Los Pericos en el Pepsi Center WTC

Fotos: Bere Rivera | @soy_bro

Los Pericos @ Pepsi Center WTC, 2019

Las luces se apagan y una oscuridad momentánea inunda el Pepsi Center WTC. Los gritos y aplausos comienzan ante la emoción. Nubes de humo blanco que se extienden por el escenario causan una atmósfera misteriosa. Los Pericos aparecen en entre luces rojas, caminan, saludan al público y toman su lugar detrás de sus instrumentos. Los espectadores comienzan a gritar con más intensidad, apenas se deja oír el ritmo característico del saxofón y las primeras notas de “Runaway”.

Esta presentación fue una de las más importantes, en México, en la larga trayectoria musical −más de tres décadas− de Los Pericos. Todo ha sido resultado de un trabajo constante, la innovación y el no quedarse en una sóla una temática. Las colaboraciones en su último disco 3000 Vivos −como la de Carla Morroison, Dr. Shenka y MAGIC!− deja ver que no le temen a fusionar y expandir las fronteras de su música. Incluso fue evidente con Silverio “su majestad imperial”, quien se encargó de abrir el show con sus característicos desnudos, insultos, calzones rojos y cerveza por los aires.


La combinación de reggae y ska, en las canciones de los oriundos de Argentina, hacían que las caderas de los asistentes estuvieran en un constante vaivén. Algunos bailaban y abrazaban a sus parejas con las canciones más románticas; otros, con las manos elevadas al cielo −a veces con los ojos cerrados−, cantaban e incluso tarareaban las melodías. Así sucedió con “Complicado” y Aturdido” y “Nada que perder”, esta última hizo brincar y bailar a las nuevas y viejas generaciones que acompañaban a la banda mientras gritaban “give me please the chala, let me go away”.

Al final de esta canción, Juanchi Balerión (vocalista y guitarrista) presentó a Tony García (saxofonista) quien se encargó de dar las últimas notas de la canción, mientras Ariel Raiman (batería) lo acompañaba con los platillos y Guillermo Luis Valentinis (guitarra) con un rasgueo, a los que después se unieron Diego Blanco (tecladista y corista), Gaston Goncalvez (bajista) y Marcelo Blanco (en las persecuciones) haciendo llegar la buena vibra al público.

Entre los sonidos del saxo, el rasgueo de 4 por 4 en la guitarra, el ritmo del bombo, la tarola y el hi-hat acompañados de las congas y percusiones; la voz de Juanchi y de los asistentes del concierto cantaban a todo pulmón “Mucha experiencia”, “Todos lo hacen”, “Waitin” y “Esto es real”, las dos últimas clásicos. Continuando con dos canciones más tranquilas, pero no menos conocidas o queridas por todos, “Anónimos” y “Satelite de vos” hicieron bailar lentamente al público, de un lado al otro, con las luces azules y blancas que iluminaban el escenario.


Al iniciar “Me late” la luz cambió a colores blanco, rojo, amarillo y verde que coloreaban las caras de los asistentes. Juanchi dejó su guitarra y tomó el micrófono para caminar por el escenario y acercarse más al público, quienes alzaban las manos, como si quisieran tocarlo, y gritaban “hay pulso”. Seguida de “Su galán”, canción rítmica y pegajosa que muchos bailaron y brincaron, “Salgo” y “Sin Cadenas”.

Como lo habían dicho en entrevistas previas a su presentación, estrenaron una canción de su próximo álbum musical −previsto para publicarse en marzo o abril de 2020−. Cuando Juanchi presentó el nuevo material todos guardaron silencio y dejaron que nuevos sonidos los invadieran, se introdujeran en su cuerpo y se apropiaran de él provocando que todos bailaran en un constante un vaivén, mientras Juanchi cantaba “dónde queda la verdad, la verdad prefiero no saberlo; dónde está la realidad, porque me quiero escapar”. Para luego continuar con La hiena”.

Después de cantar “Lindo día”, “Señales erróneas” y tocar “Cienega Boulevard”, las luces se apagaron y comenzaron a llevar diferentes instrumentos al escenario que se pintaba de verde por las luces; mientras un humo blanco iba esparciéndose. Dos guitarras acústicas, un teclado, maracas, un pandero, un bajo y una caja de ritmos y bongos fueron utilizados para tocar “Amandla”, “Ocho ríos” y “Pupilas lejanas”. Sentados, a ras del suelo, con luces azules y blancas, que asemejaban el firmamento y las estrellas, crearon la sensación de una tocada casual entre amigos.


Con “Boulevard”, volvieron a sus instrumentos iniciales. Juanchi tomó el micrófono y el pandero e hizo una ”prueba de conexión” con el público. Se agachó y pidió que fueran bajando el volumen de sus voces para luego subirlo poco a poco, causando que todos gritaran y aplaudieran. Al final; el vocalista agradeció la disposición de sus fans.

“Haced lo que quieras”, “Welcome to Jamaica reggae”, “Párate y mira”, y “Caliente” fueron las últimas canciones que tocaron antes de que se retirararan. Durante esta última, Silverio “su majestad imperial” salió a cantar junto con Juanchi. Con su traje lleno de lentejuelas doradas bailaba de un lado al otro del escenario mientras gritaba “Caliente” acompañado por los aplausos, risas y baile de los fans.

Entre gritos de “¡Pericos, pericos!” −algunas mujeres gritaban “¡Guapos!”−, y “¡Otra, otra!”, los argentinos, sin retirarse aún del escenario, felices, con una sonrisa y gran disposición volvieron a sus instrumentos para finalizar con “Home sweet home”, un clásico que no podía faltar esa noche, donde, como es costumbre, pidieron a su público que se agachara para luego ponerse de pie brincando y seguir cantando “Are you ready? - yeah”.


Esta presentación en el Pepsi Center WTC −y como es común en sus conciertos− no puede describirse con otra palabra que no sea fiesta. A pesar de tener una larga trayectoria y altibajos −como la salida de su primer vocalista Fernando Javier Luis Hortal “Bahiano” y la muerte de su saxofonista Horacio Avendaño− han sabido conquistar a sus fans y atraer a nuevas generaciones.

Para ellos México es un país que les ha dado mucho. Tan es así, que la grabación de su último disco 3000 Vivos se llevó a cabo en tierras aztecas y contó con la coloaboración de artistas mexicanos. Este concierto fue una mezcla de todo su trabajo, y una gran muestra de cariño y agradecimiento a sus fans por acompañarlos en su trayectoria bailando al ritmo del reggae y el ska jamaiquino, y cantando cada una de sus letras. Los fans de México demostraron esta noche lo fieles y afectuosos que son con Los Pericos, tal como los describe Juanchi.


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