Silvana Estrada en el Teatro de la Ciudad

Fotos x Gaby Monroy


Estaba sentada en un palco del Teatro de la Ciudad. Esperanza Iris, escuchando la peculiar voz de Silvana Estrada cuando las palabras de mi papá se aparecieron de repente en mi mente, “Ah, como quiero a mi Veracruz”, Silvana entonó “brindo por las almas que se fueron, dejando en el camino claridad”, y su falsete llegó hasta el cielo, regalandole un poquito de su amado Veracruz.

Bajo el bambalinón yace la oriunda de Xalapa. “Esta canción es un agradecimiento para toda la gente que me rodea y me ha ayudado en mi carrera”. Sus palabras danzan en el Teatro al compás de la partitura compuesta por sus notas y los latidos de un público que a esta altura ya es uno con su música. ¡Brindemos por Silvana Estrada!

“Brindo” se convierte en uno de los momentos de la noche, misma que empezará minutos antes cuando la cantautora se adueñara del escenario previamente surcado por Benjamin Walker quien fue el encargado de darle inicio a esta noche veracruzana.

Si algo define a la oriunda de Xalapa es la nostalgia y el dolor que transmite con sus letras, “Tristeza” fue una de las primeras en recordarnos ese sentimiento tan humano que no siempre nos permitimos abrazar.

“Detesto en mí el preciso y falso intento de olvidarte” la cara de ese amor que continúa buscando un lugar que perdió, se enciende en mis memorias y se quedó acompañándome todo el concierto, “detesto en mí, el creer que como yo guardas mi nombre”.


“La corriente” fue la antesala para presentar “Carta”, primer canción del nuevo disco y con la cual nos enseña que las palabras sanan aunque no siempre sean dichas o lleguen al destinatario, después de una pequeña pausa para tomar agua, cantó “tengo dos besos pendientes, uno por cada mejilla, y un abismo de cristal por cada herida. Tengo el espacio carente que ocuparía tu abrazo si se nos diera el caso de vernos lejos de la gente”, seguida por “El agua y la miel”.

Justo a mitad del concierto, apareció la ilustradora Jimena Estíbaliz, quien ayudó a crear imágenes mientras la cantautora hacía gala de su indudable talento. Silvana agradeció la presencia de su mamá, papá y hermano, quienes la acompañaron en el show más grande que ha dado hasta ahora, les dedico “mi casa es un recuerdo primaveral de pálidas plegarias”, pues mencionó que ella había dejado su hogar muy chica para seguir sus sueños, y su familia había tenido que hacerlo por la inseguridad.

“Te he perdido tantas veces que inevitable es el recuerdo y la angustia del reencuentro de tu piel contra mi piel. Me ha costado tanto y tanto que ya mi alma se marchita y se deshacen lagrimitas que se olvidaron de rezar”, inundó el recinto y mi piel se erizó con la canción que nombra su nuevo álbum.


Benjamín Walker acompañó a Silvana cantando “Cielito lindo”, mientras detrás suyo se dibujaba una postal con montañas y la leyenda “Te amo México”. Con ayuda del público interpretó “Se me ocurre” y un destello de esperanza recorrió el teatro, “Se me ocurre, corazón, que estás cambiando”, y ese amor se prendió de nuevo en la memoria.

Los asistentes estaban extasiados y llegaron al límite cuando “Al norte”, canción que la catapultó a la fama, floto en la atmósfera. De pronto proyectaron la cara de la veracruzana, mientras grababa algunos sonidos para la siguiente canción “detengan todos los aviones y que los barcos se queden dónde estén”, su falsete hizo vibrar al recinto cuando entonó “milagro y desastre”.

Su voz entró en mi cabeza, “Yo sé que estar conmigo nunca es fácil, que mío es el derrumbe de tu amar”, y el dolor de un amor desgastado punzo en mi pecho, y se agravó con “Sabré olvidar”, para finalizar con “Tonadas de ordeno”, haciendo inevitable que el público la despidiera de pie.


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