Pixies en el Teatro Metropólitan

Fotos x OCESA / Chino Lemus

Luego de la asombrosa y épica presentación en el Zócalo de la Ciudad de México frente a 100,000 personas en la Semana de las Juventudes, Pixies ofreció el primero de dos conciertos íntimos y acogedores en el Teatro Metropólitan. Para comenzar la noche nos presentaron una especie de documental sobre Simon Larbalestier, fotógrafo que le dio vida a las portadas de los dos primeros álbumes de Pixies, quién contó el proceso creativo de cada portada. Para Come On Pilgrim (1987) quería reflejar algo agresivo y suave, pero a la vez tomó como inspiración las líricas surrealistas de Black Francis, dando como resultado a un hombre peludo como representación de la música. Por otro lado para Surfer Rosa (1988) quería plasmar algo representativo de los latinos, algo relacionado con el tango pero de manera mas sucia. Este mismo álbum cuenta con una gran cantidad de canciones en español. “Creo que una imagen hermosa la puede hacer cualquiera, pero lo difícil es crear algo que salga de la música, si no sale de la música es vacío“ fueron algunas palabras que dijo Simon Larbalestier tras el documental. Después de una larga pero interesante historia, Black Francis, David Lovering, Joey Santiago y Paz Lenchantin fueron recibidos por una gran ovación del público, esta noche venían presentando Come On Pilgrim, un álbum demasiado corto pero lleno de satisfacción sonora, entre rasgueos de guitarra potentes, los cambios rítmicos y gritos que nos llevan por una oscura tranquilidad. “Caribou”, “Vamos” e “Isla de Encanta” fueron las primeras canciones de la noche, mismas que saben ejecutar de manera impecable y se conectan los sonidos de cada una, logrando una especie de puente musical. Desde este momento el público se desprendió de sus lugares con todos los ánimos posibles.

“Ed Is Dead”, “Nimrod’s Son” y “Levitate Me” nos generaron una tremenda montaña rusa de emociones, desde el fino desliz de la guitarra acústica de Black Francis acompañado de los solos de guitarra distorsionados de Joey Santiago, hasta los majestuosos coros de Paz Lenchantin que nos ponían la piel delicada. La noche se estaba convirtiendo en una velada elegante y mítica, el Teatro Metropólitan no dejó de vibrar en ningún momento, sin marcar una especie de encore o intermedio, Pixies nos deleitó con canciones de distintas epocas de la banda como; “Down to the Well”, “Build High”, “Rock A My Soul” y el cover de “In Heaven (Lady in the Radiator)” del director David Lynch donde Paz Lenchantin nos cautivó con su sensacional voz.

“Bone Machine” dio inicio al tiempo designado a Surfer Rosa, uno de los álbumes más queridos y aclamados por el público, el cual contiene canciones un poca mas agresivas y potentes para nuestros oídos como; “Break My Body”, “Broken Face” y “Something Against You” las cuales nos pusieron a brincar y cantar desde nuestros lugares, pero sin duda un momento especial de la noche fue cuando sonó “Gigantic”, una canción iconica y que se distingue por ser cantada de inicio a fin por una mujer, en esta ocasión fue entonada por la sensacional Paz Lenchantin. Sin duda una de las canciones mas esperadas de la noche fue “Where Is My Mind?”, donde los celulares del público iluminaron totalmente al Teatro Metropolitan y el ambiente se tornó mas intimo y especial, no había persona alguna que no cantara esta gran canción, quizás la mas representativa de la banda. La increíble presentación de Pixies de esta noche terminó con; “U-Mass”, “Um Chagga Lagga” y el único número de Doolittle, “Tame”, dejándonos en claro que su música es un art-rock y nos puede trasladar a una especie de obra de teatro, fue un concierto bastante especial no solamente en la parte musical, si no en la gran variedad de arte visual que se plasmo durante el mismo.

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