Entrevista con Lng/SHT

Fotos x Carlos Oliva

“Te rifaste, vato. Te rifaste”

Cuando le pregunté qué le diría al Gastón Espinosa de ahora, el cantautor me respondió sin dudar: “Te rifaste, vato. Te rifaste”. Por eso aseguró que “cuando las cosas te cuestan, cuando verdaderamente las aprecias, o como que las cosas que se dan muy fáciles, o muy inmediatas, o que no representan un reto, son las que las avientas y ya”.

Un duro camino

Gastón Espinosa es un hombre robusto, con tez clara y de sus brazos salen mil figuras impregnadas con tinta. Tiene una nariz pronunciada, unos ojos profundos y una barba que le cubre la mitad de la cara. Viste con la frescura de un día soleado o como si el domingo fuera eterno. Además, tiene una voz tibia, pero de su boca salen palabras mordaces y auténticas.

Nació en Mérida, aunque lo registraron en Cancún. Estudió leyes como su padre. En sus ratos libres escribía canciones, que le sirvieron para hacer un demo y lo firmó como el superhéroe Longshot, sólo que sin “os”. Sin embargo, siguió litigando, engordó y se endeudó.

Para su suerte, el demo lo llevó a tocar en el DF, aunque no se presentó por un examen; lástima, fue un sold out. No importó, lo volvieron a invitar y dejó la abogacía; su padre no lo tomó bien. Se fue de gira con 8 mil pesos, pero al llegar fue cancelada. Deudas y sin poder regresar estaban en su presente.

Durmió en un colchón inflable, pidió favores, anduvo por la República sin suerte, su padre no le hablaba. Fue a Cholula con su hermano y no tenía shows. Sobrevivía con la mercancía vendida en línea. Pensó en volver a litigar, pero decidió volver al DF y rentó un cuarto. Llegó el Vive Latino, la relación con su padre mejoró. En 2016 cerró con 136 shows. Bajó de peso, comenzó a correr y dejó la carne. Logró pagarle al banco, obtuvo una renta y ahorró.


La voz Caga palo

“A mí me mata de miedo”, me señaló Gastón al referirse de su próxima presentación en el teatro Metropólitan, el 21 de septiembre de este año. “Es algo que me incomoda. Como que esa voz en mi subconsciente me dice: ‘No vas a poder, güey’, ‘la cagaste’, ‘¿por qué aceptaste esto?’, ‘mordiste un bocado más grande del que puedes masticar.’”

Sin embargo, el cancunense prefiere que el pensamiento no le coma el mandado. “Bien podríamos bajarnos de la fecha y echarnos pa’ atrás, pero es decir ‘No, güey’. Yo ya sé que tengo inseguridades, voy a asimilarlas, voy a seguir hacia adelante y voy a aventarme, haciendo todo lo posible por salirme con la mía.” Por ello, celebró no haber escuchado “a esa pinche voz caga palo” y aseveró que “si tú crees que puedes, es tu responsabilidad demostrarte que puedes.”

Lo curioso de Gastón es la forma de ver su carrera, pues no cree que haya logrado algo exitoso. “Creo que la percepción de la gente es muy diferente a mí percepción del proyecto. No sé si algún día me sienta como de ¡A huevo, estás haciendo un proyecto exitoso!; probablemente no”, aunque ha recibido premios como el mejor Disco Rap/Hip Hop en los Indie-O Music Awards 2016. “Yo me sigo sintiendo igual”, aseguró.


Miedo

Semanas antes de su presentación en Vive Latino del 2017, Gastón tuvo la misma pesadilla varias veces. “Imaginaba que ya estamos en el escenario, que ya había empezado nuestro tiempo y que no sonaba los bits, como que se moría el audio o algo. Tuve ese sueño dos o tres veces. Cuando llegué al Vive Latino me moría de miedo; todo salió perfecto, todo salió bien.”

La situación pasó, triunfó en la Ciudad de México y se preparaba para volver a hacerlo en Monterrey. Pero, después de “tres semanas, en el Pal’ Norte, se nos sobrecalienta el mixer y se va a la verga. Nos quedamos sin música frente al público. ¿Qué hicimos? ¡Aventarnos la rola a capela! El DJ cambió el cabe y lo mando de la computadora al mixer y nos aventamos el resto del show mandando las notas desde iTunes. No es la situación ideal, pero salió avante.”

Aunque en repetidas opciones les ha dicho a los medios sobre su miedo a un fallo en sus shows, hoy puede decir que “este miedo se presentó y nos peló la verga”. Ahora, toca enfrentar un nuevo reto: el Teatro Metropólitan.

Al respecto, aseguró que “no va a ser el mismo show cambiado de volumen como siempre hacemos; un show del Caradura y un show del Plaza es el mismo, nada más que en un escenario más grande. ¡No!, este va a ser un show más pensado, más trabajado, con una dirección, con un concepto. Es el pedo de decir: ‘Cámara, vamos a vencer al cliché’. Estamos tocando en un teatro, vamos a hacer algo que se preste para un teatro”.

También afirmó que habrá invitados, pero no dio muchos detalles. Sólo dijo: “Va a valer la pena, eso es lo que importa. Va a ser un show que nuevamente nos va a sacar de nuestra zona de confort. No va a ser el show que ya vieron.”


De los 25 a los 32 años

“¿Por qué escuchas una canción que te gusta?”, se cuestionó Gastón. “Para no sentirte solo, para sentir que alguien te entiende”, respondió exaltado. Por eso su objetivo es hacer música que sea importante para alguien más, empezando por él. De ahí que el nuevo sencillo “No voy a salir de casa” rompiera la línea de sus demás producciones.

“Creo que fue la canción correcta para arrancar este ciclo del nuevo disco. Creo que de cierta forma pone la línea del disco, que es un disco con otra clase de inquietudes personales, con letras que van de otro rollo. No es ‘voy a ponerme pedo el sábado y esta morra no me pela’. ¡Güey, ya no estoy viviendo lo que vivía cuando escribí mis otros discos! Ya tengo otra edad, tengo otras inquietudes y no quiero ponerme a escribir como si tuviera 25 a mis 32 años”, describió el cantautor.

Opinó que es una canción medio cagadona y ligera, pero al mismo tiempo, asienta la línea del disco. No obstante, “creo que se vienen canciones más profundas, de todos tipos, sonidos, indoles y líricas. Creo que algo de lo que nos podemos jactar es que no somos un grupo que todas sus pinches letras tratan de lo mismo. Hay rapero que todas sus letras son de fumar mota, todas sus letras son cogerse viejas, todas las letras son esto. Creo que nosotros sí tenemos más profundidad”, remató.

Lo que le enorgullece es que esta producción no sea como las demás. “He oído un chingo de canciones sobre fumar mota, sobre morras, sobre “x” tema, pero no he oído una sobre no salir de casa, sobre que me quiero quedar en mi casa, con mis perros y mi vieja. Ve tú a saber si es la mejor lírica o no, pero al menos estoy haciendo algo que nadie más lo ha hecho”, reiteró.

Por ello, apuntó que su sencillo habla de algo común y que le habla a la gente. “O sea, vato, yo te puedo cantar de ‘sí, es mi mansión, con mis perras, mis naves y mi oro’. Al final del día es algo aspiracional. Tú puedes decir: ‘yo quiero tener feria, tener rucas, tener un cantón chido’, pero no estás viendo eso, quieres vivirlo, pero no lo estás haciendo. Sí llegas cansado del trabajo, si llegas cansado de la escuela, dices: ‘váyanse a la verga'. Había quedado con mis compas de ir tal lado: ¡pues que se vayan a la verga!, no los quiero ver, quiero quedarme a ver Netflix. Creo que es algo autentico”.


Un hombre auténtico

Gastón es auténtico. No quiere ser un rapero convencional subido en un pedestal; es una persona común, con gustos comunes y problemas comunes. Sabe que esa normalidad es la diferencia que le ayuda a brillar, a salir adelante. No le da miedo hablar de sí como una persona igual a las otras, al final de cuentas, ¿quién es más que otra?


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