Esteman en El Plaza Condesa

Fotos x Jiovanna Bellamy | Invitados: OCESA


El sol empezaba a pestañear y caía con suavidad sobre la Ciudad de México. La luna, impaciente, ya brotaba sobre el cielo y jalaba a las estrellas siempre cómplices. Ya con la musa blanca en lo alto, la Condesa se vistió de oscuridad, mientras que El Plaza se preparaba para recibir a la noche sensorial.

En el recinto, la luz blanca reinaba con cierto orgullo monótono. El público que clamaba diversidad era estático. Miraban el escenario como esperando un cometa; algo que saliera de lo ordinario, que los motivara a sentir. Pero el tiempo no daba piedad y corría con lentitud, desesperando la paciencia de la asistencia.

Fue ahí cuando una estrella joven movió la densidad del ambiente. Marco Mares, un mexicano considerado por YouTube Music como uno de los ’Latin Artists to Watch 2019’, salió para brillar con fugacidad sobre las tarimas ansiosas de espectáculo. Solo, como en un cielo pleno, tomó su guitarra y cantó; “Gris”, “La Sanadora” y “Flaquita”. Y para dar apertura a un show que gritaría diversidad con mayúsculas, terminó su presentación con su sencillo más reciente, “No sé decirte no”.


Todo regresó a la calma, pero ya era distinta a la del génesis. Los cuerpos dejaron de ser supeditados por la tranquilidad monótona. Cualquier ruido o movimiento accidental proveniente del escenario, hacía explotar un alarido intermitente. Este limbo fue roto por el cometa esperado: Esteman.

Por fin, la oscuridad llegó a cada rincón del Plaza Condesa. El público vibró y su voz atorada explotó. Poco a poco, una tenue luz azulada tomó fuerza y se fusionó con la atmósfera. Mientras, los astros aumentaron la velocidad de sus bailes y entonaron “De otro planeta”, como si fuera una premonición de la diferencia de espectáculo que habían preparado.

Luego, “El distractor” apareció jugando con la sugestión y sin descanso sonó “Yo te diré”, sencillo que es parte del del nuevo material discográfico. El cantante expresó sentir la conexión con los asistentes, que se habían transformado en cuerpos fugaces, brincando de un lado a otro. Por ello, auguró una noche increíble, una noche sensorial.

El tamborileó intenso y suave anunció la primera gran sorpresa del show. Daniela Spalla saltó sin anuncio y la letra tranquila de “Adelante” salió de su delgada voz. Pero, animando el ambiente, la argentina se apoderó del escenario y bailó junto al colombiano la canción “Cuando no estás”.


Al despedir a la sudamericana, un teléfono ronroneó de repente. Con sorpresa fingida, Esteman descolgó el auricular y le contestó a “Mr. Trance”. Las luces de diversos colores jugaban yendo de un lado a otro, al igual que una fiesta de flashes. Y combinado ritmos, haciendo una canción transgredida, el grupo pidió a quién sabe quién “No te metas a mi Facebook”.

Para dar entrada al nuevo material, el vocalista comentó que Amor Libre era el mejor disco de su vida y afirmó que era un material para cualquier persona, orientación sexual o situación económica; porque son canciones que salen cuando nos rompen el corazón. Acto seguido, “7 días” tomó fuerza y se convirtió en un himno para quienes saben que “ya no hay amor”.

Después reapareció de nuevo el mexicano, Marco Mares, para cantar “On top” y decirle a la “sociedad que se miente así” que “la vida es una sola para despertar”. Al despedirse Mares, en un segundo, “Amor libre” acompañó el mensaje que Esteman da con su nuevo álbum: una apología a un libre corazón, una libre sensación y reafirmar que somos “libres tú y yo”. Para rematar, una lluvia de confeti platinado terminó por liberar las sensaciones del público.



Con la apertura que dio el amor libre, el colombiano, con un poncho oscuro con destellos multicolores, le cantó a la “Caótica belleza” de Latinoamérica. Sin embargo, el sudamericano lamentó que no todo es libertad de amar, por ello entonó “Sociedad” porque esta “juzga nada más y no te deja ser”.

Ya con un ambiente tristísimo, todo el grupo sale del escenario y Esteman se sienta al borde, mirando de cerca los asistentes. Luego, el dúo Daniel, Me Estás Matando apareció con unos trajes rosa flamenco y acompañaron al colombiano para cantar “Bahía San Miguel”. Después, al irse los mexicanos, llegó Juan Pablo Vega con su guitarra y se dejaron llevar por la letra de “todo lo que nos quisimos se nos perdió”. Al final remató el dolor con “Aquí estoy yo”.

Para animar al público, Ximena Sariñana, una de las mexicanas que le abrió los brazos al sudamericano, apareció y cantaron una de las canciones más esperadas del público. Con “Noche sensorial”, El Plaza Condesa logró fusionarse y empezó a navegar con un baile sensual.


“Como vez primera” conjuntó a los fans, pero con “Burkina Faso” el baile empezaba a marcar el inicio del fin. Elsa y Elmar y Esteman juntaron sus cuerpos en la pista al estilo de reggaetón y Alberto Arcas vibró con “Solo”. Y, con la euforia hasta el tope, el publicó pidió con fervor más de los extraordinarios pasos del colombiano, que se dejó llevar por “Baila” y bailó, giró, flotó como si fuera para toda la noche. Pero terminó.


Sin embargo, no podía concluir una noche espectacular tan pronto y la banda sudamericana regresó con “Fuimos Amor”. Con un latir al mil por hora, el público brincó con “Pobre corazón” y el colombiano, como signo de agradecimiento, ondeó una bandera mexicana y se envolvió en ella como si le diera un abrazo cálido. Y se despidieron por segunda ocasión.


El público no tenía en sus planes terminar ahí su noche y corearon el clásico “otra, otra, otra”. Algunos ya se habían retirado del inmueble y no dieron cuenta del regreso de los sudamericanos. Al regresar, ya por vez definitiva, les regalaron a los alentadores espectadores una última canción. Sin que fuera parte del show, cantaron “Lo nuestro es eterno”, como si esa noche sensorial fuera un recuerdo para toda la vida.


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