Porter en el Teatro Metropólitan

Fotos: Alan Cortes | @alancortest

Porter @ Teatro Metropólitan, 2019

Con un sold out en el Teatro Metropólitan, Porter regresó para presentar su más reciente álbum: Las Batallas; evolucionando su sonido después del fenómeno Moctezuma y dejando escapar un par de adelantos en el 2018, era el momento de escuchar su nuevo material en su máximo esplendor. La banda tapatía nos regalaría una velada completamente celestial, llena de vestigios de orgullo prehispánico, bailes andinos, cajas sónicas y de los clásicos que han roto barrera entre generaciones.

Todo estaba preparado para una noche de gala en Las Batallas, con máscaras esperándote en tu asiento y largas cortinas en el escenario que solo aguardaban misterio. Cómo un calentamiento nocturno, Señor Kino se apropió del escenario y para ser de las bandas que abren, logró ganarse al público rápidamente con sus colinas de color, remolinos soñolientos y percusiones que se apoderaban, brillaron y causaron sensación con “Elesdí”, presentando una onda más rockerilla con “Portal de Colores” e incluso sonó “Verde Pastel”.

Señor Kino @ Teatro Metropólitan, 2019

La espera no fue para nada larga, cada vez el teatro se llenaba más y más. Entre primeras, segundas o terceras llamadas, Porter se presentó con una introducción bastante teatral: salida directamente de un reality show de televisión, con todo el glitch, suspenso y un conductor robotizado, salieron los representantes de “música mecánica” y el público no paraba de gritar mientras “Hombre Máquina” comenzaba a sonar. Con un overol salido de fábrica, tubos saliendo del cuerpo y visuales manipulados en vivo, Porter comenzó a hipnotizar esta noche.

En este concepto de crítica televisiva y aire experimental, “Chesko” trajó un sofá al escenario e hizo que nos perdiéramos entre sus percusiones, características líneas de bajo y sus envolventes guitarras, para hacernos caminar de espaldas en canciones como “Cuervos” e “Himno Eterno”, la experiencia era cada vez más mística pero no impedían al público magnetizar sus palmas al son del compás. Dejando solo escapar una nota, “Rincón Yucateco” hiela la sangre desde el inicio, un clásico de Porter al unísono, permanente con su intriga y aprovechado su intensidad para hacer brincar el venue.

En su misma línea mítica y bajando los decibeles, “¿Qué Es el amor?” creo una sincronía andina bañada de luces verdes y amarillas; una cabeza siamesa salió del techo y “Cuxillo” acumulaba una energía alegre para causar sensación con su guitarra electrizante. “Bandera”, “Konnichiwa” y “M Bosque”, pintaron la noche de colores vibrantes, modificando los sonidos y sampleos robustos, creaban una experiencia de fantasía: un sonoro cálido, voces en eco y pájaros resonando de fondo.

Porter son pura buena vibra, completan sus bailes y movimientos improvisados para crear dinamismo con el público, saben que son infalibles para inundar el alma con destellos de luciérnaga y su surreal caja de sonidos. Fue momento de usar las máscaras para contar la historia y presenciar el cambio de la humanidad, con un grillo de magia nocturna su música era un mecanismo de felicidad. Regresaron al escenario, dejaron los overoles y los cambiaron por sus clásicos ponchos, muy al Porter de la vieja escuela.

Porter @ Teatro Metropólitan, 2019

Crearon una aurora azul de humo y partículas cósmicas, las voces en eco se perdían en el aire, “Palapa” y “Tzunami” eran siluetas en una atmósfera de aurora boreal. “Espiral” fue incontenible a este punto para completar la experiencia de viaje en el tiempo y situarnos en los 00s. Fue un derroche eufórico, lleno de energía maniaca y positiva, “Pájaros” y “La China” te atrapan en su teclado profundo y sonidos en loop. En completas siluetas cósmicas y con voces a todo pulmón, “Huitzil” aún daba más fuerza y se asemejaba a un sueño del que no querías despertar.

Marcando el principio del final una noche de ensueño, Las Batallas dio un último suspiro con “Arcade” y la melódica, “Para Ya” que te alimentaban de presencia lumínica; ya fueran canciones antiguas, clásicos, o del nuevo material, eran recibidos con palmas y gritos, no perdían su elemento sorpresa y hacían la energía cada vez más envolvente. “Murciélago” fue la encargada de cerrar la noche, derritiendo nostalgia y melancolía entre aleteos de colibríes, que nos hará recordar a Porter y su fantástica noche por el resto de nuestras vidas.

Porter sigue evolucionando su fórmula psicodélica y de música atmosférica, ha dado un concierto brutal, emotivo, completamente ambicioso, lleno de remolinos suspendidos en humo y juegos de luces acompañados de puro orgullo azteca. Siendo una de las bandas mexicanas más relevantes de la última década, han demostrado que no han perdido el toque y que planean apropiarse de esa cima en la qué ya se encuentran, reuniendo más generaciones a futuro y marcando un punto casi legendario.

Porter @ Teatro Metropólitan, 2019

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