Helado Negro en el Foro Bud Light


Foto x @desde_1989 | Eco Live

Regresando a tierras mexicanas una vez más, presentando This Is How You Smile de principio a fin, Roberto Lange, mejor conocido como Helado Negro hizo que un jueves por la noche se convirtiera en una velada cubierta en cortinas de color, luces caleidoscópicas y arcoíris de color, llena de orgullo latino, un violín y dúo de saxofones, fueron los elementos sorpresa para el sereno sonido de Helado Negro.

A oscuras y un escenario más que listo para recibir a Helado Negro, entre luces tenues, Roberto Lange se hizo presente, sin un setlist escrito, confirmo a la audiencia que tocaría cada canción de This Is How You Smile, seguido por una par de canciones a las que definió “oldies pero godies”. Con una melodía espacial, “Please Won’t Please” fue la primera canción en sonar, una oda utópica y llena de ilusión, que sorprendentemente fue coreada por el público casi al unísono; “Fantasma Vaga”, completamente alucinante y produciendo destellos dentro de un remolino celestial. Roberto Lange nunca perdía la oportunidad de hacer contacto con el público, de invitarlos a participar, terminar versos mirando a los ojos o simplemente agradecer al público demostrando lo especial que es el país para él. Es que los minuciosos detalles creaban la escena perfecta, que te permitía flotar entre atmósferas de ensueño y bailes lentos, en un ritual espiritual para eliminar las malas vibras, creando nubes etéreas con destellos multicolor; así es como se siente ver a Helado Negro arriba del escenario.

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En “País Nublado”, Lange manipulaba su sintetizador en el escenario para crear ondas de encanto, un truco bajo la manga para hechizar al público en segundos. “Running” fue la favorita del público, con un dinamismo en el escenario, Roberto nos dio múltiples oportunidades de disfrutar al unísono un coro cada vez más enérgico, para aterrizar en neblinas de calor con “Seen My Aura”, expandiéndose a coordenadas cósmicas con “Sabana de Luz”, “November 7” y “Todo Lo Que Me Falta”; terminando en armonías oníricas en una fusión surreal entre “Two Lucky” y “My Name Is for My Friends”.

Las “oldies pero godies” que seguían después de This Is How You Smile, fueron los himnos y clásicos de Helado Negro, creando conexión en segundos con el público con “Young, Latin & Proud”, hacer cantar al público con la melodía auténtica de “It’s My Brown Skin”, un sueño cósmico cortesía de “Runaround” o enamorarte fácilmente con pequeños bailes eufóricos al ritmo de “Come Be Me”, fue la noche perfecta que no podía decepcionar y para darte un toque especial, “2º Día” tuvo una pequeña versión improvisada, pero con un sonido de encanto no perdió su efecto íntimo e hipnótico. “Are I here” con un lirismo implícito, con lo simple de un “que ya me voy, ya me voy, ya me voy de aquí”, fue la llamada de despedida para decirle adiós a Roberto Lange y agradecer la velada de en sueño.

Es que Helado Negro se mantiene fiel a él mismo y todo lo que representa, con corazón abierto y orgullo, no se desapega de una estética y experiencia cósmica, reduciendo la velocidad para contemplar el poder y trasfondo de un lirismo de impacto acompañado de un sonido sublime. Fue un concierto de meditación introspectiva, con una voz vibrante y paisajes sonoros llenos de magia que no solo volvieron la noche individual y etérea, sino que nos deja cruzando los dedos con la esperanza de tener un poco más de Roberto Lange en nuestras vidas.

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