer más grande. Claro que también disfruto de la música que no necesariamente te hace bailar, pero hay algo más. Escuché mucha música de chica y de adolescente.

 

Cuando me fui a vivir a Francia, a los quince o catorce años, descubrí toda la música. Las estaciones francesas son increíbles, yo escuchaba dos, una que se llamaba France Culture y Radio France, eran culturales y pasaban música de todas partes del mundo. Ahí descubrí a Los Pigmeos, Los Pigmeos Aka y me volví loca, ¡no podía creer ese universo que plasmaban esos cantantes con la voz y nada más! Ahí entré muy de lleno al mundo de la abstracción.

 

La música para mí es esencial. Sí estoy hablando con alguien más y de fondo hay un disco puesto, mi atención se va al disco y si el disco no me gusta la atención se va a la molestia que me provoca ese disco... Por eso vivo en silencio y cuando acá nos sentamos a escuchar música, nos sentamos a escuchar música o nos paramos a bailar.

 

Te hemos visto muy activa en redes sociales y manteniendo contacto con tus seguidores. ¿Qué opinas de la transición o, mejor dicho, expansión de la música hacia las vías digitales?

Juana: Me parece que las vías digitales son para promocionar lo que hacés y no tienen nada que ver con el hecho en sí, es decir, no tienen nada que ver la música con las redes, pero sí es importante estar en ellas para que la gente se entere de lo que hacés fuera de ellas. Tengo momentos, hay veces que pasan dos semanas y me doy cuenta que no he publicado nada y digo "uy, no, tengo que tirar una onda y hacerles recordar que existo" porque hay una invasión y una plaga, que somos los músicos ya. Hay una cantidad innecesaria de música dando vueltas por ahí que a veces es un poco complicado o se vuelve complicado. No sé, me siento una usurpadora del tiempo de los demás porque siento que hay demasiadas cosas y no sé si todas se consumen o después se dejan o no sé. No entiendo muy bien qué es lo que pasa, pero para mí las redes son un medio de comunicación con la gente. No tienen nada que ver con lo que hago.

Juana Molina
Juana Molina

¿Qué territorios sonoros te gustaría empezar a explorar o sientes que le faltan tocar con tu música?

Juana: Como te decía esta cuarentena empecé a estudiar síntesis modular que me va a permitir, una vez que la domine, crear sonidos de raíz. Por lo general deformo los sonidos que vienen ya con los teclados, pero siempre hay una parte del sonido que queda, del sonido original que no lo podés sacar del todo y que ya te la da el teclado por defecto. Aunque vos lo deforme, como podés observar en cualquiera de los discos que hice, está ahí. Con la síntesis modular voy a poder generarlos de cero y ya sería completa y timbricamente algo único ese sonido. Eso es lo que tiene de lindo la síntesis modular; permite que cada uno cree, es como una especie de traductor de tu oído porque no hay nada que suene si vos no lo hacés. Son Una especie de módulos que se conectan todos entre sí con cables y, según qué conectes con qué y con qué parámetros los muevas, obtenés algo. Todo es trabajado con electricidad, con voltaje...  Es un mundo infinito y a la vez muy muy difícil porque son complejas las conexiones que podés hacer y tenés que tener muy claro qué hace cada cosa para poder modificar el sonido original. Espero que si sigo estudiando llegue el momento en el que pueda tocar solo con eso o agregarlo bastante a las composiciones. Con eso ya estará completo porque podés hacer cualquier sonido, desde el piano hasta un pajarito, o desde el ruido del mar a un auto o el de una guitarra, ¡el que quieras! Puedes emular cualquier sonido con síntesis modular. Cualquiera, todos, íntegros, los podés hacer porque no tiene límites. 

 

Vimos que participaste en un homenaje para Mercedes Sosa el año pasado. ¿Qué sientes u opinas al respecto de ser invitada a ceremonias o conciertos así?

Juana: Que yo no participé en un homenaje para una mujer, sino que participé en el homenaje para una música. Me parece tristísimo tener que separar la música en géneros. Para mí la música está por encima de todo y entonces separarla más allá del tema real, de que el mundo es muy machista no solo en la música sino de que el mundo fue muy machista y hasta hace muy poco las cosas empezaron a cambiar, es que no siga estando por encima de lo que sí. Todos tenemos un gran prejuicio con el tema de si lo hace una mujer o si lo hace un varón. Hasta yo, que me creo tan de "esas cosas no me importan" escuché durante mucho tiempo un disco que me gustaba muchísimo y ni-me-pregunté quién era el artista, si era un hombre galés o quién, pero toda la vida me pensé que era un chico y hasta hace muy poco me enteré que era una chica... Me encontré frente a frente con mi propio prejuicio del tema de cómo tenemos inculcado el que “las cosas la hacen los varones” Fue un cachetazo que me dí a mí misma.

¿Qué recuerdos te acompañan de México?, ¿te gustaría regresar a este país cuando fuera posible?

Juana: Lo que más me gusta de México es la comida. El hecho de que puedas comer exquisiteces en cualquier esquina, en cualquier kiosco que, no sé cómo le llamen ustedes, pero que hacen tortillas, burritos o no sé bien los nombres de las cosas porque son diferentes y complicados, me encanta. Me encanta esa cultura de comer tan fresco y tan recién hecho y soy muy feliz cuando voy a México porque sé que a voy a comer bien y eso ya me pone de muy buen humor. Me parece que tienen algo muy similar a lo que siento en Japón porque tienen comidas elaboradas, pero también comidas rápidas y muy bien hechas. Me gusta el trato con la gente que es siempre muy amable y cordial. Quizás cuando uno es extranjero no llega a ver los límites o los detalles de cada pueblo, pero lo que se siente de afuera es una gran amabilidad y como un calorcito, siento un calorcito que me recibe cuando voy a México porque es una ciudad calentita, donde sentís que hay amor. Es una sensación completamente infundada y basada en mis sensaciones, quizá estoy equivocándome de lo lindo, pero me encanta ir a México por eso y más allá de la increíble geografía que tienen porque es un lugar impresionante, uno de los lugares más bonitos del mundo. Siempre que sale un viaje para allá me emociono mucho y grito ¡yeeey! (risas)... Me están recordando un show al que no fui por lo del sismo allá y fue tristísimo, teníamos todo preparado, muchas ganas de ir, pero a veces no se puede.

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¿Dirías que la música logra tener un impacto a nivel social o un cambio en la vida de las personas?

Juana: Sí, por supuesto. Una vez mi hija me dijo algo que me dejó pensando. Ella me ponía una canción que a mí me parecía horrenda y recuerdo que le decía “¡es que ay Francisca, cómo podés escuchar esto!” y ella me decía “ay mamá, es que vos no entendés. Esta canción me hace acordar cuando yo estaba en segundo año y salíamos con los chicos y nos escondíamos en el jardín de la mamá de no sé quién, y nos íbamos a fumar, y esta canción para mí es todo eso”... Ahí entendí la otra parte de la música, la parte en la que mientras estabas haciendo algo con tus amigos sonaba un tema y después ese tema te lleva más allá de la canción en sí porque te lleva a tus recuerdos, a los recuerdos con los amigos y se convierte en un tema que querés, querés esta canción porque te trae recuerdos lindos. Yo nunca pensé en eso y me pareció una hermosa manera de sentir la música también.

¿Hay algún momento en tu vida en el que hayas sentido una conexión especial con la música más allá del que, suponemos, normalmente debes sentir como artista?

Juana: No sé si es más allá de lo normal, pero lo que sí me pasa a veces es que oigo algo y me invade una emoción incontrolable. La simple combinación de algunas notas me mueve fibras adentro que no puedo dominar, es algo más fuerte que yo. Creo que le pasa a bastante gente eso, pero cuando me pasa a mí, aunque me haga llorar, me invade una felicidad enorme.

 

Hay tanta música preciosa que cada vez que la oigo, o llego a tal pasaje, éste me toma por sorpresa. Ya sé que viene esa parte, esa combinación de notas o de ritmo, o de voces, o de instrumento, o qué sé yo y me pasa. Es algo instantáneo y verdadero porque no lo puedo controlar.

 

Si tuvieras que escoger tres objetos que te definieran, ¿cuáles serían?

Juana: Una tijera, herramientas, una pinza y un martillo, no sé. Ahora me salió eso, es una pregunta difícil.

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¿Cuál elegirías como un espacio bonito para lograr una conexión contigo misma?

Juana: Creo que la conexión conmigo misma se da cuando me conecto con lo que hay allá afuera y eso es en un lugar que sea virgen, en el que no haya intervención de la mano de obra humana y allí, allí sería. A veces cuando viajo en avión veo algunos lugares y digo “qué lindo sería poder tirarme y caer ahí.” Se ven lugares que son completamente vírgenes y te das cuenta que no hay nadie. No sé, imaginarme o encontrarme con los animales, la flora y la fauna de ese lugar me hace mucho bien.

 

¿Te gustaría que Juana Molina fuera recordada de alguna forma en el momento en el que Juana Molina ya no exista?

Juana: A veces pienso en esa pregunta, en que no tiene ningún objeto, en sí cuando yo esté muerta me va a importar lo que digan... ¡Ahora, en vida, me importa como voy a ser recordada, pero cuando esté muerta a quién le importa, no me voy a dar cuenta de cómo me recuerden!. Cuando yo esté muerta ¿qué? Es un pensamiento un poco raro ese. El de “a fulano de tal o fulana de tal, que se le recuerda como qué se yo” y él ni se entera de que pasó todo esto, pero…

“El tema de los géneros yo trato de evitarlo porque impide que se consideren a músicos importantísimos; como no saben cómo ubicarlos, los dejan de lado...”

“Me aburre el tema de los hombres y las mujeres en la música porque me parece no solamente pobre, sino que además es obsoleto. El problema es otro, no es en la música ni el que sean varones o mujeres haciéndola, sino que el problema está en los organizadores, en los festivales, en la gente que se encarga de distribuir esa música, de fomentarla. Ese sí es un problema de género, pero no la música en sí”

“...me gustaría que la música trascendiera mi vida. Eso sería lindísimo. Que dentro de 100 años alguien me escuche”

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