‘Let’s Rock’ de The Black Keys



Cuando pensamos en The Black Keys, se nos viene a la cabeza un sonido muy característico, incluso imágenes muy definidas de un ambiente setentero, desértico y orgánico. Tenemos presente su riffs contagiosos que hacen de cualquier día, un día soleado.

Let’s Rock es el noveno álbum de la banda, y el más reciente luego de 5 años de ausencia, su periodo más largo sin material. La espera elevó las expectativas.

“Shine A Little Light” abre el disco con los riffs característicos. De inmediato se reconoce la mano de The Black Keys, si bien la voz cuenta con unos efectos un poco más ambientales, no es lo suficiente para desasociarla de nuestro inconsciente.

“Eagle Birds” nos lleva por un rock más dinámico, pero sin dejar de ser digerible, rítmico. “Lo/Hi” tiene la clara muestra setentera a la que nos tiene acostumbrada la banda. “Walk Across The Water” baja los decibeles, pero no pierde potencia, al contrario es un eficaz complemento para los himnos roqueros del inicio.

“Tell me lies” se siente refrescante, con tintes de nostalgia por un rock mucho más simple, un track tan fácil de escuchar que podría acompañarnos a cualquier hora del día. “Every Little Thing” vuelve el disco a los riffs contagiosos, pero con la misma línea: rock pop para adultos contemporáneos.

“Get Yourself Together” posiblemente es el tema que más nos recuerda a los materiales pasados de Auerbach y Carney. Es el sonido que le pondríamos a una imagen de botas, tierra y jeep. “Sit Around And Miss You” tal vez es la canción que más influencia de antaño tiene, y probablemente la más efectiva del disco, deliciosamente cadenciosa con riffs delicados y una voz armoniosa. Un himno rock pop que podría ser el soundtrack de un amor veraniego.


“Go” es la otra cara de la moneda, más atrevida y aventurera. “Breaking Down” nos regala un rock más actual, con un bajo predominante que nos da ligeros flashazos de una evolución sónica. “Under The Gun” vuelve al rumbo setentero al más puro estilo de ZZ Top, y cierra sin contratiempos con “Fire Walk With Me”, en donde la voz de Auberbach tímidamente alcanza algún parecido con Roy Orbison. Un final redondo para un álbum que su único defecto es no mostrar nada nuevo.

Y aunque posiblemente muchos esperaban un sonido más complejo debido a la larga espera, The Black Keys mantuvo su sólido sonido, que si bien no revoluciona la escena actual del rock, sí es una recompensa a los fans.

Pero tal vez, la lección más grande es que Let’s Rock demuestra que menos es más, y que a veces los único que hace falta es ese rock simple que nutre el alma. Ese que te recuerda que el rock también es para bailar y disfrutar. El sonido de The Black Keys es necesario para el rock, ellos lo saben y cumplieron con su deber: lo mantuvieron intacto.


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