Florence and the Machine en el Palacio de los Deportes

Fotos x Alan Cortes

Florence and the Machine @ Palacio de los Deportes

Hay pocos artistas en la actualidad que brillen en todos los sentidos y Florence Welch es esa artista; desde la manera en la que interpreta sus canciones, como se dirige a sus fanáticos, la manera tan excelsa de moverse sobre el escenario y toda la paz pero a la vez una energía cautivadora y potente que llega a todos los rincones del recinto donde se presente la hace un modelo icónico no solo en México, lugar donde tiene una base de seguidores bastante fuerte sino a nivel mundial. Encabezando muchos de los festivales más importantes y llevando sus palabras de amor y apoyo hasta donde le sea posible.

Anoche, en el Palacio de los Deportes catorce mil personas fuimos testigos de una noche única y llena de magia, los 7 años que estuvimos esperando desde la última vez que Florence pisó nuestras tierras fueron más que recompensados por su poderosa voz y su asombrosos músicos de acompañamiento, que en más de una ocasión hicieron temblar el piso del recinto.

Todo comenzó bastante temprano, el acceso fue desde las 7:00 de la tarde y al principio lo que parecía un pequeño cuenta gotas escaló rápidamente a una ola enorme de fanáticos entrando por todas las puertas del recinto, parejas, familias completas, alguno que otro solitario y bastantes extranjeros formaban parte de la pista listos para desenvolverse por completo en la primera oportunidad que tuvieran.

Para esta ocasión la encargada de calentar los motores fue Beth Ditto, cantautora originaria de Estados Unidos y que es la vocalista de The Gossip, llegando incluso a tener comparaciones con Janis Joplin, con un setlist brutal y un riquísimo punk blues combinado con queercore Beth nos hizo bailar a todos y se pudo apreciar que tiene bastantes seguidores. Beth Ditto agradeció al público mexicano la forma tan increíble en como la recibimos y en cada oportunidad que tenía nos recordaba que Florence estaba próxima a subir al escenario, durante su presentación sonó “Fire”, “Oo La La”, “We Could Run” entre otras, a pesar de que la mayoría de las canciones que interpretó fueron de su último disco Ditto también nos regaló algunas canciones del baúl de los recuerdos, como “I Wrote the book”, “Open Heart Surgery” y “Temptation”, con la cual finalizó su presentación y con ella cientos de aplausos.

Para este punto de la noche si bien el recinto no estaba a reventar ya era un poco mas complicado moverse por la pista, no pasó mucho tiempo en lo que el equipo de Florence instalaba y hacía los últimos check in para que todo saliese a la perfección. Fue entonces que de un momento a otro el lugar se quedó a oscuras y con eso miles de gritos se volvieron en uno solo, Florence Welch salió al escenario acompañada en todo momento por un reflector que estaba sobre ella, con una sonrisa la cual se podía apreciar incluso desde la parte más lejana al escenario inició con “June”, canción de su último disco High As Hope y con la que nos dimos cuenta que rumbo iba a tomar este concierto, yendo de una esquina a otra, brincando y bailando le dio paso a “Hunger” iniciando con unos violines y un pequeño coro acompañado inmediatamente por la frase “At seventeen i started starve myself, i thought that love was a kind of emptiness” dándonos una ligera prueba de la capacidad vocal que tiene y el mensaje tan fuerte que viene incluido.

Pasamos a “Ship to wreck” del álbum How Big, How Blue, How Beautiful no por nada es una de las canciones favoritas del público (incluyéndome) y es que cuando la lanzó en el lejano 2015, está canción la rompió en todos los sentidos y por supuesto, hizo explotar al Palacio de los Deportes, aquí termina la intro del concierto y damos paso al verdadero inicio, casi sin respirar la cantautora dijo en un tono muy delicado “Hello México”, durante unos minutos Florence platico con el público, nos contó su experiencia en la casa de Frida Kahlo, quien para ella es una influencia bastante grande y claramente un modelo a seguir en todos los sentidos. Entre miles de fanáticos Welch alcanzó a observar a un asistente que estaba en primera fila, quien tenía un regalo para ella. En ese momento ella no pudo alcanzarlo (porque lo intentó) y le prometió que lo iba a tener entre sus manos, que la esperara un momento.

Así, continuó con su presentación interpretando “Queen of Peace”, la cual sirvió como parte aguas para calmar un poco a todos, hasta que nos dio a conocer el libro que este fanático le había regalado momentos antes, lo hojeo incontables veces y nos mostró varias páginas del mismo, complacida y quedando perfecto con el mood empezó a sonar “Patricia”, convirtiéndose en el momento más melancólico de toda la noche para después hacernos reír contándonos su primera vez con el mezcal cuando vino al Corona Capital hace unos años.

Llegamos al momento más electrizante de la noche, empezó a sonar “Dogs days are over” canción icónica y la más conocida por todos y no es para menos, de inicio a fin escucharla en vivo es toda una experiencia y Florence lo sabe, ya que nos pidió que dejáramos nuestro teléfono de la forma más sutil posible para rematar con un “Turn away your fucking phones” seguido de una ovación y euforia incontrolable por parte de todos.

El concierto continuó con “Jenny of the Oldstones” canción que salió en la serie Game Of Thrones y justamente por eso, fue dedicada a Arya Stark, personaje de la serie de ciencia ficción.


Finalizaba la primera mitad de este concierto, tan sólo habían pasado 8 canciones, quedaba más de una hora de show y muchos más momentos emblemáticos.

“100 Years” empezó a sonar, la mayoría de las canciones de esta noche fueron de su último disco pero también sacó a relucir temas nuevos, tal como “Moderation”, este sencillo no está incluido en ningún disco por el momento, pero no lo descartamos como el primer adelanto de algún nuevo material, aquí nos podemos bastante románticos, iniciamos este pequeño lapso de amor con “You Got The Love” del álbum Lungs del 2009, es irresistible no querer tener a alguien ahí con quien compartir ese momento, y en cierto punto también paso, Florence le pidio a todos los asistentes que se abrazaban entre ellos para compartir estas canciones. Continuamos con “End of love” y el ritmo cambio, aún se sentía el amor en el aire pero con un tono más de despedida y de recuerdos dolorosos, para terminar este pequeño pero hermoso momento empezó “Cosmic Love” y fue la cereza del pastel, haciendo más énfasis en el amor propio que en nadie más.

Para terminar esta segunda parte antes de llegar al encore sonó "Delilah" pero no podía quedar en solo estar sobre el escenario, Florence bajo pasando primero por el pit para después terminar en la zona general A, todo esto mientras cantaba y se regocijaba de miles de fanáticos, los cuales la tomaban de los brazos, le gritaban su nombre y lloraban por tener justo en frente a su artista favorita. Por momentos las cámaras perdían de vista a Welch, ya que muchísima gente empezó a rodearla, justo antes de iniciar “What Kind Of Men” Florence subió a la barricada de el área general, y con sólo levantar sus brazos logró calmar a miles de personas, como si fuera alguna clase de Dios y todos estuviéramos ahí, listos para escucharla y obedecerla. Fue mágico. Eventualmente regresó al escenario y se fue junto con sus músicos durante unos instantes.


Aquí inicia el encore, con un corta pero bella canción y con sólo una luz apuntando sobre ella sonó “No Choir” la velada estaba a nada de terminarse y no podía acabar sin que sonara “Big God”, quien ha escuchado y visto el video de este tema sabe que es asunto serio, el poder tan grande en la letra de esta canción y el pequeño pero impactante momento en el que menciona “Big God” a la mitad de la canción, acompañado solamente por algunos instrumentos de cuerda hace que se le erice la piel a cualquiera. Para darle fin a esta mítica noche no podía faltar “Shake it out” y de nueva cuenta el Palacio de los Deportes se estremeció, el amor, la unión y la magia que desprende la banda desde que suben hasta que bajan se contagia cada segundo, Florence se despidió con una ovación increíble y es que, ¿cómo no hacerlo? México siempre había sido una de sus metas, y ahora muchos años después la recibimos de manera increíble. Fue un show cósmico, de principio a fin.


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